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Por qué es tan necesario el Balance Social en las mutuales

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Alejandro Galay
Alejandro Galay
Periodista, escritor y docente universitario.

Lo cuenta Enzo Farante, un especialista y precursor en esta herramienta de gestión

¿Qué es el Balance Social en mutuales?

– Antes de definir “¿qué es?’” hay primero que hacerse otra pregunta antes: “¿por qué un Balance Social en las mutuales cuando ya tenemos un Balance Económico?” Y la respuesta es muy simple: porque un Balance Económico no mide la identidad de la mutual, o sea lo que en esencia es este tipo de organización, sino que nos dice cómo se desempeña, qué valores maneja, qué resultados obtiene, qué capital posee y cómo circula, qué patrimonio, qué servicios se brindan a los socios, pero no los datos que nos permitan gestionar lo social.

Y esa es una diferencia significativa

– El Balance Económico nos permite gestionar lo económico. Entonces la segunda pata que tienen estas organizaciones es la social. Es un 50% económico y un 50% social. El Balance Social viene a llenar un vacío, y permite darnos indicios de qué tal somos en lo que decimos que somos, y qué tal hacemos lo que decimos que tenemos que hacer. Es así que el B.S. viene a dar respuestas muy específicas y muy dirigidas.

Es una auténtica herramienta

– Es la herramienta que sirve para construir en forma colectiva que da respuestas a lo específicamente social de una organización. Es por lo tanto una herramienta que se construye no desde la fórmula analítica, matemática e individual, sino desde lo colectivo, que se desarrolla en equipo a través de grupos internos de trabajo preparados para analizar a la organización y sus desempeños.

¿Cómo se genera?

– En primer término, esto es posible si hay multiplicidad de inteligencias mirando todo aquello que la organización hace en lo social. Porque justamente lo que se mide es la pluralidad, la participación, las capacidades, el potencial, la interdisciplinariedad, la interacción de géneros y edades, la relación con los asociados, calidad de servicios y satisfacción, en suma, todo lo que se vuelca a la comunidad. Tenemos que pensar que cuando hacemos un Balance Social construimos en equipo un instrumento que ayuda a medir y revisar las cosas que se hacen dentro de la organización y sus resultados. Se trata de medir la distancia entre la acción de la organización y la vida real de los asociados, que están en el territorio donde ellos viven y trabajan.

¿Cómo se forman los equipos de trabajo?

– Con la fuerza y la gente de la misma organización interesada en atender las cosas que la propia mutual hace, preguntándose primero, repito, “¿qué tal hacemos lo que decimos que hacemos?”. Con ellos, luego de capacitarlos, pensamos que hay que desarrollar un instrumento metodológico que se llama Balance Social. Es decir, el instrumento tiene un método que se mete en la vida de las mutuales. A los valores y principios fundamentales que identifican a estas entidades las llamamos patrones. Es el corazón y el alma de las mismas: su identidad. Es así que podemos saber con esos cálculos cuál es la influencia de las mutuales en el medio en el cual habitan y cómo se despliegan en función de los servicios que brindan.

Esto deviene en mejores instituciones

– Coparticipamos en hacer mejores instituciones, mejor comunidad, mejores personas. Pero claro, esto hay que salir a medirlo y a tomar el pulso como si fuéramos bioquímicos con una muestra de sangre con glóbulos blancos y rojos. Así podemos definir cómo estamos en todos los aspectos citados: relación, servicios, comunicación, calidad de respuestas, etc.

¿Qué ocurre después?

– Una vez que lo tenemos hecho, salimos a contar lo que somos porque tenemos mejor definida nuestra identidad, lo que se transforma en una poderosísima arma de comunicación dentro de la organización. Con el Balance Social, la mutual va a tener la posibilidad de mostrar lo que hace, cómo lo hace y el impacto que esto tiene en la comunidad. Entonces, no solo una mutual mide el volumen de su servicio, sino los beneficios colaterales y ocultos que no se habían medido pero que forman parte de ese mismo servicio, que en el caso de una empresa van a parar al bolsillo de alguno. Acá vamos gestando a lo largo de la vida de la mutual o de la cooperativa un valor agregado. Luego, con eso establecemos objetivos de crecimiento.

¿Por ejemplo?

– Si yo e te año formé mi grupo humano y lo preparé para dar mejor calidad de servicios y realicé una inversión, me propondré luego aumentar esa inversión, lo mediré y lo diré en el Balance. Si me propuse llevar servicios a un 10% más de la población local, haré las estrategias adecuadas, etc., y también lo mediré. La idea es construir resultados económicos pero también resultados sociales. Cuando el Balance se mete adentro de una organización, comienza a interpelar por todo lo que se hace y por cómo se lo hace. Hay que empezar dando el primer paso.

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