La cadena de suministros de alimentos en tiempos de crisis epidemiológica

A casi un año de estar viviendo en medio de un trágico contexto, que tan rápido avanzó por todo el mundo, atravesándolo de norte a sur y de este a oeste, una de las cosas que se puso de manifiesto fue la necesidad de dar continuidad a algunos servicios y que fueran clasificados como esenciales, dentro de los cuales se encuentra la INDUSTRIA DE ALIMENTOS Y BEBIDAS, sean grandes, medianas o pequeñas las empresas o emprendimientos que de ella forman parte.

Por tanto, ¿CUÁL FUE EL MAYOR DESAFÍO?

Junto con la palabra Responsabilidad, la que se hizo eco en todas las columnas, publicaciones, publicidades y documentos oficiales de las organizaciones pertinentes; el mayor desafío consistió en cómo hacer frente a algo convertido en una pandemia, en que dar respuesta a la sostenida y creciente demanda de consumidores, requería de cumplir con diversos y dispersos protocolos y medidas.

En aquel entonces, siguiendo la sintonía de los recuerdos, entidades del sector gastronómico, debían presentar un Protocolo de Gestión en Inocuidad Alimentaria, con el fin de ofrecer alimentos inocuos, a lo cual hice mención por el mes de abril de 2020, en la nota publicada en este mismo medio, “La pandemia de 2020: Responsabilidad en tiempos de COVID-19”.

Hoy la palabra “preparación” (disposición de las cosas para un fin determinado), tiene otras connotación y mirada, diferentes a lo que se concibió inicialmente, cuando las Organizaciones Panamericana y Mundial de la Salud, OPS y OMS respectivamente, emitieron orientaciones muy bien dispuestas con un amplio espectro de aspectos a considerar por las entidades que forman parte de la cadena de suministros del sector alimentario.

Luego de continuar estudiando, leyendo a menudo y escuchando noticias, me pregunto si hemos terminado con esta historia, me respondo y a la vez me atrevo a manifestar sin temor a equivocarme, que lamentablemente aún no hemos terminado.Y expongo ciertas razones:

  • Muy a pesar de las 41 vacunas en condición de ensayo, que se están desarrollando en algunos países, todavía se manifiesta alta desconfianza en la población, por tanto no se ha logrado la inmunidad colectiva deseada para detener la propagación de la enfermedad.
  • El poder adquisitivo de las personas ha disminuido, y aparejado a ello ha crecido la pobreza, lo cual se traduce en la imposibilidad de contar con una adecuada alimentación que ayude a hacer frente física y biológicamente a nuevas crisis epidemiológicas. (Según el Banco Mundial, se estima que la COVID-19 empujará entre 88 y 115 millones de personas hacia la pobreza extrema.
  • No se ha detenido ni se detendrá el movimiento internacional de los principales hospederos de virus, “los hombres”.
  • Los aplazamientos de grandes eventos como lo son las Olimpiadas del Deporte, a celebrarse en la ciudad de Tokyo, Japón hacia el segundo semestre de 2021, nos ponen de relieve que el primer trimestre de 2021 sigue siendo difícil.

Objetivos de Desarrollo Sostenible 2, 3 Y y 17

Desde un punto de vista muy personal, aprecio que tanto los objetivos 1 “Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo”, como el 2 “Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la Agricultura sostenible”, corren el riesgo de no poder alcanzarse para el año 2030, como lo propone la agenda de Organización de las Naciones Unidas, ONU.

Mas, ante la conocida desigualdad entre naciones y poblaciones, es evidente que para erradicar los peligros que ponen en riesgos los objetivos 1 y 2, la prioridad la tiene el objetivo 17 ”Fortalecer los medios de ejecución y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible”, tal como señala Arella, en su nota de abril de 2020, en Mundo Mutual: Los principales objetivos a alcanzar, propuestos por la ONU, son acabar con la pobreza y el hambre en el mundo en un proceso que se desarrollará en el transcurso de los próximos 10 años. Estas metas humanitarias, puestas como primero y segundo objetivos, podrán lograrse siempre que se cumplan los otros quince porque constituyen el andamiaje de los mismos.

Mutuales y cooperativas deberían comenzar por resolver el Objetivo 17: “Alianzas”, destinadas a crear asociaciones con los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil basadas en principios y valores compartidos en donde las personas sean lo primero.

Si algo está claro, es que se debe trabajar con la conciencia puesta en mantener el flujo de alimentos, con la premisa de que cuidándonos todos, no enfermamos tampoco a los demás, mantenemos nuestra fuente de trabajo y así no dejamos de hacer lo que hay que hacer.

¿Qué hacer en las entidades en la cadena se suministros de industria de los alimentos y bebidas?

– Elaborar y periódicamente actualizar el Protocolo de Gestión en Inocuidad Alimentaria.
– Capacitarse permanentemente en higiene, manipulación, e inocuidad de los alimentos.
– Desarrollar y certificar un Plan de gestión de crisis, proactivo, el que NO NECESARIAMENTE tiene que ser elaborado por personas de las organizaciones, también pueden contar con la ayuda de un asesor externo que marque las pautas, y es un gran plus del que dispondrán para mantener sus operaciones locales, nacionales e internacionales.
– Estar mejor preparados para afrontar otras pandemias por venir, que incluso puedan ser transmitidas por los alimentos.

Todavía falta carrera para llegar a la meta, por ello digo que actuar es inminente y que se debe trabajar sin pausa, si garantizamos la alimentación inocua, estaremos viablemente asegurando la salud de igual modo que se mantiene la continuidad de nuestros negocios.

Fuentes:
https://www.bancomundial.org
https://www.who.int/
https://www.nationalgeographic.com.es/

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