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Inteligencia artificial en salud: entre la realidad y la ficción

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Dr. Mario F. Bruno
Dr. Mario F. Bruno
Presidente de la Sociedad Argentina de Periodismo Médico; Vicepresidente de la Sociedad Argentina de Cancerología; Presidente del Comité de Cuidados Paliativo de AMA (Asociación Médica Argentina); Presidente del Comité AntiTabaco de AMA Vicepresidente de UATA (Unión Antitabáquica Argentina); Director de los cursos anuales de 1) Periodismo Médico 2) Cancerología, 3) Cuidados Paliativos (AMA); Miembro Emérito de ASCO (American Society Clinical Oncology); Miembro Titular de ESMO (European Society Clinical Oncology); Director Médico de Medicron S.A. (Centro Oncológico)

La Inteligencia artificial (IA) es un programa de computación trazado con el fin de realizar determinadas operaciones que se consideran propias de la inteligencia humana. No es una imitación de la capacidad humana de raciocinio, creatividad o afectiva, aunque algunas aplicaciones pueden mostrar comportamientos que simulan a los de los seres humanos.

En el área de la salud, la inteligencia artificial ofrece enormes posibilidades para mejorar la salud de millones de personas alrededor del planeta. Tiene múltiples aplicaciones, ya que puede emplearse para mejorar la rapidez y la precisión del diagnóstico y la detección de enfermedades; facilitar la atención clínica; reforzar la investigación y el desarrollo de diversos fármacos; y contribuir a mejorar diversas intervenciones de salud pública, como la vigilancia de la morbilidad, la respuesta a los brotes de diversas enfermedades y la gestión de los sistemas de salud.

La IA se muestra, sobre todo, como una herramienta capaz de aprender y analizar con rapidez enormes cantidades de información de las historias clínicas de pacientes, de los estudios de imágenes y de los avances científicos, para ayudar a los profesionales de la salud a ofrecer mejores diagnósticos y tratamientos. En este sentido, los sistemas basados en inteligencia artificial pueden realizar tareas y funciones que, de ninguna manera, podría desarrollar un humano. Son capaces de evaluar miles de datos (con la ayuda de la tecnología del Big Data), formular predicciones automáticas con celeridad y precisión, o identificar patrones y tendencias en segundos. También mejoran los recursos sanitarios disponibles, automatizando tareas repetitivas y acelerando la interpretación de los datos. Y es que, con la proliferación de registros de salud electrónicos, intercambios de información sanitaria, y la información proveniente de los dispositivos wearables y sensores, se obtiene cada vez de mayor cantidad de datos que, sin la colaboración de la IA, serían imposibles de analizar y procesar.

Gracias a sistemas basados en IA, el diagnóstico de enfermedades como la diabetes, dolencias cardiovasculares, degeneración macular o glaucoma, pueden hacerse mediante la observación de la retina a través del fondo de ojo. Asimismo, la IA ha demostrado ser de gran utilidad para la detección de tumores como el cáncer de mama o de próstata, donde las nuevas técnicas de diagnóstico han resultado ser muy útiles. En este sentido, encontramos la herramienta de inteligencia artificial “MammoScreen”, diseñada para la evaluación de mamografías. Este sistema evalúa las imágenes proporcionadas y detecta áreas de regiones sospechosas, identificando aquellas donde se halla con alta posibilidad la presencia de una patología.

En nuestro país, varios centros de imágenes aplican la IA para la lectura de las mamografías. Una de las modalidades más en boga es el ChatGPT. Se trata de un modelo de lenguaje, creado con el objetivo de mantener una conversación con el usuario. Según su definición, su IA está entrenada en un conjunto de datos de texto de Internet y puede generar texto similar al humano para responder preguntas. Tiene usos variados. Solo a título de ejemplo citaremos algunos. Existen modelos de ChatGPT diseñados para aquellos que desean dejar de fumar. Quien consulta, ve en la pantalla una imagen agradable y amable, que responde todas las inquietudes y orienta en cada caso particular a la toma de decisiones adecuadas para superar la adicción tabáquica. Otra modalidad de aplicación cada vez más frecuentes son los Chabots y los asistentes virtuales. Ambos han evolucionado a un ritmo vertiginoso, Los chatbots son software de Inteligencia Artificial (IA) que permiten al usuario interactuar con una interfaz de chat. Mientras los asistentes virtuales tienen como objetivo satisfacer necesidades diarias de un usuario, los chatbots se enfocan en resolver preguntas frecuentes para descongestionar los contact center y captar leads. Numerosas instituciones de salud (y también de otros ámbitos), emplean chabots dando un turno o derivándolos al área específica, donde pueden obtener la respuesta a sus dudas.

Un área sensible de utilización de la IA, es la de salud mental. Chatbots habilitados por la FDA están ayudando a aliviar la escasez de consejeros de salud mental y a reducir el uso de sustancias. Entre otras funciones, se emplea la nueva tecnología para analizar conversaciones con los pacientes y chequear mensajes de texto para hacer recomendaciones. Algunas predicen el riesgo de adicciones y detectan trastornos de salud mental como la depresión.

En suma, la Inteligencia Artificial ha venido para quedarse, y la salud es uno de los campos de mayor desarrollo.

Ilustración: Matías Roffe

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