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La economía será política, o no será

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Tomás Loewy
Ingeniero Agrónomo (M. Sc.), graduado en la Universidad Nacional del Sur. Ex técnico de INTA Bordenave y actual investigador en Desarrollo rural y Sostenibilidad. tomasdarre@gmail.com

Si en el mundo que viene no sabemos retomar la dimensión utópica de nuestros actos y de la acción política, habrá que temer el surgimiento de operaciones de simplificación.

LAURENCE DEVILLAIRS (2020)

Contexto

La Economía Política, como disciplina, se estableció en el siglo XVIII, precedida por los fisiócratas franceses. Luego comenzó a diluirse esta denominación hasta quedar como Economía, a secas, en el siglo XX. Ya en la transición al presente llegó incluso a limitar buena parte de la política, a través de los dominios corporativos multinacionales.

Parece de sentido común volver a las fuentes y rescatar las potestades de la política, en el sentido más genuino del término. Esta digresión viene a cuento de que la pandemia acaba de desmitificar todo «lo bueno, lo malo y lo feo»  incluyendo la pos verdad, último refugio de la antipolítica.

Si de resolver problemas se trata, algunos lo intentan por sectores, a partir de los síntomas o desde las causas. Otras vías, no excluyentes, aprovechan oportunidades o creatividades. En forma imperativa Argentina necesita, sin más especulaciones, abordar las causas sistémicas de su declinación secular. Nuestras dificultades estructurales, curiosamente o no tanto, suelen estar  distantes de la agenda pública, ya que de ellas «no se habla».

Todos los problemas, el problema

Tal el caso de la hiperconcentración geodemográfica, con todas las secuelas que desde hace muchas décadas padecemos. En el mundo, el equilibrio urbano-rural  se alcanzó en 2008. En América Latina y el Caribe, actualmente la urbanización oscila en el 80%. Nosotros mejoramos el guarismo: ya tenemos el 93%, con el agravante de una gran polarización (1/3 se ubica en el 0.1 % de la superficie total)[1].

Sabemos que el 70% de los gases de efecto invernadero fluyen de las ciudades, y en ellas se consume el 80% de la energía total producida[2].  Aquí ostentamos, además, un país[3] dentro de otro, inviable en sí mismo y supresor -si no se modifica- de cualquier desarrollo nacional. Para enfrentar estas materias, idealmente se requiriere contar con un proyecto de país y las políticas de Estado respectivas. Ahora me referiré solamente al ordenamiento territorial, como una respuesta natural a la distorsión arriba mencionada

Asumiendo que este  instrumento es un conjunto de acciones para implementar una ocupación ordenada y un uso adecuado del territorio, el primer objetivo sería repoblar la región pampeana. Esto es posible privilegiando pymes agrarias y dotándolas de una sostenibilidad sistémica que -por otra parte- es la única operativa. Existe mucha bibliografía, al respecto, en términos de promocionar unidades agrosociales o agroecológicas.

Tres medidas de economía política

Describiré tres iniciativas, de gestión económica, que son coherentes con este objetivo desconcentrador y descentralizador, por todo concepto. La primera es la creación de un impuesto a la tierra, libre de mejoras. Esta fecunda idea ya fue largamente postulada, en su momento, por el movimiento cooperativo (Coninagro): en 1984 presentaron un anteproyecto que, entre otras cosas, sustituía cinco impuestos vigentes.

Es posible que haya pasado desapercibido, pero en 2016 se presentó al Congreso un proyecto de ley para esta  norma impositiva: uno de sus mentores fue el prestigioso economista Eduardo Conesa. Esta figura legal, además de simplificar  el régimen de imposición, procura  promover lo productivo y reducir la desigualdad imperante. En otras palabras, tiende a impulsar la producción y la ocupación humana del territorio.

Una segunda medida es la de incentivar, en agricultura familiar o pymes agrarias, una determinada batería de Buenas prácticas agrícolas (BPA). Esta política activa, direccionada, permite transformar unidades inviables en sostenibles[4]. En efecto, la conjunción de escala, BPA, tenencia (al menos de un 50% en propiedad) y residencia (local o cercana al establecimiento) acredita  esta transición. En el sudoeste bonaerense ya existe un proyecto, disponible, de BPA con desarrollo local.

Por último, el discurso de la «solución país» vía exportaciones, resulta un mito (reduccionista).Un requisito previo pasa por configurar un solvente mercado interno, con un tejido social denso y cohesionado, generando empleos, infraestructura y servicios. Esa sería una plataforma para modelar emprendimientos de exportación, incluso con valor agregado. Se trataría de un paisaje diseñado, con identidad y altas proyecciones internas y externas.

Consideraciones finales

Si nuestras fantasías siguen siendo de mero crecimiento,  pensando solo en cosechas records, oportunidades y sectores, seguiremos cancelando el futuro. Nuestro presente sería «más de lo mismo»: concentración y deslocalización económica, con éxodo rural y en detrimento del ambiente, la equidad y la salud. Es decir, todo lo que ya conocemos -y más- inmerso en un síndrome de repetición, que muchos aspiramos cambiar.

Pasaron más de cien años desde la vigencia del único proyecto de país que nos legó la generación del 80. En aquella etapa, alcanzamos los primeros puestos en el concierto mundial. Estas líneas muestran uno de los problemas que nos alejaron de aquel lugar -sobresaliente- que podemos y merecemos recuperar

Volviendo a nuestra consigna inicial. La economía será solidaria, cooperativa o ecológica, pero nunca podrá prescindir de su connotación política.  No estamos hablando de una política «electoral» ni ideológica, sino «de los hechos y de la Constitución», horizontal y participativa. Abracémosla, respetando el principio de subsidiariedad, como ciudadanos del mundo y protagonistas locales.

Autor: tomasdarre@gmail.com


[1] AMBA (CABA + Conurbano)

[2] CEPAL Naciones Unidas, 2020

[3] La llamada «Provincia» de Buenos Aires

[4] En el Sudoeste bonaerense, por ejemplo, la superficie modal de los predios tiene un déficit de 500 has respecto de la unidad económica agraria

1 comentario

  1. Agradezco la disposición del periódico para darme lugar a esta publicación. Al mismo tiempo quisiera saber si alguna dirigencia, o cualquier lector, considera que el problema planteado merece alguna discusión o guarda cierta pertinencia. Nuevamente, muchas gracias….

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