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Martín Cigna: “Si hay algo que nos deja esta pandemia es que la tecnología hay que asumirla, conocerla, comprenderla y saber utilizarla”

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Jorge Pedro Núñez
Licenciado en Cooperativismo y Mutualismo (UNSE). Presidente del CGCyM (2018-2020). Conferencista, docente, investigador especialista en formulación de proyectos.

En una charla mano a mano, el Director de Fomento y Evaluación de Proyectos Cooperativos y Mutuales del INAES, despeja todas las dudas acerca del funcionamiento de créditos, préstamos y subsidios. A final de la nota se incorpora toda la información estadística de la Dirección correspondiente al 2020

¿Cómo ha sido el balance 2020?

– No hay dudas de que este proceso que hemos transcurrido, desde que se inició la gestión el 10 de diciembre del 2019, ha sido totalmente atípico. El INAES, como en cualquier inicio de gestión, pero sobre todo en cuanto al pasado 2020, ha sido un inicio complejo. Primero transcurrió un trimestre, hasta el mes de abril, funcionando sin un Directorio designado, lo que trajo una serie de situaciones a las que rápidamente la gestión que se iniciaba tuvo que adaptarse. No nos olvidemos, también, que en paralelo el INAES dejó de ser parte del Ministerio de Desarrollo Social, para estar dentro de la órbita del Ministerio de Desarrollo Productivo, lo que de alguna manera nos puso en conformidad con un reclamo histórico de una parte del sector.

¿Y en cuanto a proyectos, préstamos y subsidios? ¿Qué balance hacés?

– El presupuesto del INAES se conforma con aportes del sector a través del pago de los tributos, y por el otro lado el Estado, que daba la misma cantidad de dinero, por lo que se terminaba conformando con un 50 por ciento de cada lado. Luego, no olvidemos que los últimos quince días del primer cierre del trimestre los hicimos bajo pandemia, en aislamiento, propio de la necesidad del Estado de robustecer su sistema de salud. Lo mismo en el segundo trimestre, donde se tuvo que aprender a trabajar a distancia. Se tuvieron que llevar adelante los proyectos y la evaluación consiguiente con necesidades tecnológicas, y con una forma distinta de relacionarse con las entidades cooperativas y mutuales, a tal punto que para poder ejecutar ese presupuesto hubo que hacer modificaciones de emergencia, teniendo en cuenta la coyuntura y la situación que estábamos atravesando. Entonces, había que hacer una actualización de la normativa habilitando que fuera por correo electrónico. Y, lo más triste de todo, fue la pérdida del presidente Mario Cafiero, desde lo humano y desde lo institucional, lo que ha sido un golpe muy grande. Con toda esa complejidad, el INAES ejecutó durante los dos primeros trimestres por encima del 99 por ciento de su presupuesto en materia de préstamos y subsidios.

¿Cómo está funcionando actualmente el sistema de recepción? ¿Hay una normalidad, o hay algún tipo de perturbación provocada justamente por esta situación de emergencia?

– En el medio del proceso, nosotros planteamos una suerte de “cambio de paradigma”, donde hubo un antes y un después: me refiero a la creación del Banco de Proyectos. Entre las características positivas podemos nombrar que es una forma de agilizar la presentación ante el Instituto, pero también de poner en evidencia que el sector tiene realmente proyectos para financiar; una financiación que puede ser por parte del instituto, por parte de otras áreas del gobierno, o por los órganos locales de las provincias de aquellos que sí cuentean con el presupuesto como para hacerlo, o por el propio sector.

Las mismas entidades

– Claro, las cooperativas que pueden tomar ese proyecto o las mutuales, y financiarlo a través de fondos propios. Otro de los elementos que yo siempre destaco, y me gusta resaltar, es la capacidad de democratizar la presentación de esos proyectos. En ese sentido, cualquier persona que esté en cualquier lado, a través de un registro que se hace en la página del INAES, y que lo deriva directamente a las páginas del Banco de Proyectos, puede registrarse y presentar proyectos; esto siempre en representación de la entidad de la cual es parte. Así, es mucho más sencillo que registrarse en Facebook o en Instagram, o crear un email. De esta manera, nosotros tenemos después la capacidad de seguir los proyectos de cualquier lugar del país.

No todos, claro está.

– Proyectos que no por la sola presentación significa que el INAES los va a financiar, ni que generen internamente un número de expediente; muchas veces el Instituto tenía la costumbre de ser receptor de cualquier presentación, o, mejor dicho, cualquier pedido de ayuda económica, independientemente del formato. Es decir, cualquiera que pasaba por la puerta del INAES diciendo que representaba una entidad cooperativa o mutual, solicitaba un subsidio o un préstamo, y eso generaba un número de expedientes, generando el trabajo por parte de las áreas sobre proyectos que en definitiva no lo eran, sino que eran solicitudes de apoyo económico sin tener evidencia suficiente.

Un entorpecimiento burocrático

– Eso generaba un colapso en las áreas, porque obviamente el Estado estaba obligado a trabajar sobre esos expedientes. De esta manera, con el Banco de Proyectos no solo tenemos un contacto previo con las entidades cooperativas y mutuales, donde vamos orientando la forma de presentación. Esto implica que cuando se genera el número de expediente el proyecto ya está armado. Por lo tanto, eso nos permite otra velocidad a la hora del trabajo administrativo, que en definitiva provee situaciones beneficiosas, como por ejemplo el tiempo; y el tiempo hace que no haya una desactualización de los presupuestos presentados.

¿Algún caso?

– Un ejemplo muy habitual en el INAES, ya histórico, es que se presentaba un proyecto en 2019, y salía elegido y aprobado por el Directorio en el 2021. Por lo tanto, propio de la pérdida del poder adquisitivo de la moneda, terminaban siendo insuficientes, o sea que muchas veces ni siquiera terminaban cumpliendo con el objeto del proyecto. Así logramos que los proyectos, una vez elegidos para financiar, sean aprobados en un tiempo razonable. Está a la vista todo lo que tiene para hacer el sector, todo lo que puede crecer, y eso de alguna manera nos lleva a mostrar, incluso internamente dentro del Estado, que el sector es merecedor, siempre, de una ampliación del presupuesto para poder acompañar este tipo de proyectos.

Cuando una entidad quiere presentar un proyecto tiene dos alternativas (por lo que vemos en la página del INAES), que es el formulario tradicional que tenía el Instituto, y uno que fue creado a partir de la inauguración del Banco de Proyectos. Las entidades, ¿pueden enviar cualquiera de los dos y va a ser tratado de la misma manera, o tienen que seleccionar el tipo de formulario? Son muy parecidos, pero cambian un poco los formatos entonces ahí se plantea una duda.

– Justamente esta duda es la que nosotros tenemos y queremos dilucidar en las próximas semanas. Nuestra vocación es que el del Banco de Proyectos constituya la primera parte de la guía, el formulario que establece la resolución. Es decir, evitar el doble llenado de documentación, por lo que aquello que se presente al Banco de Proyectos genere de alguna manera lo que podríamos llamar la parte A o B de esa guía de presentación. Queremos facilitar a las entidades la presentación, y que la documentación -en este caso la guía- tenga que ver con una etapa de esa documentación.

De acuerdo con lo que se dijo desde el momento en que se creó, sería como una ventanilla única, por la cual ingresarían los proyectos y se derivarían hacia los ámbitos en los que pudieran corresponder la asistencia. ¿Esto es así?

– Formalmente, podemos hoy recibir proyectos también por la forma tradicional. Nosotros no queríamos cortar de un día para el otro la forma de presentación de los proyectos, sino que queríamos que esto fuera un proceso amigable para las entidades. Por lo tanto, a aquellos que venían de una forma tradicional, los invitábamos a llenar el formulario del Banco de Proyectos. Tiene que ver con una tendencia hacia la digitalización, hacia la presentación de no solamente este tipo de trámite sino de otros también del INAES, porque entendemos que el mundo naturalmente va hacia ahí, y la administración pública también. Si hay algo que nos deja esta pandemia, es que la tecnología hay que asumirla, conocerla, comprenderla y saber utilizarla. Por un lado, nos acerca, por el otro, nos aleja, pero es cierto que es un proceso inevitable al cual tenemos que tener la capacidad de ir adaptándonos. Creo que el sector también tiene que hacer el mismo proceso y por supuesto que el INAES tiene que tener la tarea de generar capacidades, y que esto sea un proceso razonable que no deje a nadie afuera.

En las entidades que necesitan financiamiento, la propensión es pensar antes que nada en subsidios, en aportes no reembolsables. ¿Cuál sería el parámetro que podrían manejar las entidades como para considerar qué tipo de financiamiento deben solicitar, en qué casos subsidios y en qué caso préstamos?

– Los recursos del INAES, tanto préstamos y subsidios, se manejan de acuerdo a los proyectos que se reciben, y en términos estratégicos en virtud de aquellos que se buscan financiar. Nosotros, con Mario Cafiero, cuando iniciamos la gestión, entendimos que si había subsidios teníamos que volcarlos específica o mayoritariamente al desarrollo de la producción y el sostenimiento de los puestos de trabajo. Entendíamos que la idea era tratar de volcar los recursos justamente para robustecer y poder brindarles un empujón a esas entidades, lo que genera inercia para que puedan sostenerse determinadas zonas. En definitiva, lo que buscamos con los subsidios es eso. Naturalmente, con la pandemia entendimos que este proceso iba a golpear a las empresas, sobre todo aquellas que producían y generaban puestos de trabajo. Fue ahí cuando más nos volcamos a financiar cooperativas -que eran de trabajo- y además entendiendo que más que necesitar adquisición de nueva maquinaria, de nueva matricería, lo que más requerían era adquisición de materia prima.

¿Por ejemplo?

– Hemos trabajado muchísimo con el sector textil, en el momento que más la Argentina reclamaba camisolines, cofias, barbijos. Las máquinas estaban, lo que necesitaban era la adquisición de la tela, entonces en ese momento específico se puso mucho empeño en que las cooperativas textiles adquirieran subsidios. En materia de préstamo, nosotros estamos invitando sobre todo a las cooperativas de servicios públicos, a aquellas que necesiten hacer algún tipo de ampliación de la red del servicio y mejorar sus prestaciones, a solicitar esta herramienta financiera porque realmente las condiciones son muy favorables y me parece que hay que aprovecharlas. Hoy el INAES está otorgando préstamos a una tasa del 6% anual, con un año de gracia. La oportunidad me parece que es óptima, incluso en el Estado, que no tiene otra línea de financiamiento con estas condiciones. La verdad es que ha sido muy bien aceptada porque se entiende que son condiciones que no se consiguen hoy por hoy ni en los bancos privados ni en los bancos públicos.

En este sentido, recientemente hubo un convenio entre el INAES y el Banco Nación para una línea de capital de trabajo que era muy interesante, y que requería de parte del INAES un certificado de elegibilidad. Esa línea que ya no está vigente, ¿no consideran la posibilidad de que se constituya en una línea permanente?

– Por supuesto, no solamente con el Banco Nación, me parece que nosotros tenemos que tener la capacidad de generar esas herramientas financieras con más de un banco público y con bancos privados. En este caso, me parece que ha sido una primera experiencia de esta gestión en un momento que se necesitaba. La verdad es que nosotros esperábamos que hubiera una mayor cantidad de solicitudes; creo que la crisis económica ha hecho que seamos bastante conservadores en la toma de riesgo de los créditos, pero me parece que esa es una gran herramienta que tenemos que desarrollar sobre todo con los bancos públicos, porque nos va a permitir no solamente tener la capacidad de ofrecer financiación a una tasa menor a través de subsidio de tasa, sino que al no poner el INAES el capital, sino subsidiar parte de la tasa, permitiría multiplicar exponencialmente los recursos. Distinto es si con un millón de pesos financiamos capital y tasa de interés, a que si ponemos ese millón de pesos en tasa de interés y el capital lo pone una entidad financiera. Ahí, el efecto multiplicador de esos recursos es realmente mucho más efectivo.

Una entidad que presenta un proyecto pidiendo asistencia financiera, sea subsidio o préstamo, ¿qué plazo más o menos tiene que considerar hasta que tenga la resolución si es favorable?

– El tema de que el proyecto se trabaje antes de generar incluso el expediente permite que llegue mucho más ordenado y completo. Una vez elegido, acorta muchísimo los plazos, dependiendo del caso y de que la documentación se presente en tiempo y forma. Así, es posible que en 30 días podamos otorgar el préstamo, si es que está en condiciones de ser aprobado y con la documentación correctamente presentada, porque justamente lo que se hace es trabajar previamente en el Banco de Proyectos, para que, una vez iniciado el expediente, y una vez iniciado el circuito formal, sepamos que la entidad cuenta con las condiciones de elegibilidad.

INFORME-DE-GESTIÓN-DFYEPCYM-2020

Foto: INAES

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