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Un proyecto de convergencia

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Santiago Arella
Sociólogo especializado en comunicación. Editor de Mundo Mutual y de Economía Solidaria. Responsable de Comunicación del Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo (CGCyM) y Responsable de Ediciones CGCyM.
Iniciamos una serie de notas destinada a presentar ejemplos de asociación entre cooperativas y mutuales hoy vigentes en el país. En esta oportunidad, Miguel Olaviaga, presidente del Grupo GESTA (Grupo de Empresas Sociales de Trabajo Asociado), cuenta la experiencia de este gran emprendimiento, con epicentro en la
localidad cordobesa de Villa María, que sobresale por su éxito y originalidad.

¿Cuál es la figura jurídica del Grupo?

Nosotros tenemos once entidades de distinta naturaleza jurídica y todas concuerdan en que son sin fines de lucro. Hay cooperativas, mutuales, entidades civiles, obras sociales y sindicales, ninguna de ellas hace retiro de dividendos. Están todas coordinadas por GESTA, que es de simple inscripción, que no realiza actividad económica y que sólo tiene un control general de tipo rector, donde va equilibrando las inversiones y tiene 500
personas trabajando.

¿Cómo nace GESTA?

En el 2009. Pero el origen está en la Asociación Mutual Mercantil Argentina (AMMA), que es de 1981 y proviene de los empleados de comercio, y a partir de ahí y en función del crecimiento que fue teniendo en diversas áreas, le fuimos dando un continente específico a cada una de las entidades, por eso cada una es autosustentable, con autonomía jurídica y sus propias autoridades. Ha sido un proceso de descentralización operativa, donde todas se reportan a una centralidad normativa.

¿Existe la posibilidad de que una cooperativa o mutual ajena a GESTA pueda asociarse al grupo?

Sí, es posible en tanto y en cuanto esté de acuerdo con la forma organizativa que tenemos. Para nosotros ningún desafío colectivo nos es ajeno. De manera tal que una entidad del sector que se corresponda con nuestros parámetros, y que tome la formación como aspecto central y adopte los estándares de transparencia y valoración ética de la actividad, puede ser parte del proyecto.

¿Hay una cuestión regional, también? ¿Ustedes están anclados a un determinado territorio o no existe esa limitación?

Sin tener un criterio expansivo, nosotros no nos fijamos límites, lo que tenemos es una preferencia por las zonas donde se desarrollan estas experiencias. Estamos muy desarrollados en la provincia de Córdoba pero no hay inconveniente en trabajar con entidades de otras latitudes. Lo nuestro tiene vigor de integración regional y también estamos nucleados con los organismos de nivel institucional superestructural, como la
Confederación Argentina de Mutualidades (CAM) y la Confederación Cooperativa de la República Argentina Ltda. (COOPERAR).

¿Esta experiencia está basada en un modelo previo?

No, simplemente hay una serie de factores concurrentes que van creando las condiciones para su concreción. No es un modelo que se pueda fácilmente transpolar. Es un modelo de integración en orden a un ejercicio interno democrático, un proceso institucional no vertical y de autonomía plena llevado adelante con mucho esfuerzo, sin subsidios del Estado ni empresas que hagan de sponsors. De ninguna manera caeríamos en la petulancia de creer que nadie lo puede reproducir en otro lugar, y está a la vista para quien lo quiera estudiar.

¿Trabajan con algún plan estratégico a mediano y largo plazo?

Hay una prospectiva. Creemos que se viene una época de trabajo mancomunado en todo sentido. Y de trabajo por redes, como en educación, donde nosotros tenemos una plataforma en arte, cultura y educación en tiempo real con el mundo entero. Una red de intercambio. Yo creo en la integración local y regional, partiendo del viejo dicho “pinta
tu aldea”, y de ahí hacia el mundo.

¿En cuántas personas impacta las tareas del Grupo?

Estamos calculando unos cincuenta mil beneficiarios.

¿Cómo se planifican las políticas de GESTA?

Partimos de la base de analizar las circunstancias que demanda el asociado, luego se traza un diagnóstico y por último se efectiviza una propuesta. A veces, cuando se tratan temas de actualidad de mucha trascendencia, como lo fue en su momento la ley de medios audiovisuales, donde antes estábamos expresamente prohibidos para incursionar en la titularidad de licencias y se levanta esa restricción, nosotros nos presentamos para una licencia, queriendo ejercitar esa nueva libertad que se nos daba. Lo mismo pasó con las farmacias, donde había una ley provincial que impedía el funcionamiento de farmacias sociales.

¿Qué obstáculos más relevantes tiene hoy el Grupo?

Uno de los más graves problemas que se nos presenta en este tiempo es el del factor humano. Hablo de la necesidad de reelaborar el concepto históricamente humanístico aplicado a todas las áreas de actividad. En ese plano, pensamos que hay que trabajar mucho con los jóvenes, donde se suele obtener una buena respuesta. El trabajo es inculcar principios y valores, trabajar sobre la formación y educación y tener un sentido plural de la economía.

¿Algún mensaje para el dirigente de hoy?

Solo diría que los dirigentes debemos hacer una debida autocrítica. Escucho con atención los discursos de integración superestructural donde se olvida que, como decía Martín Fierro, si el fuego no viene de abajo no calienta. La integración debe ser un reflejo de lo que vive el interesado que es el dueño de la estructura, el propio ciudadano. Es el asociado el que tiene el mandato para los dirigentes, y no al revés. No es un problema semántico ni retórico, se trata de trabajar sobre un modelo que esté más
arraigado en la tierra.

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