El rol de las cooperativas sociales y la apertura a las mutuales

Gustavo Sosa, abogado especialista en ESS e integrante de la UNTREF, habla sobre el lugar esencial que cumplen las entidades prestadoras de servicios sociales en tiempos de pandemia

¿Qué son las cooperativas sociales?

– Las cooperativas sociales, tal como las tenemos trabajadas académicamente en la UNTREF junto con otras universidades, tienen como idea base lo que es el modelo de la cooperativa social italiana (aunque cabe reconocer experiencias semejantes de muchos otros países). Se trata de cooperativas de servicios de proximidad, de asistencia y de atención a las personas. Hablamos desde la infancia hasta la adultez, pasando también por aquellos que requieren una atención personal como las personas con discapacidad. Por eso su desarrollo también debe formar parte de la agenda de seguridad social y del acceso a la salud, así como también de la educación. Luego está el otro modelo de cooperativas sociales que son aquellas que realizan una actividad productiva, ya sea en la ciudad o en ámbito rural, administrando un comercio, una fábrica, etc., pero que han incorporado un porcentaje mínimo (que en Italia es del 30%), de personas que tienen alguna desventaja o dificultad, que sería una vulnerabilidad económica o que se va a dar igual más allá de cualquier contexto económico, o sea por falta de reconocimiento de derechos o discriminados, que pueden ser desde personas sin trabajo por haber estado en contextos de encierro, adictos en recuperación, migrantes o transgénero.

¿Cómo se las categoriza a estas cooperativas?

– En Italia se las conoce a estas cooperativas que ayudan a la inclusión social y laboral de personas en situación de vulnerabilidad como de tipo B, y las de asistencia y servicios de proximidad son conocidas como las del tipo A. En Argentina no tenemos legislación específica, sólo una resolución del INAES (1/2019), que reconoce de interés a las cooperativas sociales, entendiendo a las mismas como las que nosotros, siguiendo el modelo italiano, podríamos definir del tipo B, vinculadas a la inclusión de usuarios de servicios de salud mental, personas en contextos de encierro y con problemáticas en adicciones. Serían entidades de integración socio-laboral y de acompañamiento integral.

¿Cómo es entonces la situación efectiva?

– La agenda de la Comisión Técnica de Cuidados del INAES está retomando un poco lo que debería haber tomado la Comisión de cooperativas sociales que creaba esa resolución del año 2019 y que nunca se terminó de conformar. Si bien la terminología de “cuidados” abarca diversas actividades, hoy podemos decir que la comisión ha iniciado un trabajo circunscripto a este tipo de cooperativas: de cuidados de adultos mayores e infancia, de inclusión socio laboral de usuarios del sistema de salud mental. Otro grupo que también integra la Red de Cooperativas Sociales, pero con una dinámica propia, son las cooperativas de acompañamiento integral, muy presentes en lo que son los barrios populares y a través del trabajo de curas y comunidades de esos barrios, como es el caso de la Cooperativa de Trabajo de Acompañantes de Usuarios de Paco (AUPA), y otras que le siguieron en Gualeguaychú, La Matanza y varios puntos del país, y que hoy son casi una docena.

¿Cómo se nuclean entre sí?

– Tanto la gente de cuidados de adultos mayores como las de cooperativas sociales, las de salud mental y la línea que sigue a AUPA, Hogar de Cristo y Caritas están presentes en esta Comisión. Por eso el trabajo será seguramente por sector, porque hay cuestiones comunes pero a la vez hay problemáticas distintas que requiere del trabajo por sector, articulando con otros organismos públicos con agenda en las temáticas (DINAPAM, Dirección Nacional de Salud Mental, Agencia Nacional de Discapacidad, AFIP, ANSES, etc.)

¿Y el INAES?

– Además de la Comisión de Cuidados se ha conformado un espacio aparte para las personas que están en contexto de encierro, y que si bien las entendemos como cooperativas sociales ya tienen un ámbito propio donde trabajar, y donde se destaca la necesaria articulación con los servicios penitenciarios. De hecho, ya hay un convenio firmado entre el INAES y el Ministerio de Justicia de la provincia de Bs As. Otro universo que podemos vincular son las cooperativas de reciclado, que también cuenta con un ámbito específico dentro del INAES.

¿Objetivos?

– Estamos apuntando en primer lugar al cuidado de los adultos mayores, la infancia, discapacidad, salud mental y adicciones. Todo ese mundo de experiencias de organizaciones cooperativas, y en pos de incorporar al sector mutual, se está integrando en esta Comisión Técnica de Cuidados. Y además estamos trabajando en lo que es la vinculación con organismos públicos que se encargan con su propia agenda de estas problemáticas de salud, cuidado, asistencia y acompañamiento de personas, como ser los mencionados anteriormente, a los que cabe agregar el PAMI y la SEDRONAR. La promoción y el fomento de estas actividades harán más amplio al sector cooperativo. Desde el Estado, lo que se está advirtiendo es la necesidad de articular todos los organismos públicos con agenda en el ámbito del cuidado, el reconocimiento de derechos y la perspectiva de género. Eso implica ir dando pasos en la construcción de un sistema nacional de cuidado, articulando al sector público con el privado y el de la ESS.

¿Cómo podrían integrarse las mutuales?

– Para mí es fundamental articular con el sector mutual por varias razones. El universo de personas que integran las cooperativas sociales requieren de servicios esenciales que son prestados por mutuales (salud, proveeduría, esparcimiento, etc.). En algunos casos se ha pensado en generar nuevas mutuales pero sería muy bueno que puedan ser incorporados en el sistema mutual existente. Asimismo, como estamos hablando de cuidados y salud, muchas de estas cooperativas pueden brindar servicios a asociadas y asociados a las mutuales como ser cuidados de adultos mayores a domicilio, centros de primera infancia, rehabilitación y acompañamiento de personas con discapacidad, etc. Para todo ellos, sería muy positivo que se puedan ir generando convenios entre las mutuales y las cooperativas sociales y de cuidados, en beneficio del acceso a derechos esenciales de las personas que integran las mismas (cuidados, salud, trabajo, etc.)

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