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La grave situación económica

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Estrella Asquineyer
La Dra Estrella Asquineyer, es Contadora Pública, ha coordinado numerosos cursos para el fortalecimiento mutual y cooperativo, trabaja por la difusión de la necesidad de la Educación Escolar y es autora de "Los Valores que me guían" para niño, entre otros temas.

Otra señal de alerta “rojo” en la economía de nuestro país es que la devaluación de los últimos doce meses llegó al 100 %.

A fin de diciembre de 2017 el dólar estaba a $ 18,92 y a fin de agosto de 2018 superó los $ 40.-.

¿Por qué? Errores políticos; ausencia de un plan económico efectivo; funcionarios con teorías de excelencia pero sin experiencia ni conocimiento de los errores cometidos en el pasado en nuestro país; tratar solamente el aspecto financiero, evidentemente mal, olvidando la producción; comunicación confusa; desequilibrios externos con apreciación internacional del dólar, y sobre todo, una gran crisis de confianza, ese es el combo que nos ha llevado a esta grave situación.

Recurrir al FMI, y ahora pedir adelantos financieros, son componentes que sostienen la desconfianza e indican claramente que en la economía argentina no se respalda a la actividad productiva.

Es imprescindible detener la brusca aceleración de la tasa de inflación, que ya exterioriza un mínimo del 35 % para el corriente año, que provoca el desmoronamiento del poder adquisitivo de la población, una profunda recesión, más pobreza y menos recursos sociales.

El estancamiento de la actividad asociado a la fuerte devaluación aumenta la incobrabilidad de las carteras crediticias y hay cortes en las cadenas de pago.

Sufre toda la economía, como ejemplo, el caso de las automotrices, que con la devaluación mejoraron la competitividad y exportan, y aunque todavía funcionan con un turno sin suspensiones, el sobre stock se traduce en dificultades financieras, los aumentos de costos son de consideración y con la baja de reintegros se diluye parte de las ventajas.

Una devaluación tan intensa no puede ser beneficiosa para nadie porque no se puede proyectar, se atiende sólo el día tras día. Nuestra moneda se pulverizó.

Pero la amenaza más grande es el desempleo, ya que el objetivo de recuperar actividad se vuelve difícil, a lo que se agrega una política fiscal agresiva por la magnitud del déficit fiscal.

Se dice que siempre se puede estar peor: las altas tasas de interés son insostenibles, no permiten comprar ni vender y la recuperación de la actividad será relevante para cumplir con la meta fiscal del 2019. Además, ya no se puede jugar a vender reservas para controlar el precio del dólar: el Fondo no lo permite y con el Fondo hay que cumplir.

Por todo esto, las perspectivas no son buenas, más aún si consideramos las últimas turbulencias cambiarias, con una estimación en la caída del PBI que se traduce en el 1 % interanual en 2018.

Los factores claves que provocan la volatilidad de los mercados y desestabilizan son: la crisis de confianza en el gobierno, la falta de un plan de desarrollo y la situación externa en la que no podemos influir.

 

Alentador: aceite de soja

Nuestro país, en la primera operación que se realiza después de tres años con China, vendió 90.000 toneladas de aceite de soja. Argentina es el principal exportador mundial de aceite de soja y China en el 2016 había dejado de comprar, para importar porotos de soja para procesar, a la sazón ahora tiene dificultades para abastecerse de granos.

 

¿Qué se puede hacer?

Alianzas políticas, ya que la gobernabilidad se da a través de consensos; acuerdos con sindicatos, empresarios y cámaras sectoriales. Un verdadero plan estratégico con caras nuevas, porque las que están visibles se han desacreditado. Debe ser prioridad la austeridad en el gasto público, para dar el ejemplo y demostrar que las intenciones son verdaderas. Además, el Banco Central de la República Argentina debiera plantarse con fuerza, infundir un poco más de respeto. Hay que clarificar el programa financiero, como se hará el desarme de las Lebacs y las Letes en dólares y qué medidas se tomarán para estimular el crecimiento.

La población debe saber cómo se enfrentarán los vencimientos de la deuda pública contraída, es necesario conocer la situación real, aunque sea grave, por eso hay que tener una buena comunicación con datos ciertos, precisos, oportunos y transparentes.

Tendría que ser un Plan integral, en el que se prevea que los propósitos fiscales dejen vivir a las Pymes, a las Economías regionales y a nuestras mutuales y cooperativas, porque de ese modo se protege el empleo de la gente y, por lo tanto, se asegura la paz social.

Tenemos que dejar de esperar que llueva o no haya inundaciones, dependiendo solo de buenas cosechas.

Hay que contar con gente capacitada pero con experiencia y buenas intenciones.

No es mucho pedir.

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