martes 4 | agosto 2020
23.2 C
Buenos Aires

Hacia una nueva normalidad

Recomendadas

Misiones: nace una cooperativa de consumo como modelo de pujanza

Un grupo de 25 personas, entre ellos especialistas en cooperativismo pero también profesionales de otras áreas, docentes...

Siguiendo su norte

Carlos Enrique Gómez es el presidente de la Asociación de Mutuales Chaqueñas Federadas (AMUCHAFE), entidad adherida a...

Hacia una modernización digital

David Cardozo, especialista en comunicación y marketing digital aplicado a entidades de la ESS, nos habla...
Luis Guillermo Coto Moya
Experto, dirigente y activista en organizaciones cooperativas y economía social. Director Adjunto CCC-CA y Vicepresidente comité consultivo del sistema de integración Centroamérica CCSICA

Por diferentes medios de comunicación colectiva, científicos, especialistas, políticos, economistas, periodistas y académicos, entre otros, señalan que “vamos hacia una nueva normalidad”.

Resulta reiterativo escuchar por doquier esta valoración y la pregunta que me hago cada vez que lo escucho es y ¿cuál era la normalidad?

Sin lugar a dudas, la nueva realidad que nos plantea el SARS-CoV-2 a causa del COVID-19, nos impacta no solo en los aspectos derivados de la crisis sanitaria, sino en todas las diferentes áreas del sistema social.

El sistema social está referido a integración de las diferentes áreas de la sociedad, a saber, la economía, la política, la cultura, la salud, la ecología, la institucionalidad, entre otras, así como a los factores de equilibrio, cooperación, consenso y diálogo entre los actores, sus relaciones e interacciones.

La realidad social se contempla como una enorme diversidad de acciones que experimentan una continua interacción y un constante cambio. Los individuos, las familias, las burocracias, las organizaciones, la sociedad civil, y muchos otros espacios sociales, altamente diversos, representan una cantidad desconcertante, de fenómenos que constituyen el mundo de lo social. Resulta significativamente difícil poder controlar tal número de complejidades sociales de tantos tipos y mutuamente relacionadas e interdependientes.

Probablemente al referirse al tema de la nueva normalidad, se podría enfocar en muchas áreas del sistema social. Para los efectos, solo me referiré al modelo económico predominante y sus implicaciones en la concebida normalidad.

Adentrados en la segunda mitad del siglo pasado, se han promovido acciones, que han edificado una normalidad que alienta y estimula el poderío de ciertos sectores económicos de la sociedad en detrimento del anhelado bienestar general.

Durante este período, sin lugar a dudas el desarrollo del modelo vigente, ha permitido avances sin precedentes de la ciencia, la economía, la tecnología, la revolución informática, la medicina, y en la gestión del conocimiento, entre otros.

La trilogía de la globalización, la liberalización, y la apertura comercial forman parte de las orientaciones del capitalismo liberal, que da supremacía al mercado, y que promueve ​​ la doctrina del “liberalismo económico”, la cual, se basa en la promoción de un Estado mínimo no intervencionista y el predominio del mercado como agente económico y “ordenador social”.

Una normalidad que plantea un crecimiento en la economía, a través del concebido “libre comercio de bienes y servicios a nivel mundial”, donde gran parte de las reglas de la economía, son impulsadas desde la burocracia internacional, grandes “transnacionales y algunos supraestados”.

La mayoría de los países de América Latina, con diferentes ritmos y estrategias, han adoptado políticas, decisiones y acciones que privilegian el rol del mercado, las cuales dan muestras de mayores niveles de desigualdad, exclusión social, concentración de la riqueza, así como expectativas insatisfechas en las grandes mayorías.

A partir de los múltiples problemas que en apariencia experimentó el carácter centralista y la incapacidad resolutoria de los Estados de la Región Latinoamericana, se orientó por parte de los organismos multilaterales, transnacionales y de otros grupos interesados, el traslado de una buena cantidad de actividades del interés público a los intereses privados, específicamente las de mayor rédito económico. Estas acciones por la vía de las privatizaciones, debilitaron parte de la gestión de actividades desde lo público para la protección de los intereses ciudadanos.

La primacía de la economía por encima de lo humano, ha sido parte de la filosofía, naturaleza y práctica que ha estimulado la aparente normalidad en la que hemos transitado, la cual permea en la identidad y cultura de las sociedades, erosionándola y convirtiéndola en un híbrido de la cultura globalizante.

En la nueva condición es fundamental promover políticas públicas que se formulen con visión ética, vinculando cuidadosamente los objetivos de bienestar social y crecimiento económico, en lugar de provocar un enfrentamiento entre ambos. En palabras del economista Bernardo Kliksberg, se debe promover “un Estado inteligente que oriente sus políticas a la superación de las gruesas inequidades, impulsando la concertación entre lo económico y lo social y que promueva la participación de la sociedad civil en la construcción de soluciones”.

La concebida “duología perfecta” Estado-Mercado, da cuentas de importantes fisuras en el desarrollo humano; donde los países desarrollados con mejores condiciones económicas, se han impuesto sobre las pequeñas economías de países en vías de desarrollo, generando un fuerte desequilibrio económico y social.

Ante las tendencias del individualismo liberal cobra sentido una ampliación del espacio público, frente a la fuerza centrífuga del mercado para avanzar hacia acciones de humanismo colectivo, donde se centre su accionar en la ideología del interés general.

Los fundamentos de la acción colectiva inspiradas en el humanismo colectivo, están estrechamente vinculados con la genealogía humana de las civilizaciones; los seres humanos hemos tenido que articular acciones de trabajo conjunto para el reforzamiento de las limitadas capacidades individuales. El desarrollo histórico de la humanidad está plagado de un sinnúmero de espacios que se han desarrollado a través de colectividades organizacionales; estos esfuerzos están influenciados por los fines y propósitos que impulsen la acción social.

El ejercicio ciudadano permeado por sus principios y valores modula la acción colectiva, que se expande a prácticas cotidianas relacionadas, así como el uso del espacio del actor frente a otros actores. La acción colectiva se puede expresar para diversos fines, sean éstos, sociales, económicos, culturales o políticos, la intención es que la individualidad encuentra en la unión de intereses, el mejoramiento de su condición original y genere la promoción social de los individuos.

En palabras de la filósofa Adela Cortina, lo que ha fracasado es el valor de la solidaridad, el cual es sustituido por la devoción ultra liberal, a la virtud del “sano individualismo”, considerado como el motor de la producción de la riqueza. Para esta lógica, un Estado que institucionaliza la solidaridad es un “peso” que inhibe la iniciativa y fomenta el paternalismo.

Una de las principales debilidades que plantea esta “normalidad”, está referido a la pérdida de cohesión y articulación social, ya que la concebida individualización plantea la atomización humana, lo cual quebranta la solidaridad humana y atenta contra los fenómenos colectivos, por la primacía y el desenfreno de la competencia, dando prioridad a la concepción egoísta del individualismo.

Pretender fomentar una sociedad moderna, solidaria, civilista, con equidad y justicia social, demanda del replanteamiento de la nueva normalidad donde se privilegie la vida por encima de lo económico.

En la nueva normalidad se debe promover acciones para estimular la economía de la solidaridad y del humanismo colectivo, tal y como señalo el Papa Juan Pablo II: “La solidaridad no es un sentimiento superficial, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común”.

Responder

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aqui

Últimas noticias

Informe de Gestión Mutual (y Cooperativa)

INFORME Nº 07/2020 LABORAL: La RG Nº 4.757 estableció la reglamentación...

Colombia: fortalecimiento del asociativismo durante la pandemia

La Guajira, Mar Caribe, límite con Venezuela 400 personas están siendo beneficiadas con la creación y fortalecimiento de sus...

Patricia Merkin: in memoriam

Murió Patricia Merkin, fundadora, directora y editora de la revista Hecho en Buenos Aires (HBA), este lunes a los 60 años.

Entre Ríos: nuevas experiencias en cooperativas por el programa “Jóvenes por Más y Mejor Trabajo”

Se trata de un trabajo de articulación entre el área de Capacitación y Empleo junto a la dirección de Cooperativismo y surgió...

Misiones: nace una cooperativa de consumo como modelo de pujanza

Un grupo de 25 personas, entre ellos especialistas en cooperativismo pero también profesionales de otras áreas, docentes y jubilados, armaron este proyecto...

Noticias relacionadas