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La importancia de la sexualidad en la tercera edad

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Dr. Mario F. Bruno
Dr. Mario F. Bruno
Presidente de la Sociedad Argentina de Periodismo Médico; Vicepresidente de la Sociedad Argentina de Cancerología; Presidente del Comité de Cuidados Paliativo de AMA (Asociación Médica Argentina); Presidente del Comité AntiTabaco de AMA Vicepresidente de UATA (Unión Antitabáquica Argentina); Director de los cursos anuales de 1) Periodismo Médico 2) Cancerología, 3) Cuidados Paliativos (AMA); Miembro Emérito de ASCO (American Society Clinical Oncology); Miembro Titular de ESMO (European Society Clinical Oncology); Director Médico de Medicron S.A. (Centro Oncológico)

Por el Dr. Mario Bruno / Ilustración: Matías Roffé

La sexualidad en la tercera edad ha pasado a ser un tema cada vez más importante debido al aumento evidente de la expectativa de vida. Desde el año 2000 y hasta el 2015, la esperanza de vida ha registrado avances espectaculares, incrementándose en 5 años. Por esta circunstancia el número de personas en la tercera edad es cada vez mayor. A su vez, como las causas de morbilidad en este grupo poblacional son perfectamente previsibles y controlables, la sexualidad pasa a ser una parte esencial dentro del contexto de vida. La sexualidad humana no se limita al mero acto. Se define como la capacidad de sentir experiencias eróticas y de responder a ellas, y representa el conjunto de comportamientos relacionados con la satisfacción de la necesidad y el deseo, que se expresa bajo la forma de pensamientos, fantasías, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones.

La sexualidad es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales. Es un aspecto central del ser humano presente a lo largo de toda su vida. Hablar de sexualidad en el geronte puede provocar desaprobación, frustración u hostilidad, porque equivocadamente se la relaciona con la juventud, la sensualidad, fertilidad y procreación. No obstante, la sexualidad es diferente para cada persona y a su vez lo es en las diversas etapas de la vida, En la tercera edad requiere de mayor capacidad de diálogo, demanda de amor, ternura, confianza, afecto en la relación de pareja, donde se busca compartir el placer con o sin actividad sexual.

En esta etapa, el concepto de la sexualidad se basa en una optimización de la calidad de la relación, más que en la cantidad de esta. La actividad sexual en los ancianos existe, y en la mayor parte de los casos, constituye la norma más que la excepción. Es erróneo catalogar al geronte como indiferente o poco interesado en la sexualidad, o con escasa actividad. La realidad es que no existe un límite cronológico luego del cual la vida sexual desaparezca. Las prácticas en el adulto mayor no difieren de las realizadas en etapas anteriores de la vida. El coito vaginal, el sexo oral y la masturbación recíproca son formas de ejecutar el acto sexual, elegidas tanto por jóvenes como por ancianos. En el anciano, la masturbación en solitario también constituye una forma válida de actividad sexual. El hombre mayor, por lo general, admite masturbarse como actividad para lograr autosatisfacción y alivio de las tensiones eróticas. Sin embargo, la mujer mayor suele negar u ocultar este acto, y en ello influyen los prejuicios culturales sobre la sexualidad femenina que aún persisten.

La actividad sexual en la vejez no solo es posible sino que resulta altamente satisfactoria si se entiende, con un sentido amplio, y no como una actividad meramente coital. Se trata de incluir la oportunidad de cortejarse, relacionarse, enamorarse, atraerse, hechos que constituyen aspectos relevantes en la experiencia humana. Aun los ancianos con algún grado de incapacidad mental tienen la capacidad para vivenciar placer. El nivel de interés sexual en el anciano está relacionado con el que haya desarrollado y mantenido a lo largo de su vida. El funcionamiento sexual se comporta como las restantes funciones: si no se ejercita, merma hasta desaparecer. Aquellos que tuvieron una vida sexual activa, la perpetúan, y aquellos que a lo largo de su existencia ejercieron un sexo pobre y falto de interés, pierden el deseo más tempranamente.

La continuidad de la relación sexual en esta etapa tardía resulta esencial, por lo que se deben fomentar nuevas parejas, en especial cuando uno de los miembros fallece y el otro expresa la necesidad o el deseo de tener compañero o compañera. Lo importante es que el anciano no pierda el ánimo sexual, ya que con el abandono de la sexualidad comienzan a declinar todo el resto de los aspectos de la vida social, laboral, el aspecto físico, etc. La manera de combatir esta declinación es el afecto, porque en la mayor parte de los casos la causa es solo miedo al fracaso.

El desconocimiento o confusión que exhibe gran parte de la población sobre los aspectos inherentes a esta importante temática, íntimamente vinculada a nuestra calidad de vida, no nos permite una ayuda adecuada a nuestros abuelos. Entendámoslos, acompañémoslos y brindémosles alternativas y soluciones, para así darles una buena calidad de vida en esa etapa final de su existencia.

 

1 comentario

  1. Muy, muy ilustrativo, para mis 77 años, habiendo tenido una vida sexual activa e imaginativa. Me disipa dudas y temores…
    Muchas gracias…!!!

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