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Sueños en Barrilete, una cooperativa dedicada al cuidado de niños

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Camila Beier
Contadora Publica por la Universidad Nacional del Centro, articula distintos proyectos con el Programa de Economía Social y Solidaria de la Secretaria de Extensión de la Universidad mencionada.

Matías Fermín Valdez, actual presidente de la cooperativa de trabajo “Sueños en Barrilete”, ubicada en la ciudad de Tandil, habla acerca del inicio de este proyecto, sus desafíos y oportunidades, su forma de organizarse y los objetivos que se plantean en adelante

¿Cuándo y cómo comenzó el proyecto, la idea inicial?

– Nosotros nos conocemos con anterioridad porque somos amigos, conocíamos lo que hacíamos respectivamente. A raíz de eso, en el 2017 trabajamos en un espacio de la CTEP, ahora llamada UTEP, donde uno de los ejes a trabajar era con respecto a servicios de cuidado y de la niñez. Formamos entonces una especie de unidad de desarrollo infantil apoyados en el recurso del Salario Social Complementario. Este espacio comunitario, ubicado en el barrio de Villa Laza, estaba destinado fundamentalmente a poblaciones vulnerables, donde trabajamos apoyo escolar, talleres artísticos, educación física y fútbol, entre otras actividades.

Cuando algunos de nosotros dejamos de cumplir con los requisitos económicos que establece el salario social complementario para acceder a él, porque cambió nuestra condición laboral en otros espacios, nos quedamos virtualmente sin trabajo o con otros trabajos que complementaban ese ingreso pero eran insuficientes. Ante esa situación, nos preguntamos: “¿qué hacemos?” O nos dispersamos y cada cual hace su camino o tratamos de darle otra configuración a esto que veníamos realizando.

¿En qué momento vieron la oportunidad o necesidad de formar una cooperativa?

– Optamos por continuar una propuesta asociativa donde cada uno fue haciendo aportes con los recursos y ahorros que tenía, incluso con algunos créditos personales de ANSES y otros préstamos de familiares. Nos basamos principalmente en la idea de que es una necesidad creciente en nuestra ciudad el cuidado de los niños y de que teníamos todo el recurso humano para poder hacerlo, nos faltaba el capital y lo obtuvimos de esa forma.

La cooperativa era la personería jurídica que mejor expresaba la conformación de la empresa: teníamos un grupo de personas con un objetivo en común, con aportes para llevar adelante la actividad y sin jefes o dueños de por medio. Comenzamos a generar ámbitos de discusión, de toma de decisiones que empezaban a desarrollar esa dinámica cooperativista.

Nuestra asamblea constitutiva fue en mayo del 2018. Iniciamos la cooperativa con 6 asociados/as, luego hubo una baja de dos personas ya que al inicio de nuestras actividades (durante 8 o 9 meses) no era económicamente viable el proyecto y era difícil sostener esa situación. Luego se sumaron 4 compañeros/as siendo actualmente 8 asociados/as.

¿Qué actividad llevan adelante? ¿Cuáles son sus objetivos, sus proyectos?

– Originalmente nos habíamos planteado el objetivo de ser una guardería, trabajar en torno a la primera infancia y gradualmente llegar a ser maternal, dado que esto requería más tiempo y más trámites.

Trabajamos en el acondicionamiento del espacio donde hoy estamos, lo equipamos y elaboramos la propuesta, pero cuando nos acercamos a tramitar la habilitación municipal descubrimos que la actividad ya no existía como tal, que el cuidado de niños y niñas era incumbencia exclusiva del sistema educativo.

Ante eso se nos planteó que podríamos trabajar bajo la figura de “espacio recreativo infantil”, brindar talleres recreativos y artísticos destinados a niños y niñas de esas edades que nos habíamos planteado trabajar y con las cuales trabajamos actualmente: niños/as desde los 45 días hasta los 2 años de edad. No obstante, nosotros sabemos que cubrimos una necesidad social que tiene que ver con el cuidado de hijos/as de trabajadores y trabajadoras, por lo que nos propusimos en el transcurso de este año lograr las condiciones edilicias y administrativas y tramitar la matrícula provincial para funcionar como maternal. Otro de nuestros proyectos es poder comprar un lugar más grande, aumentar así el cupo de niños que pueden asistir, y propiciar convenios con sindicatos u otras cooperativas y sus federaciones para brindarle nuestro servicio.

Si tuvieron o tienen obstáculos, ¿cuáles son? Ya sea dificultades internas o externas. ¿Cómo lo fueron resolviendo?

– Con respecto a los trámites para la formalización de la cooperativa es bueno que sean de forma virtual, a distancia, ya que evita que uno tenga que viajar, con los gastos que implica, pero también hace que se haya despersonalizado, siendo muy difícil encontrar la persona con la que uno quiere hablar para encontrar la respuesta que se consulta.

La segmentación también entre distintas instituciones y organismos por las que uno tiene que transitar en ese proceso de conformación hace que no haya un camino único y claro a seguir, existiendo también algunas incoherencias entre estas (los tramites y documentación solicitada son distintos entre sí, hay objeciones en una mientras que en otra no, etc.).

En cuanto al contexto económico-político en el que surgimos, creo que fue ahí cuando surge la necesidad profunda de tener un trabajo, de la crisis pudo salir una oportunidad. También con un poco de temor, siendo el contexto económicamente desfavorable, pero también tomando en cuenta que brindábamos una propuesta interesante con un arancel económico para aquellas familias que necesitan salir a buscar trabajo y tienen que dejar a sus hijos.

¿Cómo se organizan? ¿Cómo está compuesto el equipo de trabajo?

– Así como tenemos un consejo de administración también tenemos un consejo pedagógico que está integrado por tres personas: una coordinadora, una secretaria y una prosecretaria. La función que tiene es que, en la medida en que nos hemos propuesto una serie de objetivos pedagógicos, educativos u organizativos de la actividad en sí misma, este consejo coordina las tareas que hacen que eso se lleve a cabo.

Trabajamos en dos turnos, uno de 7:30 a 13 y otro de 13 a 18. Hay responsables por turno y responsables por sala, preceptoras y auxiliares. Lo que hace la coordinadora del consejo pedagógico es estipular algunas directrices, en base a los objetivos propuestos por todo el equipo, y después revisar todas las planificaciones bimestrales en base a los objetivos propuestos y les da coherencia entre sí.

Los auxiliares son los encargados de recibir a los niños, de mantener higienizado el lugar, de dar el desayuno y la merienda. Comenzamos en febrero de este año a redactar el reglamento para que esta estructura sea respaldada por un documento escrito.

¿Cuántos niños y niñas concurren actualmente al establecimiento? ¿Cómo fue evolucionando eso y cómo llegan/llegaron a más personas a quien brindar sus servicios?

– Actualmente contamos con 28 inscriptos, casi al límite de nuestra capacidad. Para llegar a este número nos dimos muchas estrategias de marketing, con publicidad en Facebook, en radios, flyers, afiches. Sin embargo, esta actividad es recomendada de familia a familia, llegando así a más personas en busca de nuestros servicios. Brindamos una propuesta sólida, un trabajo prolijo, serio y transparente, ese es el mensaje que supera cualquier publicidad.

¿Se vinculan con alguna otra cooperativa, proyecto o unidad de la economía social y solidaria? ¿Se inspiraron en alguna otra experiencia?

– Aún no formamos un vínculo o convenio con otras organizaciones ya que nos centramos como primera etapa en un proceso de regularización administrativa, y por la dinámica del espacio que hace que en lo cotidiano resolvamos tareas operativas y urgencias, sin poder abrirnos a la comunidad totalmente.

¿Comparten y llevan a cabo en su práctica los valores cooperativos?

– Sí, generamos participación democrática de los asociados. Al ser pocos nos reunimos mensualmente todos, ampliando así la reunión de los integrantes del consejo de administración meramente.

Epígrafe de la foto principal: De izquierda a derecha, de arriba abajo: Rocio Galván, Marina Ramos, Candela Almada, Florencia Castaño, Facundo Dipaola, Paula Peñaflor, Florencia Capristo, Pamela Garmendia, Melisa Poli y Matías Valdez.

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