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Racconto 2020: el año que vivimos en peligro

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Entrevista exclusiva a Nahum Mirad. Balance del año –problemático– que termina, y expectativas para el que vendrá....
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Entrevista exclusiva a Nahum Mirad. Balance del año –problemático– que termina, y expectativas para el que vendrá. Repaso crítico y augurios para la ESS del porvenir

Por Jorge Núñez y Alejandro Galay

Foto principal: INAES

 

¿Se puede hacer un pequeño balance de este año?

– Debo admitir que fue un período muy complicado para el organismo, que a comienzo de año debería haber tenido un presupuesto de algo más de cuatro mil millones de pesos, y en cambio había otro menor a los mil millones. Para que tengamos una idea, si se actualizara el presupuesto de 2015, la relación sería de un 80 % de financiamiento del INAES, tanto de su estructura como de sus funciones en promoción. En 2019 se debatió en el Congreso Nacional el presupuesto 2020, que finalmente no se aprobó. Después, estuvimos algunos meses sin el nombramiento del Directorio, y más tarde aparece la pandemia, y Mario Cafiero se enferma, y luego fallece. Más allá del rol que cumplía se trata de una pérdida sustantiva, de una persona que había pensado y consolidado un proyecto. Esto es lo negativo.

¿Y lo positivo?

– Cuando logramos entrar y ponernos en ritmo, Mario dijo una cosa muy interesante, una frase de Víctor Hugo (el de Los Miserables): “No hay idea más poderosa que aquella a la que le llega la hora”. Si se recorre la historia de nuestro país, se ve que en los momentos de crisis las organizaciones expanden sus funciones y se hacen cargo de diversas situaciones. Así es que podemos reconocer a lo largo de la historia las colonias agrícolas, los inmigrantes que se formaron a partir de la ayuda mutua, los servicios sociales para atender necesidades a través de una red de cobertura social, etc.; es decir, el asociativismo, la ESS y la acción cooperativa y mutualista son herramientas que durante las crisis dan respuesta y tienen capacidad de generar, a partir de la colaboración, estrategias donde la comunidad activa y moviliza sus recursos en espacios donde no hay un marco para que el capital o las empresas lucrativas inviertan, o donde el Estado se quedó sin capacidad de respuesta.

Ahí estuvo el gran desafío ante el Covid

– Cuando vino la pandemia, esto cobró fuerza, porque era como una crisis sobre otra crisis, una dificultad que se sumaba a una dificultad más estructural. Después comenzamos a entender cómo funcionaba esta pandemia, a cuidarnos, a prever el desenlace a partir de las vacunas, y comenzamos a ver un horizonte. Pero en los primeros meses era un terreno incierto, donde organizaciones dejaban de trabajar de golpe, cooperativas eléctricas y de todo el país y de servicios dejaron de atender a sus asociados; había mutuales que no podían realizar sus actividades y cooperativas de trabajo que no podía juntarse a producir. Era una situación muy compleja.

Y la complejidad en los servicios de salud

– Y aparece la necesidad de asistir a la salud, donde se hace desde el INAES un relevamiento vinculado a aquellas entidades que prestaban servicios y podían desarrollar productos. Se relevaron cerca de quinientas organizaciones, lo que se puso a disposición del Ministerio de Salud de la Nación y de los ministerios provinciales, y organizaciones que pudieron reconvertirse. Ahí hay una franja que exige repensar el tema de cuidados de niños, niñas y personas con alguna discapacidad. La visión del Directorio fue la de acompañar con una normativa la vida de estas organizaciones. En ese plano, se produjeron resoluciones muy interesantes que habilitan asambleas virtuales, y algo que podemos llamar “democracia digital”. O sea, nos adaptamos a los planes de trabajo a partir de comisiones técnicas, las Mesas del Asociativismo, los espacios participativos que implicó el proyecto Cafiero, un INAES más participativo, más en diálogo, y con un Directorio que tomaba nota y registraba las propuestas del propio movimiento para llevarlas a las normativas. Eso se adaptó a los medios digitales, así que este año tenemos más horas de Zoom que kilómetros.

¿Qué perspectivas hay para 2021, si se volviera a cierta normalidad?

– El INAES sigue teniendo un enorme desafío porque, aunque se trabajó mucho este año, hay que pensar en clave productiva. Que haya pasado del Ministerio de Desarrollo Social al de Desarrollo Productivo, no es solo un cambio administrativo sino también uno de perspectiva del rol de estas estructuras. Podemos caracterizarlas como organizaciones de interfase, entre lo que es la inclusión social y la posibilidad de configurar y estructurar redes de contención que sostengan a las personas desde el punto de vista social. Hay cadenas de valor que desde hace años están lideradas por cooperativas, y hay sectores de la actividad con mutuales que ocupan los primeros lugares con gran capacidad de respuesta. El desafío es fortalecer, estructurar e implementar un conjunto de conceptos que después se derivarán en registros específicos. El INAES en general tiene escasa información sobre qué hacen las cooperativas y mutuales desde el punto de vista productivo, porque su mirada estuvo siempre más orientada a lo institucional, las asambleas, los balances de fin de año, etc… y ahora, con esta otra perspectiva, tenemos que entender qué están haciendo desde el punto de vista productivo. La idea es que eso sea parte de la rutina del Instituto.

¿En esa dirección va el convenio con la AFIP?

– El convenio que se hace con la AFIP tiene ese doble sentido: por un lado, facilitar con el concepto de “ventanilla única” la emisión de la CUIT mientras se tramita la matrícula de una cooperativa o una mutual, pero por otro lado tener información del organismo AFIP sobre qué están haciendo en su actividad económica productiva estas organizaciones. Es decir, el primer desafío 2021 es seguir fortaleciendo su papel de organismo de desarrollo productivo de las organizaciones, que es un cambio de paradigma, producto de un cambio administrativo.

¿Qué otros cambios específicos habrá y, en efecto, qué desafíos al respecto?

– Habrá un cambio en los programas de fomento, en los registros, en la forma en la que el INAES va a requerir datos y brindarlos a la sociedad como organismo de Estado. También habrá cambios en la lógica educativa: el INAES tiene un componente formativo, que lo hace por sí mismo o a través de acuerdos y convenios con otras organizaciones, donde queremos que además haya una visión de planes de negocios, donde se pueda entender cómo está marchando la dinámica de cada región en cuanto a las capacidades productivas, el desarrollo local y regional. Es readecuar su paradigma y sus áreas, y en función de esto acomodar las funciones del INAES; creo que ese es el principal desafío, porque implica un cambio integral. Por otro lado, necesitamos construir un INAES mucho más federal y accesible. En estos últimos días del año se están haciendo convenios tratando de articular lo que llamaríamos una “red federal de asistencia estatal”. Entendemos que el trabajo es en red, desde el Estado nacional junto con los órganos locales competentes, pero también sumando a universidades, municipios, armando esta trama institucional. El segundo desafío es funcionar en redes institucionales, estar más en la calle, tener un INAES donde sea más fácil entrar, apoyarse, donde mutuales y cooperativas a través de sus federaciones y confederaciones tengan el espacio de conversación debido. Queremos un consejo consultivo, mesas de desarrollo y fomento del asociativismo a nivel municipal y un nuevo convenio con las provincias, una estructura en red que posibilite la apertura a un sistema más abierto, más ágil. Hay que tener capacidad para procesar todo eso. Y yo creo que hay un tercer y enorme desafío, que es contribuir a consolidar el sistema mutual y cooperativo en la Argentina.

Ese es el gran punto

– Una particularidad de nuestro país es que cooperativas y mutuales funcionan como sistemas; eso no ocurre a nivel mundial. El INAES es un organismo nacional único de aplicación; si eso fuera provincial tendríamos dificultades, porque sería difícil configurarlo como sistema nacional, y por otro lado el tema del acto mutual y acto cooperativo, que está en nuestras dos leyes claramente explicitado. El punto es que funciona como sistema para consolidar a las mutuales y cooperativas de múltiples actividades. ¿Por qué se da con tanta fuerza lo de las empresas recuperadas en nuestro país? Es porque hay una trayectoria histórica muy arraigada de asociativismo. Hay organizaciones con experiencia, con capacidad para dar respuestas técnicas con sus profesionales. Después, hay un entorno asociativo que posibilita que estas cosas ocurran. Hace unos días hacía una cuenta con Alejandro Russo y Ariel Guarco: a nivel mundial se calcula que hay unas 1.200 millones asociaciones a cooperativas, y en el caso de las mutuales unas 300.000 millones de asociaciones (decimos que no son personas porque hay más de una que está asociada a más de una cooperativa o mutual) que son vínculos asociativos: 1.500 millones de vínculos asociativos. En Argentina, según registros del INAES, esos vínculos asociativos ascienden a 28 millones (nuevamente, no son personas, sino vínculos asociativos), y nos da una tasa a nivel mundial de 16,6% si lo comparamos contra la población total. Acá en la Argentina nos da una tasa del 40%, es decir, somos un país básicamente asociativo.

Con gran incidencia en el esquema productivo

– De hecho, hay organizaciones que ocupan los primeros lugares y son capaces de generar innovación productiva, encadenamientos tanto horizontales como verticales, ocupando roles y dinamizando las economías regionales, y además es un sistema que ha dado respuestas sociales ante las necesidades más urgentes. Acá en Argentina funciona como sistema, y funciona porque hay un único organismo de contralor, dos leyes y el acto cooperativo y el acto mutual como elementos integradores, más allá de la actividad que de hecho ha permitido que existan seis confederaciones con un alto nivel de integración institucional.

¿Qué falta?

– Necesitamos más integración económica, que ese sistema juegue desde el punto de vista de la representación, y que se siente en las mesas de las decisiones políticas de nuestro país.

Resumamos entonces esos grandes objetivos para el año que viene

– Yo señalaría esos tres: adecuar el paradigma del Ministerio de Desarrollo Productivo; consolidar una red institucional a nivel nacional con los órganos locales competentes; y, fundamentalmente, consolidar el asociativismo, el cooperativismo y el mutualismo como un sistema.

¿Cómo está funcionando el sistema de ayudas financieras en el INAES, y, en particular, el Banco de Proyectos?

– El Banco de Proyectos ha sido una muy buena iniciativa impulsada por Mario, porque posibilita, primero, tener una idea del proyecto. Muchas veces, cuando una organización encara alguna actividad, tiene una idea, y le parece que esa idea tiene que ser rápidamente apoyada, y la verdad es que cuando uno lo piensa en términos de proyectos, puede desmenuzarla, entenderla, reformularla, y puede, sobre todo, ponerle objetivos; es decir, ayuda a las propias organizaciones a que esa idea que tienen termine siendo consolidada como un plan viable, etc. Por otro lado, es la antesala de un pedido formal de financiamiento al INAES, pero a su vez ese Banco de Proyectos permite conectar al INAES con otros organismos, por ejemplo el Ministerio de Hábitat y Vivienda. Estamos ahora formalizando un acuerdo para que los proyectos que tengan que ver con la construcción de hábitat y vivienda se analicen a través del Ministerio de Desarrollo Productivo, que ya lanzó líneas muy vinculadas al financiamiento de cooperativas y organizaciones de la economía social. Es decir, el Banco de Proyectos no solo permite abordar un presupuesto propio del organismo, sino que nos está dando la herramienta para conectarnos con otros ministerios, como el de Desarrollo Social. Asimismo, El INAES, hoy no tiene programas temáticos, la idea es tener el año próximo cuatro programas temáticos.

¿Cómo sería eso?

– Esto está siendo elaborado, se puede adelantar como idea, pero no como una confirmación, aunque se puede publicar y difundir. Tenemos el desafío de adecuar el paradigma al Ministerio de Desarrollo Productivo. Pensamos en una línea que sea de fomento y apoyo a cadenas de valor específicas vinculadas al mundo agropecuario, las del mundo industrial, al de servicios, y por actividades: una línea de financiamiento que tenga que ver con la integración productiva. Tenemos que lograr que cooperativas y mutuales trabajen en proyectos productivos y empresariales más juntos, no solo quedarnos en los espacios de representación. Nos queda mucho camino por la intercoooperación, para el sexto principio. Los principios y valores cooperativos si van juntos, funcionan; nuevamente, son un sistema. Necesitamos mayor integración, necesitamos que las entidades que tienen fondos, se movilicen detrás de proyectos productivos.

¿Cómo te sentís en lo personal? ¿Cómo ha sido tu experiencia, qué significado le das ahora?

– Estoy vinculado al cooperativismo y el mutualismo desde hace años. Vengo de la experiencia de una empresa recuperada en Córdoba, el Diario “Comercio y Justicia”, donde armamos una organización de periódicos y diarios de la República Argentina, y después armamos una asociación mutual. Además, estoy vinculado como docente a la Universidad Nacional de Villa María, donde doy dos materias, y a su vez soy Secretario General del Gremio. El “asociativismo” es a lo que me dedico profesionalmente, como militancia de vida y también como docente investigador. Hace unos años era también parte de la cooperadora escolar de mis hijas. Entiendo que las personas, cuando están juntas, pueden hacer más, y que así se arman entornos muy interesantes para la construcción de los vínculos, y a su vez se resuelven problemas económicos concretos. Me parece que hay mucho aún por hacer. Yo siento mucho entusiasmo porque estoy en lo mío. Hoy aparece un enorme desafío en torno a lo que Mario había conceptualizado con una visión enorme, un proyecto estratégico que va más allá de la gestión del INAES, que es el de consolidar el espacio de la economía social en la Argentina.

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