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Alejandro Galay
Alejandro Galay
Periodista, escritor y docente universitario.

Esta nota periodística es producto del Convenio INAES – CGCyM, en busca de la visibilización de las entidades destacadas de la Economía Social y Solidaria de todo el territorio argentino.

La Cooperativa Sembrando Sueños de Santa Fe está conformada por un grupo de doce personas con discapacidad psicosocial que llevan adelante un vivero donde se cultivan y comercializan plantas ornamentales y aromáticas, y que brinda servicios de parquización. Acompañan la experiencia un equipo de profesionales conformado por: una viverista, un personal administrativo, una terapista ocupacional, un psicólogo, una acompañante terapéutica y una referente en plantas medicinales que también se ocupa de los traslados y de dar apoyo en ferias y eventos.

Sembrando sueños funciona en un espacio dentro del predio del Vivero Provincial en la localidad de Recreo Sur, muy cerca de la ciudad de Santa Fe Capital. Allí se realiza el cultivo de plantas en invernaderos y al aire libre. Al ingreso, con letras claras y grandes, puede leerse la inscripción “nada sobre nosotros sin nosotros”. En suma, Sembrando sueños es un equipo de inter-saberes que trabaja desde la agro-ecología, la salud comunitaria y popular y la ESS, acompañando a personas con discapacidad que conforman una cooperativa, así como también a colectivos con derechos vulnerados mediante procesos de capacitación e inclusión laboral (cooperativa social).

La entidad santafesina fomenta sistemas de apoyo y prácticas de cuidado para el desarrollo de las autonomías, desde una perspectiva situada en la construcción de derechos e integración comunitaria. En tal sentido, el vivero es un espacio encantador, rodeado de verde, con grandes árboles, algo así como una verdadera fiesta para los sentidos y una invitación a conectar con la tierra. Debajo de alguno de esos árboles están los troncos ubicados en ronda, indicio de qué allí se ha realizado o se realizará una asamblea; y si es invierno será alrededor de una fogata.

A este sitio tan especial asisten diariamente y durante la mañana todos los que forman parte de esta experiencia única; también lo hacen por turnos a los puestos de venta o a lugares de comercialización en los que participan; uno de ellos funciona en el ex Hospital Italiano de la ciudad de Santa Fe, con acceso directo desde la calle, y otros se encuentran distribuidos en diferentes ferias que se realizan en plazas de la ciudad y que son un lugar de encuentro e intercambio que potencia y nutre la experiencia del vivero.

Historia

Sembrando sueños se constituyó en julio de 2018 y obtuvo su matrícula en junio de 2019, aunque la experiencia reconoce sus inicios mucho antes, en 2011, como proyecto de capacitación, dependiente de la de la Sub-secretaria de inclusión para personas con discapacidad de la Provincia de Santa Fe.

Lo cierto es que en Rosario ya funcionaba un vivero inclusivo que era tomado como referencia y, si bien en el horizonte estaba la conformación de empresas sociales, hubo una nueva apertura a lo que se fue generando a partir de la puesta en marcha del dispositivo.

Se sitúa entonces en el origen de la experiencia un acuerdo entre tres ministerios que resulta clave para comprender el entramado que hizo posible este proyecto único: 1) el Ministerio de la Producción, que otorgó un espacio físico en el predio del vivero provincial en la localidad de Recreo Sur y el apoyo técnico de un profesional ingeniero agrónomo; 2) el Ministerio de Salud, que comprometió  la presencia de tres profesionales de salud mental; y 3) el Ministerio de Desarrollo Social, que aportó el otorgamiento de becas para quienes se incorporaron a la capacitación, como algunos otros aportes.

La experiencia del vivero comenzó siendo una capacitación destinada a personas con discapacidad psicosocial. Finalizada esta capacitación, en 2012, la expectativa fue puesta en la inserción laboral vinculada al rubro para el que se habían formado, motivo por el cual se realizó una búsqueda activa de espacios en la zona, pero la escasez de viveros productores de plantas ornamentales y aromáticas planteó la necesidad de pensar en otras alternativas.

Estos intentos pusieron en evidencia la necesidad de una presencia y acompañamiento por parte del equipo que superaba sus posibilidades. Finalizada la capacitación estaban entonces los egresados, el equipo de trabajo y las plantas de producción propia. Surgió allí la iniciativa de la venta, y se comenzó a pensar en el vivero como un emprendimiento.

Si bien se trata de dos momentos diferentes en el proceso, es importante subrayar que capacitación y trabajo se presentaron integrados: se aprende en la tarea y es el resultado de ese aprendizaje el que impulsa las búsquedas ligadas a la comercialización y el trayecto posterior hacia la cooperativización.

Del mismo modo, la opción por la forma cooperativa está estrechamente ligada a la perspectiva desde la que fue planteada la capacitación: la educación popular.

La figura de la ronda, la asamblea como espacio de construcción e intercambio de palabras, de presencias, de sentimientos, ocupa un lugar central en el vivero desde sus inicios. Fue esa la modalidad con la que se fueron construyendo los acuerdos iniciales, y que se sostiene hasta el día de hoy para tomar todas las decisiones, incluida la del nombre “Sembrando sueños”.

En definitiva, la conformación de la cooperativa resultó de la necesidad de tener una figura jurídica que los contuviera, permitiendo las operaciones comerciales en el mercado y que respondiera a los valores que forjaron al grupo desde el comienzo: construir un espacio inclusivo, respetuoso y solidario.

Sin embargo, con la matrícula en mano en 2019, el colectivo se encontró con escasos apoyos frente a los desafíos que supuso respaldar esta organización, tanto en términos de las tareas administrativas que demanda como en relación a la condición de sus integrantes.

El sentido de un vivero inclusivo y el papel del equipo coordinador

Los sueños que este proyecto siembra y cultiva son los de la autonomía, el buen vivir y el cuidado colectivo. Para que esto sea posible, el equipo de profesionales ha tenido que ir negociando con las demandas de las diferentes gestiones. La posición de los coordinadores ha sido la de priorizar y resguardar el delicado proceso de construcción del lazo social en el vivero, que supone una tarea compleja, atenta tanto a lo que acontece en el día a día del trabajo como a las situaciones y fragilidades singulares de cada integrante y las oportunidades y avatares de la política pública.

Con una visión clara de hacia dónde se quiere ir, lo de Sembrando sueños se trata de una posición sostenida en una ética, un modo de comprender la propia tarea como agentes de salud y actores sociales, atendiendo a que las subjetividades de los integrantes del espacio están marcadas por una historia de vulneraciones y sufrimiento que es preciso reconocer. En ese plano, ser parte del vivero constituye una oportunidad de reparación y de ejercicio de derechos singulares y significativos en las vidas de cada uno.

Para este equipo, el campo de la educación popular, la Convención de los Derechos de las personas con Discapacidad y la Ley Nacional de Salud Mental son referencias ineludibles y presentes en el cotidiano de la tarea.

Los tópicos de apoyo en que se sustentan estas prácticas son la agroecología, la economía social, la educación popular y la pedagogía de la autonomía, los derechos de las personas con discapacidad, el diálogo, la aceptación de la diversidad y la inclusión, todos enfocados en lo ecológico como una perspectiva macro.

En cuanto a la relación con las políticas públicas, en el relato de los coordinadores acerca del proceso histórico del vivero se sitúa la importancia de que las políticas públicas que se ponen en marcha tengan continuidad y articulen los diferentes niveles y ámbitos de la gestión. Es frecuente que, tras su asunción, los gestores tomen decisiones basadas en la intención de generar iniciativas nuevas y valiosas, pero que muchas veces resultan carentes de mecanismos suficientes para brindar soporte y continuidad en el día a día.

Algunas voces

El presidente de Sembrando sueños, Damián Ramos, afirma que ser parte de este proyecto significa: “un conocimiento muy grande del mundo del cooperativismo. Hemos crecido y somos independientes. Ya no esperamos becas o ayudas externas. Depende todo de nuestro esfuerzo y así podemos ayudar a nuestros compañeros.”

En cuanto a la organización de la cooperativa, Damián recuerda que llegó para trabajar a un vivero provincial cuando terminó la escuela, y que “no sabía cómo era el trabajo hasta que lo aprendí y me gustó. Yo mandaba currículums a todos lados y me respondían que no tomaban personas con discapacidad. Acá sí pude trabajar en un emprendimiento colectivo.

Por su parte, Ramón Alberto Valdez, síndico de la cooperativa, dice que: “este proyecto me ha aportado una nueva vida. Este es otro mundo. Los invito a que vengan a visitarnos. Nos llamamos Sembrando sueños porque queremos llevar sueños a las vidas de las personas. Las ayudamos, trabajamos en salud a través del mundo de las flores aromáticas, florales y vegetales.

En lo personal, Ramón confiesa que la cooperativa “me aporta vida, amor, acogimiento, y vivir en el campo con la naturaleza.”

Atravesar la pandemia

El inicio de la pandemia encontró al Vivero en un momento particular: unos meses antes habían sufrido un robo del puesto de venta que funciona en el Hospital Italiano. Hubo destrozos en el espacio y se necesitaba una inversión para las reparaciones. Por consiguiente, para seguir acompañando a los integrantes del grupo el equipo se valió de llamadas telefónicas, visitas a los domicilios y articulación con otros actores cercanos.

Al recordar ese tiempo los coordinadores destacan dos situaciones: la de un socio de la cooperativa que quedó sin vivienda y requirió de soporte y acompañamiento para resolverlo, y la de otro que atravesó un momento complejo en relación al consumo problemático de sustancias y que pudo ser acompañado con llamadas telefónicas prolongadas y sistemáticas, evitándose de este modo una posible internación.

La virtualidad no fue una opción para sostener encuentros con todo el grupo porque la mayoría carecía de los recursos adecuados (celular acorde, pc, conectividad). Sí se recurrió al grupo de whatsapp donde la comunicación no estaba restringida a lo laboral sino que también permitía el intercambio espontáneo, lo que el colectivo nombra como “chacotear”.

Luego, llegó el momento en donde comenzaron a darse las primeras habilitaciones para volver a la presencialidad, pero las últimas fueron para las personas con discapacidad.

El equipo del Vivero apeló entonces a la condición de trabajadores de los integrantes de la cooperativa para resolver el regreso a las tareas. Se logró así que la identidad de “trabajadores” se ubicara por encima de la identidad “personas con discapacidad”. 

Por otro lado, al igual que en el resto de los lugares de trabajo y espacios de circulación social, debieron crearse y organizarse los protocolos de cuidados. El Vivero cuenta con la ventaja de que gran parte de sus actividades ocurren al aire libre y entonces, de esta manera, fueron nuevamente los coordinadores quienes se ofrecieron a facilitar la tarea con el objetivo de agilizar los tiempos para el retorno al espacio.

El trabajo en red con otras organizaciones y actores es claramente identificado del lado de aquello que acompaña, sostiene y ayuda. Aquí aparecen menciones a los equipos de la Universidad Nacional del Litoral, en particular de la Facultad de Ciencias Económicas. También a algunos centros de atención primaria de la salud; y a las ferias callejeras con otras organizaciones sociales que van haciendo que el proyecto se conozca y se expanda.

Las “tramas invisibles que sostienen”

Y así la llegada de la postpandemia encontró a Sembrando sueños habiendo sorteado numerosos obstáculos, superado momentos delicados de pérdidas, pero a la vez relanzando la apuesta y el compromiso con nuevos proyectos por delante.

A partir de esto, se abrieron nuevos desafíos vinculados a generar mayor sustentabilidad, identificar si los productos de valor agregado podrían ser los nuevos productos o si iban a convivir con los tradicionalmente ofrecidos (plantines florales, aromáticas y crasas). Asimismo, buscaron identificar si los servicios que el Vivero realizó pre-pandemia podrían ser nuevamente retomados, siendo a la vez una mayor fuente de ingreso económico para la cooperativa.

Además, para los integrantes resultó importante reflexionar sobre cuáles eran las instancias de comercialización: si eran las ferias, las ventas ambulantes o las virtuales; y allí entraban nuevamente los modos de presentar, trasladar las mercaderías y definir quiénes se hacían cargo de dicha empresa, por lo cual había que decidir hacia dónde se iba a orientar la energía en este tiempo.

Esta disyuntiva se encuentra aún hoy en etapa de análisis para Sembrando sueños, a la vez que se sostienen tareas de todos los tipos, ferias virtuales y presenciales, productos de vivero, productos con valor agregado y algunos servicios.

Sembrando sueños es un modelo de perseverancia y de asociativismo en las cercanías a la capital santafesina, un proyecto que conjuga la solidaridad plena con la creación de trabajo y el cuidado ambiental, tres bastiones que cualquier institución que se digne en llamar solidaria debería tener como norte. En resumidas cuentas, esta extraordinaria aventura humana refiere a la consolidación de un proyecto laboral, personal y colectivo a través de un modelo de gestión administrativa, productiva y comercial, que a su vez logra conciliar el incremento de la producción, acorde a las demandas de la comercialización (a escala local, regional, etc.) con la capacidad productiva y los valores cooperativos solidarios e inclusivos que se nutren de aspectos ligados al “Buen Vivir”.

https://www.youtube.com/watch?v=FIWTuaLiIoo

Nómina:

Presidente de la cooperativa:

Damián Ramos,

Consejo de administración:

Juan Pablo Flores

Cristian Ducules

Suplentes:

Gustavo Rotela

Síndico:

Ramón Valdez

Otros asociados/as

Patiño, Roxana

Ledesma, Alberto

Osurak, Ricardo

Lemos, Miguel

Barreto Marina

Barcos, Martín

Canale, Andrea

Marcos Omar Siterde

Sandra Noemi Blanco

Especial agradecimiento a Gastón Onetto

Más info: https://www.facebook.com/profile.php?id=100064707069203&sk=photos

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