La batalla por los otros

Fabián Alfredo Brown, General de Brigada (R) del Ejército, y desde hace cuatro años presidente de la Federación de Mutualidades de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (FEMFASE) habla del hiperactivo presente de su organización, y repasa la rica historia que une la mutualidad vernácula a las instituciones militares.

Por Alejandro Galay

 

Desde el comienzo mismo del Estado-Nación argentino, las fuerzas castrenses edificaron sus proyectos de auxilio entre pares bajo la forma estructural de las mutuales. He aquí los pormenores de una práctica que perdura en la actualidad como un modelo a copiar. La ley marcial es también la de la solidaridad.

 

MM: ¿Cómo es la historia de la Federación?

FAB: FEMFASE ya tiene veinte años en curso. Por su parte, el mutualismo militar es tan antiguo como el mutualismo mismo en la Argentina. Las primeras mutuales son de la década de 1880, donde por distintas causas, en particular las culturales, existía la necesidad de buscar información en libros para los oficiales, lo que fue un objetivo del Centro Naval y los círculos militares. Ellos fueron haciendo estas estructuras de apoyo institucional por fuera de las Fuerzas, entidades autónomas a la jerarquía militar. También en esos años surge la Sociedad Militar de Socorros Mutuos, donde el problema que se presentaba era el de “enterrar al camarada”, darle un sepelio digno al compañero, ya que los fortineros no tenían un cobre donde caerse muertos. Así nace la necesidad de solucionar entre muchos los problemas de algunos.

 

MM: Digamos entonces que una de las principales necesidades que están en el origen mismo de las mutuales militares es el servicio de sepelio.

FAB: Claro, así nace también en 1901 la Sociedad Militar Seguro de Vida, que es la institución más grande que tenemos en la Federación, que tuvo después un amplio desarrollo. Y así es a medida que se desarrollan las Fuerzas de Seguridad, manteniendo sus círculos la Prefectura y la Gendarmería. Del mismo modo surgieron también las ayudas mutuas, como en el caso de Sociedad Militar. En los años 20 fueron las mutualidades de Intendencias militares, el MUPIN, y luego AMUGENAL de Gendarmería. Son entidades grandes, con decenas de miles de asociados, grandes en cantidad y con un despliegue territorial impresionante, llegando desde las Bases antárticas hasta pueblitos recónditos y zona de fronteras. En ese sentido, esta forma de organización social, el mutualismo, es un movimiento que se funda sobre la base de carencias y debilidades en determinadas coyunturas.

MM: Y en la Argentina está íntimamente vinculado desde sus inicios con las instituciones militares…

FAB: Exacto, y además cabe resaltar que en la Argentina, a diferencia de Europa, donde ha primado la especialización, este movimiento es muy diverso. Nuestra mutualidad es, en esencia, heterogénea.

MM: Y usted es parte de esa tradición de la mutualidad militar solidaria

FAB: Sí, yo siempre estuve en mutuales. Pero los militares tenemos la característica de que entramos en la actividad mutual cuando nos retiramos de los cuarteles, y no cuando estamos de servicio. Hay previamente una forma equivalente que son los casinos de oficiales, suboficiales y soldados, que funcionan igual, donde todos aportan y solucionan problemas de accidentes, fallecimientos, etc., y todo lo que pueda ocurrir en los cuarteles. Son mutuales internas con socios elegidos por sus integrantes, donde se decide desde lo que se come hasta arreglos edilicios. Es una experiencia pura de la solidaridad que forma parte de la vida castrense desde siempre. Nada nos es ajeno. Ya luego la mutual propiamente dicha, en términos de organizaciones con responsabilidades civiles, requiere de un concepto de gestión más elaborado.

MM: ¿Cómo se llega a la constitución de FEMFASE?

FAB: Hace dos décadas se llega a la formación de esta Federación para interactuar en el ámbito de las Confederaciones. Durante mucho tiempo hubo una o dos confederaciones más, pero recién en los últimos años hubo una unificación importante en la CAM, que fue nucleando a la mayoría de las Federaciones. Y este andamiaje permite una unificación necesaria bajo el debido atributo legal. Estas son nuestras referencias de base: la CAM y el INAES, con los que trabajamos codo a codo. En el caso de este último, es importante subrayar que desde que el doctor Collomb se hizo cargo, impulsó cambios en los Consejos Directivos, fomentando una mayor profesionalización en la gestión, lo que justamente nos demandará el futuro a las conducciones, cuestiones tales como capacidades para resolver problemas de lavado, gestión financiera, aspectos contables, etc., que requieren una capacitación particular.

MM: Ustedes están muy activos en ese caso…

FAB: En efecto, empezamos haciendo seminarios y además el año pasado firmamos un convenio con la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), para dar una Diplomatura en Gestión de Consejos Directivos. Fue una experiencia muy interesante y este año la repetimos con la segunda camada, así que estamos dando pasos sólidos para apuntalar a las entidades con las demandas de mayor organización. En la elección democrática de las mutuales empiezan a sumarse requisitos de competencia necesarios para el mundo que se nos viene y que no podemos eludir.

MM: ¿Cuántas mutuales asociadas tiene FEMFASE?

FAB: Trece en total: tres son de las Fuerzas Armadas; dos son del Ejército; una de la Armada; tres más de Gendarmería; dos de Prefectura; y dos de Viviendas, que funcionan más cuando tienen los proyectos en marcha.

MM: ¿Cuánto es aproximadamente el total de asociados que aglutinan todas?

FAB: Más de 200.000 asociados

MM: ¿Cuáles son entonces los servicios más destacados de las mutuales asociadas a la Federación?

FAB: Culturales, ayuda mutua, vivienda, turismo, sepelio, y varios más. Luego también de salud, odontología, etc. Asimismo, lo que tienen los Círculos es un desarrollo deportivo fenomenal.

MM: ¿Cuáles son hoy las mayores demandas, obstáculos y desafíos?

FAB: Es un momento conflictivo. Somos un sector con escasa llegada al crédito, producto de la depreciación del salario, entonces en ese plano las mutuales son fundamentales para ayudar a personas que no califican para el crédito bancario; es el caso de los que hacen MUPIM y AMUGENAL, que son sostenes del bienestar de las Fuerzas. Diría que nuestro país tiene una tradición de organización comunitaria y solidaria en su raíz que debería tener un lugar mucho más privilegiado en la sociedad, ese lugar preponderante que históricamente le ha sido dado a las sociedades anónimas.

 

Mundo Mutual agradece especialmente las gestiones del Cnel. Int. (R) Guillermo Bichara Risso Patron y a Silvia Macedonio, por las gestiones que posibilitaron la realización de la presente nota.

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