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Un descubrimiento argentino que revoluciona la terapéutica política

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Dr. Mario F. Bruno
Dr. Mario F. Bruno
Presidente de la Sociedad Argentina de Periodismo Médico; Vicepresidente de la Sociedad Argentina de Cancerología; Presidente del Comité de Cuidados Paliativo de AMA (Asociación Médica Argentina); Presidente del Comité AntiTabaco de AMA Vicepresidente de UATA (Unión Antitabáquica Argentina); Director de los cursos anuales de 1) Periodismo Médico 2) Cancerología, 3) Cuidados Paliativos (AMA); Miembro Emérito de ASCO (American Society Clinical Oncology); Miembro Titular de ESMO (European Society Clinical Oncology); Director Médico de Medicron S.A. (Centro Oncológico)

Un equipo de cardiólogos y cardiocirujanos argentinos y españoles liderado por el cardiocirujano de prestigio internacional, Dr. Jorge Trainini, ha realizado un descubrimiento que modifica los conceptos que llevan más de 400 años sobre la anatomía y el funcionamiento del corazón. La investigación, que en sus etapas preliminares ya ha recorrido el mundo, será presentada como primicia en nuestro país con todas sus actualizaciones, a través de la Sociedad Argentina de Periodismo Médico, (SAPEM) que presido.

Hasta el momento actual se considera que el corazón, constituido por 4 cavidades, es exclusivamente un músculo que, como un puño que se cierra y se abre, se contrae y expulsa la sangre que envía a todo el organismo (sístole), y luego se dilata, para llenarse de sangre oxigenada proveniente del pulmón (diástole), que nuevamente expulsará en el próximo ciclo.  

La realidad que nos muestra el investigador es que el corazón rota en sentido longitudinal y circunferencial para poder hacer su actividad funcional. Para que pueda entenderse, se estruja y desestruja como si fuese una toalla que se enrosca y escurre. Tras numerosos estudios, los investigadores encontraron que el corazón no es una masa homogénea, sino que está formado por un conjunto de fibras musculares, retorcido sobre sí mismo a modo de una cuerda lateralmente aplastada. Para que el proceso se lleve a cabo, resulta imprescindible la presencia de un punto de apoyo, un punto de encuentro entre el segmento ascendente y el segmento derecho de este músculo, que son el origen y final de la estructura miocárdica, al que los investigadores denominan “fulcro”, dado que esta palabra significa punto de apoyo de una palanca.

El miocardio se inserta en sus extremos inicial y final en esta pieza con estructura tendinosa, cartilaginosa, incluso ósea, que se localiza por debajo y delante de la aorta. Por otro lado, los científicos descubrieron que, dentro del mecanismo de contracción del corazón, existe una fricción entre las capas musculares, lo cual exige la presencia de un sistema de antifricción que utiliza el ácido hialurónico entre las fibras musculares como si fuera un aceite lubricante. Sin este mecanismo no existiera, la contracción del miocardio sería prácticamente imposible por la gran disipación de energía. En palabras del mismo Dr. Trainini: para entender este rompe cabeza de funcionamiento cardíaco son necesarios “un músculo continuo que necesita un punto de apoyo, y la necesidad de contar con un mecanismo antifricción, una triada conceptual revolucionaria”.

La investigación suma otro dato científico no conocido hasta el momento: existe un tercer movimiento del corazón en relación al clásico de sístole-diástole, que se denomina, «fase activa de succión». Según los conceptos clásicos, la sangre que salía del corazón volvía al órgano con la misma fuerza con la que salía. Sin embargo, según los nuevos descubrimientos la sangre vuelve al órgano a través de una fase intermedia entre sístole y diástole que constituye una fase activa de succión. Esta es una fase en que el corazón, luego del cierre de la válvula aórtica y antes de la apertura de la válvula mitral es una cavidad cerrada, sin cambios de volumen, en que la presión desciende bruscamente originada por la contracción muscular. Actúa como un “efecto ventosa” para poder succionar la sangre en forma activa. Por lo tanto, debe considerarse de acá en más, que hay tres fases en el ciclo cardíaco: sístole, succión y diástole. Este descubrimiento impacta de lleno, desde el punto de vista terapéutico, fundamentalmente en las denominadas insuficiencias cardíacas ya que los 100 primeros milisegundos de la diástole (considerado período de relajación), son activos, y existe contracción muscular contra lo que se conocía hasta el momento. Estamos en los albores de las terapéuticas, basadas en los nuevos conocimientos cardiológicos.

Ilustración: Matías Roffe

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