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Debemos fortalecer el anhelo de la unidad del mutualismo

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Luis Valladares
Dr. Luis Valladares
Periodista, Locutor Nacional, Contador Público, Lic. en Costos, Lic. en Administración de Empresas, con tres distinciones de la Asociación Médica Argentina y de la Sociedad Argentina de Periodismo Médico, por sus trabajos en la Prevención de Adicciones a las Drogas. Ex-Director del periódico Mundo Mutual y fundador del periódico Mundo Cooperativo.

El anhelo de unidad del mutualismo es una cara aspiración para muchos mutualistas que la desean para lograr mayor fortaleza, una presencia más importante, un accionar más eficaz y también una incidencia más efectiva en los ámbitos donde se toman las decisiones y se elaboran las regulaciones que deben cumplir las mutuales, que muchas veces se han visto postergadas.

Pero siempre la fortaleza tiene sus cimientos en la base, porque es desde ese lugar que se sostiene a todo el sistema organizacional. De lo que se desprende que habrá que trabajar mucho y actuar con mucho celo dando los mejores ejemplos, hasta lograr que la cúpula representativa tenga la fortaleza de estar bien sostenida por las organizaciones de base.

Tal vez sea necesario que se transite una etapa durante la que, diálogo mediante, sea posible conciliar los criterios que han dado como resultado la falta de coincidencias, para que todo el mutualismo argentino forme parte de un sistema organizado y que aún sin estar representado por una sola institución del sector, se pueda trabajar juntos en las acciones más importantes como es la visibilidad del sector, aún manteniendo sus propias diferencias.

De este modo, podría ser más efectiva su fortaleza en la negociación ante los organismos del Estado y otras instituciones, ya que estamos ante muchas federaciones, que a su vez, también están debilitadas por su poca representatividad

No se trata de que todas las personas que formen parte de una organización o integren su conducción deban pensar de igual modo en todos los temas. Sino que se trata de una cuestión básica, cual es la de compartir los mismos objetivos con la práctica irrenunciable de los principios y valores del mutualismo y también los valores éticos universales en todo sentido.

La falta de coincidencias en los criterios de la dirigencia y también en los objetivos personales que oportunamente motivaron las divisiones, debieran analizarse con objetividad ante la necesidad de tener una representación más fortalecida que responda a la totalidad de las federaciones.

Debiera conocerse qué es lo que provoca la desconfianza de una entidad mutual para asociarse a una federación, y ésta a una confederación, para trabajar en forma conjunta y defender a los asociados en forma común.

Pero muy bien sabemos que este tipo de objetivos no se logra, como muchos otros, por decreto ni por imposición. Sino que para que realmente sea efectiva, auténtica y duradera es imprescindible que se cuente con la voluntad de los mutualistas de base que son los representantes de los asociados para quienes se forman y se trabaja en las mutuales. Para ello, obviamente, debe mediar un proceso previo que dé como resultado una decisión que perdure en el tiempo. Es decir, que deben llevarse a cabo entre los interesados, análisis, negociaciones, conciliaciones, debates, propuestas, consenso de las diferencias, etc., sin que nadie se sienta avasallado ni impulsado u obligado a adoptar una posición determinada, porque este tipo de decisión debe surgir por la libre elección de los propios mutualistas. Con el ejercicio democrático es posible lograrlo, ya que sería muy beneficioso para el conjunto de la mutualidad.

No obstante lo que ocurre en el mutualismo en este sentido, es el fiel de reflejo de lo que sucede en otros ámbitos sociales de nuestro país que son de distinta naturaleza, pero que comparten esta misma característica.

Así como el mutualismo tiene dos confederaciones; el cooperativismo tiene cinco; el sindicalismo tiene varias centrales obreras, aunque una de ellas aún no cuenta con la personería gremial correspondiente, pero también hay una que está dividida en dos fracciones y otra en tres, es decir que hay cinco corrientes diferentes. Algo que es realmente significativo del comportamiento de los dirigentes sociales argentinos.

¿Será posible esperar que se produzca un cambio de tal magnitud que dé como resultado que todos actuemos en conjunto en la búsqueda de un destino común?

La expresión “divide y reinarás” se hace presente en esta forma de organizarse que tienen en la Argentina las instituciones que representan a diversos actores sociales.

Lo que además de revelar el sentido individualista de encarar los problemas, pone de manifiesto una gran vocación por ejercer el protagonismo. Todo esto acompañado por nuestra falta de capacidad o dificultad para trabajar en equipo, para consensuar las diferencias, para aceptar ideas distintas a las nuestras, etc. Sin embargo desde el ámbito mutual, no debiéramos convivir con esta forma de pensar y debemos actuar en consecuencia con nuestros Principios y Valores y poniendo en primer lugar el beneficio de la Mutualidad en su conjunto.

Se sabe que hay ideas que cambian el destino de los pueblos. Sólo bastaría con recurrir a los Principios y Valores que sabemos que trascienden a la mutualidad, para dar el elevado lineamiento de la conducta humana que nuestra sociedad necesita.

Bastaría con saber que existen dos posibilidades: se hace mejor o se hace peor. Y no hay términos medios, porque a las personas las conocemos más por los “no” que dicen, que por su aceptación constante a todos los asuntos que se le plantean.

Desde MUNDO MUTUAL queremos una sociedad mejor, un mutualismo fuerte y comprometido fraternalmente. Queremos la comprensión de los gobernantes y un tratamiento justo que permita a nuestras entidades su noble accionar para que puedan mejorar la calidad de vida de sus asociados.

Amigos mutualistas, porque los conocemos y valoramos, les pedimos que seamos verdaderamente libres. Libres para mostrar nuestra excelencia, representada por esos valores que constituyen la base del sistema mutual: la ayuda mutua, la solidaridad y el esfuerzo propio. Fraternalmente unidos, porque no hay nada más fuerte que una idea a la que le ha llegado su hora de hacerse realidad.

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