Objetivos 4 (Educación) y 5 (Género)

Mutual Grupo Buenos Ayres: Todo a pulmón

Hace veinte años, unas mujeres profesionales del sur bonaerense crearon el Grupo Buenos Ayres, una mutual que trabaja desde una perspectiva cultural para erradicar la violencia doméstica y el abuso sexual. María Eva Sanz (presidenta y fundadora), Mirta Vilella (psicóloga), María Rosa Fontanella, Liliana Calderón (psicólogas sociales) y Hebe Muñoz (grafóloga) cuentan la historia de esta experiencia, su actualidad, y el suceso heroico de seguir adelante con un proyecto donde lo dan todo.

Por Alejandro Galay

MM: ¿Cómo es la historia del Grupo Buenos Ayres?

María Eva Sanz: A fines de los años noventa empezamos a trabajar en asistencia a mujeres en situación de violencia en la zona de Lomas de Zamora. Nos dimos cuenta de que las mujeres salían de la situación de violencia a través de la ayuda recíproca y los grupos de ayuda mutua. Entonces llegó un momento en donde teníamos muchísimas tareas y requeríamos de una estructura jurídica afín. Así fue que descartamos la idea de “fundación” y encontramos en la “mutual” la mejor manera de llevar adelante este proyecto, porque al ser un emprendimiento social, todos formamos parte de la organización institucional, los que asistimos y los asistidos. En ese momento de inicio, algunas de nosotras estábamos terminando el posgrado en la UBA de “Especialización en violencia familiar”. Nos decían que éramos unas antiguas y nostálgicas y que cómo se nos ocurría en el primer mundo armar una mutual. Después atravesamos el 2001 preparando la estructura e invirtiendo en los materiales.

MM: ¿Ahí se constituye formalmente la mutual?

MES: Las conversaciones empezaron en 1998 y la matrícula la obtuvimos en el 2000. La primera Comisión Directiva fue apoyada por familiares nuestros, que remaban con nosotras. Y cada cuatro años, a medida que nos fuimos renovando, se sumaron mujeres recuperadas de la violencia que son hoy parte del órgano directivo, algo que nos fortalece, sabiendo que el día que nos vayamos nosotras van a continuar ellas con esta tarea.

MM: ¿Cómo se estructura ese primer modelo del Grupo Buenos Ayres convertido en mutual?

MES – Establecimos desde el principio cuatro ejes: prevención, asistencia, capacitación e investigación de la violencia familiar. Somos, en ese sentido, la primera mutual que trabaja específicamente la violencia familiar y de género. En los cuatro ejes hemos trabajado muchísimo pero el que más se fortaleció fue asistencia, donde tenemos mujeres en zona sur y varones acá.

MM: ¿Qué tipo de categorización tiene entonces como entidad?

MES: Mutual de Salud porque precisamente no nos pueden dar un encuadre, ya que lo nuestro es trabajar en el aspecto cultural. Estamos entre las entidades denominadas como “constructoras de comunidad”. Nos manejamos exclusivamente con el aporte de los asociados y toda nuestra actividad no se cobra.

MM: ¿Tuvieron algún apoyo financiero?

MES: El primero en veinte años fue recién el año pasado, de parte del INAES, que nos sirvió para comprar computadoras, imprimir cuadernillos y sobre todo abarcar diez distritos del conurbano bonaerense en una megatarea, que fue hermosa, donde formamos más de noventa profesionales para asistir varones que ejercen violencia, y siete equipos de prevención en diferentes distritos.

MM: ¿Cómo y cuándo fue la mudanza de Lomas de Zamora a CABA?

MES: Nos mudamos recién este año. Hasta el año pasado teníamos matrícula en la provincia de Buenos Aires. Fue toda una decisión, porque veíamos que había una gran demanda acá en la capital. Asimismo, seguimos allá con subsedes en Lavallol y Rafael Calzada. También tenemos un anexo en CABA en el barrio de Almagro. La demanda nos desborda.

MM: ¿Cómo funciona lo de asistencia a varones aquí?

MES: Tiene dos partes. La primera es de los varones que ejercen violencia hacia la pareja y que llegan derivados por la Justicia, varios de ellos con condena penal, libertad condicional, etc. y otros por voluntad propia. Y después tenemos los abusadores sexuales, que también están condenados y derivados por las instituciones judiciales, con un grupo intrafamiliar (casos de incesto) y otros extrafamiliar.

MM: O sea que los que acuden a la asistencia tienen que asociarse.

MES: Claro, son socios adherentes, ese es el acuerdo que tenemos con la Justicia. Tenemos una cuota bajísima de treinta pesos. Ese el modo de trabajar estatutariamente. Nosotras somos todas socias activas. En total somos 90 profesionales de distintas disciplinas que conforman los servicios de la mutual. Lo hacemos bajo un modelo integrador de pensamiento complejo, con profesionales de la psicología de todo tipo, antropología, derecho, grafología, sexología, trabajadores sociales, docentes, filósofas y médicos. Cuantas más disciplinas haya, es más rico el trabajo.

MM: ¿Cómo es el procedimiento de admisión?

MES: El 70 % viene derivado y el resto es por voluntad propia. En el caso de varones, luego de la admisión, hay un trabajo en grupo y posteriormente un seguimiento, donde intervienen mis compañeras.

María Rosa Fontanella: Los procesos de admisión a veces son de dos o tres encuentros. Ahí hacemos un protocolo y luego de conversar con la persona, el equipo decide la admisión y la persona se asocia. Hay casos, por ejemplo, de violencia entre hermanos o vecinos que nosotras no tratamos, al igual que con los casos de alcoholismo o drogadicción. Lo nuestro es, fundamentalmente, un trabajo desde la cultura, no desde la salud; no atendemos pacientes patológicos.

MM: ¿En qué se basan esas primeras conversaciones?

MRF: Hablamos mucho sobre la cuestión del patriarcado con el fin de modificar creencias, preceptos y revisar los paradigmas.

Hebe Muñoz: Hacemos también una prueba grafológica y elaboramos un informe. Después, a los seis meses, hacemos una evaluación de la escritura. Y luego otra al año.

MM: ¿Cómo es la relación con el Poder Judicial para implementar las derivaciones

MES: Es solamente un acuerdo de palabra. Hay pocos lugares que reciben casos así y la demanda de ayuda es enorme. Los hospitales públicos están desbordados. Hoy tenemos 100 personas. Lo que queremos lograr ahora es algún reconocimiento económico por parte de la Justicia porque estamos haciendo una tarea inmensa.

Mirta Vilella: Cuando ingresan empezamos a ver cómo se pueden modificar esos aprendizajes vinculados a la violencia machista ligada a creencias y mitos. Así es que trabajamos con una mirada psico-socio-educativa. La asistencia es de una vez por semana durante una hora y media. Y los profesionales tenemos además “reuniones de junta” donde entrelazamos nuestras opiniones y vamos monitoreando el proceso; esto referido a abusadores sexuales.

MES: Por una cuestión ideológica, a los abusadores siempre se los consideró enfermos mentales o psicópatas. Desde nuestra concepción, son hombres formateados por el patriarcado en situación de impunidad. En los casos de violencia de pareja, tenemos supervisiones permanentes con especialistas.

Liliana Calderón: Y hacemos crónicas de todo lo que se charla en los grupos, lo que nos sirve para ir evaluando los cambios de los participantes. Llevamos siempre un registro actualizado.

MM: ¿Qué recepción tienen luego de estos varones que han ejercido violencia, entendiendo que al principio se resisten al diálogo?

L.C: Van de a poco reconociendo lo que han hecho, lo que les permitirá más tarde cambiar sus conductas.

MES: Vienen enojados preguntando por qué tienen que estar acá o creyendo que están porque fueron denunciados y nada más, desligándose del vínculo concreto con la denuncia y la razón de la misma. De a poco, hablando, yendo para atrás, se van dando cuenta de lo que hicieron. Y ahí tienen avances y retrocesos, que es lo que vemos en las evaluaciones. Y entonces allí hay que volver a remar. Varias veces nos han dicho “Menos mal que el juez nos obligó a venir”.

MV: La situación repercute también en su propia salud física. Algunos tienen enfermedades cardiopáticas o han tenido accidentes cerebrovasculares, etc. Es demasiado fuerte la presión para cumplir con determinados mandatos, como ser viril, macho, y demás, que redundan en formas de riesgo.

MM: ¿Tienen alguna manera de sumar financiamiento para tanto trabajo?

MES: Participamos en proyectos donde anotamos para concursar, como el caso del “Fortalecimiento Anual” del Gobierno de la Ciudad, donde ya nos presentamos dos veces y no ganamos y ahora lo haremos de vuelta. El año pasado recibimos el subsidio el INAES, como contaba antes. Tenemos confianza en el Ministerio de la Mujer. Somos muy prolijas con nuestras cuentas y hemos cumplido todo con creces. Nos han visitado del INADI y estamos pensando en ver si podemos hacer algunas acciones conjuntas. Lo nuestro es producción cultural. Cuesta a veces que nos entiendan hacia dónde vamos. No nos pueden encuadrar. Somos transdisciplinarias.

MM: La red de atención excede CABA y pcia de Bs As. ¿Cómo funciona?

MES: Sí, tenemos una red en casi todas las provincias del país, que se llama “Red argentina para las buenas masculinidades”. Está formada por asociados activos que hicieron cursos virtuales y armaron sus propios dispositivos en sus respectivos lugares. Todos están trabajando. Y todos estamos empujando para el mismo lado.

Sin comentarios

Responder

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aqui