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¿Será normal la nueva normalidad?

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Domingo Godoy
Domingo Godoy
Contador Público Nacional y Perito Partidor, UNC Maestría en Educación en la UM. Especialización FUNDACIÓN KONRAD ADENAUER en Alemania y Diplomado Especializado en Descentralización y Desconcentración en el Institut Internationale D’Administration Publique (I.I.A.P) de Francia. Ex Director del INAES (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social). Ha realizado publicaciones sobre Economía Política y es autor del "Manual de Economía Social". Ha publicado documentos de esta especialidad.

En una situación NORMAL, lo normal es lo natural, no necesariamente lo común. Hace un tiempo, el subjetivismo, el relativismo navegando cómodamente sobre el materialismo, ha desdibujado la “estabilidad” del concepto de normalidad y se apuntala en “lo común” como reemplazo. Si consideramos normal alguna funesta situación sociopolítica porque se hubiera mantenido en el tiempo, podría llegar a ser lo sufrido en regímenes totalitarios, sutilmente disfrazados de democráticos (riesgosamente considerados) ya que se van mostrando como comunes.

En la realidad, se promueven figuras escudadas en falsas solidaridades como el capitalismo filantrópico acompañado de mega ONG, responsables de los efectos de la globalización. Bastardean reales (legitimas) acciones participativas y solidarias, encubriendo deseos de poder.  Con la excusa de luchar contra el promercado liberal promueven el proestado socialista.

Dichas ideas se encarnan en ideólogos, generadores de espacios “multipartidarios” e internacionales, acompañando “operaciones” como la del Foro de San Pablo. Se los ve asociados a corrientes partidarias distintas, a veces estratégicamente contrarias entre sí.

Las proyecciones sociales que hacen sus líderes, paradójicamente congregados como los nuevos gurúes de la modernidad, genera el temor del posible cumplimiento de sus deshumanizadas propuestas: anunciando el control poblacional universal; nuevas formas de contratación de personal; despidos masivos; riesgos sobre los derechos de la propiedad privada; la salud mental post COVID; la destrucción de la clase media; el aceleramiento de las desigualdades económicas; son algunas de sus propuestas.

¿Podremos ser protagonistas del nuevo escenario? ¿Podremos tener decisión en el diseño y en la ejecución de NUESTRA “nueva normalidad”? Debemos diseñar soberanamente nuestro futuro, desde intereses basados en la naturaleza humana, RECUPERADOS DE LA MISMA NATURALEZA. Debemos tener específica injerencia.

La tarea se nos plantea en lo CULTURAL. Ni en las cosas ni en el patrimonio.  No es el tener sino en el ser. Es lo cultural lo que debemos observar, y en lo correspondiente, modificar.

Debemos reconocer que hemos pasado -patológicamente- de una economía de mercado a una sociedad de mercado. Es menester “distinguir entre la justa posesión del dinero y el uso justo del mismo.”[1]

  • Lo primero es una intención de mejorar: de dar servicio. Esa cualidad expectante se complementa con la recta intención. Sin vueltas: querer hacer cosas buenas. Ahí es donde deben poner los ojos y neuronas los docentes.
  • Cuando decimos, educar, ¡esos son los CONTENIDOS a entregar a las nuevas camadas! Actuar según la naturaleza humana, sensible a las necesidades y carencias. Esa acción debe enriquecerse por la observación de ejemplos participativos y solidarios. Nuestros mismos padres; vecinos; nuestros voluntarios, y servidores públicos o privados son posibles de ser observados, imitados, acompañados y apoyados.
  • Sus experiencias replicadas:  en las aulas; en escritos o en periódicos; en las redes sociales que no activen la desazón.
  • Al observar a los “electos o los candidatos”, debemos recordar que su legitimidad representativa la obtienen por la preocupación y ejercicio del bien común. Su ausencia deviene en la carencia de ética en la clase política.
  • Esas acciones de observación, debemos hacerlas con nuestros hijos o en dialogo con los alumnos presentes. Enseñar con el ejemplo es VER el ejemplo. Cuando decimos que la salida de un país es la EDUCACION, se entiende plena de lo que estamos nombrando. Educar en valores, en virtudes, en solidaridad. Planificar el ser y luego el saber.
  • Muy de moda se ha puesto educar e investigar en tecnología. No negamos su importancia, pero como BIEN DE USO, no como objetivo final vital. Lo que faltan son buenos hombres más que ilustrados. Igualmente, fomentar la innovación, siempre que tenga impacto social…[2]
  • La ejemplaridad recopilarla en lo educativo y motivarla desde lo vecinal, municipal. La acción de fomentar lo solidario es así. Sumando LO CERCANO. Imponer trasnacionalmente modelos y recetas, es contrapuesto con la acción cultural REAL, próxima, visible, conocida.
  • Demostrar que somos ADMINISTRADORES del proceso de recuperación de la subsidiaridad. Rescatar el accionar de la responsabilidad sobre lo propio. El estatismo es el enemigo de esto y sobre todo del asociativismo.
  • Agreguemos que habrá que hacerlo con CORAJE, con VALENTIA. Obedecer a la naturaleza y a la conciencia antes que a la moda.
  • Auto control del consumo, razonar antes de comprar. Tener una capacidad de producir semejante a la capacidad de consumir y ordenar la apetencia de la acreencia. Moderar esa intención de lucro. Compartir, sobre todo el tiempo.
  • Debe rescatarse que las entidades intermedias CRECEN en situaciones críticas. Ése es el tiempo adecuado, donde la crisis muestra tu debilidad y esta te lleva a compartir para la salida pandémica. Donde las carencias estarán expuestas, la asociatividad dará la “fuerza” de expulsión desde el indeseable abismo cultural.

Si TODOS hacemos lo mismo, si volvemos a lo mismo, confiando en la “fortaleza” de nuestro individualismo, no habrá ningún derecho a la queja posterior.

Si dirigentes (de todo tipo) no ayudan a promover este estilo, serán merecedores del olvido. La salida desde lo local debe ser la estrategia. El contenido –humildemente creemos-  es lo ahora sugerido. El desarrollo de NODOS DE SERVICIOS LOCALES, pueden ser algunas de las tácticas adecuadas.


[1] LEON XIII. RERUM NOVARUM. Encíclica sobre la cuestión obrera. Ediciones Paulinas. Buenos Aires. 1999. pag.25.

[2] Reunión del Gobernadores del BID. Mendoza.2018

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