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Importancia de la resiliencia

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Dr. Mario F. Bruno
Presidente del Comité de Cuidados Paliativo de AMA (Asociación Médica Argentina) Presidente del Comité AntiTabaco de AMA Vicepresidente de UATA (Unión Antitabáquica Argentina) Director de los cursos anuales de 1) Periodismo Médico 2) Cancerología, 3) Cuidados Paliativos (AMA) Miembro Emérito de ASCO (American Society Clinical Oncology) Miembro Titular de ESMO (European Society Clinical Oncology) Director Médico de Medicron S.A. (Centro Oncológico)

La resiliencia es la capacidad universal que permite a las personas, impedir, minimizar o superar los efectos dañinos de la adversidad.

No sólo posibilita un desarrollo normal dentro de las condiciones de adversidad, sino que también puede promover un crecimiento más allá de la superación del proceso. Incluye un conjunto de procesos sociales y psicológicos que posibilitan tener una vida sana, viviendo en un medio insano.

Estos procesos se desarrollan a través del tiempo, a través de combinaciones entre atributos del niño y su ambiente familiar, social y cultural. De este modo, la resiliencia no puede ser pensada como un atributo conque los niños nacen, ni que los niños adquieren durante su desarrollo, sino que se trata de un proceso interactivo entre éstos y su medio.

La resiliencia está asociada a una serie de factores protectores que la promueven. Ciertas características de la personalidad y del entorno como la capacidad de afrontamiento y de resolución de problemas, la seguridad en uno mismo, el sentimiento de autosuficiencia, creer que uno puede influir en lo que sucede a su alrededor, etc., son las armas que permiten amortiguar el impacto de los estresores, alterando o revirtiendo la predicción de resultados negativos. Por otro lado, los factores de riesgo son aquellas variables personales y del entorno que aumentan la probabilidad de que la persona responda negativamente a las situaciones adversas. En aquellos que superan una situación severa, pueden darse dos circunstancias: una simple recuperación de la situación, hecho que implica un retorno gradual hacia la normalidad funcional, o una respuesta resiliente, que refleja la habilidad de mantener el equilibrio estable durante todo el proceso y transformar lo aparentemente negativo, en positivo.

Aplicando el concepto de resiliencia en salud, podremos encontrar las diferencias existentes entre estos dos tipos de pacientes: los que tienen y utilizan su capacidad resiliente, y aquellos que no lo hacen. Esto explica la diferencia en la evolución de dos pacientes con igual diagnóstico: algunos evolucionan muy desfavorablemente, y otros mejoran.

La resiliencia debe considerarse como una variable psicológica que potencia un afrontamiento positivo para una adecuada recuperación tanto física como psicológica.

El modelo de la resiliencia nos permite abordar la situación de alto riesgo desde el punto de vista de las fortalezas innatas y no desde el punto de vista del riesgo, problema y/o patología.

En los casos de enfermedad, el equipo de salud tratará de identificar las fortalezas con las que cuenta el paciente, en lugar de detectar los problemas.

El ejemplo de salud más significativo, en relación a la resiliencia, es el cáncer. Existe una gran variedad de factores de riesgos potenciales ligados a esta enfermedad, entre ellos: el sufrir dolor físico, la necesidad de enfrentarse a nuevos sentimientos, las hospitalizaciones, el diagnóstico, tratamiento y sus efectos secundarios, y la necesidad de dependencia, entre otros. Los pacientes más vulnerables a estas situaciones, presentan una personalidad pesimista, hostil, carecen de apoyo social, y proceden de una familia problemática, o están divorciados o viudos.

Los factores protectores y/o resilientes ante el cáncer, son las emociones positivas como el optimismo y sentido del humor, el afrontamiento activo en la búsqueda de soluciones, el control emocional y la flexibilidad cognitiva, es decir, la interpretación positiva de la situación y la aceptación de la existencia de situaciones adversas y el apoyo social.

Los comportamientos resilientes y el afrontamiento efectivo, son variables que inciden directamente en la disminución de la mortalidad de los pacientes.

Para que una persona con cáncer desarrolle la capacidad resiliente, debe comprender y aceptar la realidad, tener una profunda creencia en que la vida tiene significado y una habilidad de resolución de problemas. Habitualmente, los estudios sobre el cáncer destacan reacciones emocionales negativas que se consideran normales, como la depresión, ansiedad, irritabilidad, que pueden llegar a afectar al sistema inmunológico y, en consecuencia, al proceso del cáncer o a la aceleración del desarrollo del mismo. Sin embargo, otras investigaciones, han encontrado que existen pacientes que no presentan este malestar emocional, sino que, al contrario, presentan diversas reacciones emocionales adaptativas, rompiendo así con las expectativas de fracaso que se les otorgaba. Así como enfrentamos la vida, enfrentaremos la enfermedad.

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