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Jorge Pedro Núñez
Jorge Pedro Núñez
Licenciado en Cooperativismo y Mutualismo (UNSE). Presidente del CGCyM (2018-2020). Conferencista, docente, investigador especialista en formulación de proyectos.

Diciembre es el mes en el que empresas y personas hacemos una evaluación de lo que nos pasó en el año. Este, particularmente, tuvo una externalidad común a todos: la pandemia del COVID-19, que, aunque no concluyó, nos deja, hasta aquí, muchas enseñanzas.

La primera, que la resiliencia es un factor muy importante para los seres humanos, esa capacidad para sobreponerse a situaciones difíciles, como la que todavía estamos soportando.

La segunda, y de la que podemos estar orgullosos, es la adaptación a este tiempo y estas circunstancias de las mutuales, de las que hemos constatado en muchos casos que no paralizaron su actividad, sino que siguieron trabajando en este contexto adverso, observando los protocolos que garantizaran la salud de quienes no podían evitar la presencialidad, a los que consideramos “personal esencial”.

Muchas de las actividades pudieron continuar con una relativa normalidad -término que nos interpela y al que debemos considerar como concepto relativo- gracias a la tecnología; la virtualidad posibilitó los encuentros, e incluso el INAES, como Órgano de control, normalizó las reuniones y asambleas a distancia, lo que permitió el normal desenvolvimiento de las entidades. Esta cuestión plantea un tema interesante, que el presidente del INAES, Nahúm Mirad, define como “democracia digital” (ver entrevista en este número), que él visualiza como una posibilidad para construir una gobernanza distinta.

En un país federal y extenso como el nuestro, las experiencias a las que la mayoría de las organizaciones nos hemos visto obligados a atravesar han dejado saldos positivos que, previamente, no hubiésemos podido determinar. El centralismo porteño, mal que nos pese, existe, por razones históricas que, ahora, en este tiempo, podemos comenzar a cambiar. La virtualidad no sustituirá, al menos por un tiempo, la presencialidad, pero hará más fluidos los intercambios al interior de las organizaciones, sea porque tienen filiales en otras provincias, o en relación a los intercambios con entidades afines, como es el caso de las federaciones y confederaciones. Y, además, reducirá costos en reuniones que pueden realizarse a distancia, con la participación de varias personas, y cuyo registro queda documentado en un soporte magnético, ante lo cual la seguridad es elevada.

Si hemos llegado hasta aquí, y nuestro balance no deja de ser positivo, podemos aventurar que el 2021, con una población mayoritariamente vacunada contra este virus terrible, será mucho mejor.

Por primera vez en muchos años, el deseo de feliz año es prácticamente un hecho objetivo, así que encarémoslo con todas nuestras energías, para recuperar lo perdido y para hacer muchas de las cosas que nuestras comunidades necesitan.

1 comentario

  1. como puedo acceder a la habilitacion (PUPAAS) para vender alimentos artesanales, muchas gcias….

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