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Economía social y desarrollo

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Horacio Federico Domínico
Licenciado en cooperativismo por la Universidad del Museo Social Argentino; Profesor en ciencias sociales por el Instituto Superior del Profesorado “San Agustín” y postgrado en Gestión de las instituciones educativas por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales – Sede Académica de Argentina. Ex funcionario del INAC y dos veces presidente del CGCyM.

Por Horacio Federico Domínico*
(dominico2010@live.com.ar)

El desarrollo es más que crecimiento económico. Es crear un entorno para que las personas puedan hacer plenamente realidad sus posibilidades y vivir en forma productiva y creadora de acuerdo con sus necesidades e intereses.

En la concepción clásica, el desarrollo es entendido como el mero crecimiento material, concepto cuantitativo donde se da una fuerte valoración a la abundancia de bienes y servicios; desde esta perspectiva, el subdesarrollo será entendido como la escasez de los mismos.

Pero el desarrollo no es un simple incremento de la actividad económica, gracias a la aplicación de los avances científicos y tecnológicos en los procesos productivos, sino que, muy especialmente, ha de experimentarse mediante la transformación de las dimensiones sociales y políticas como la consolidación de la democracia y la extensión de las posibilidades educativas.

Estoy convencido de que, sin el decidido aporte de los distintos actores de la Economía Social, no podrán desaparecer las causas que condicionan ese verdadero desarrollo, entre otras, las desigualdades sociales y los abusos de las empresas capitalistas.

Ahora bien. Creo necesario señalar que para que ese aporte sea significativo, los distintos actores de la Economía Social deben acometer dos tareas que considero de vital importancia, siguiendo la base de la ponencia de José Ma. Pérez de Uralde (1) en el Coloquio Internacional llevado a cabo en Puerto Madryn en 2005:

En primer lugar: precisar el concepto de tal forma que la utilización del término Economía Social resuma personas jurídicas con valores y principios inconfundibles. Pienso en la Carta de Principios promovida por la Conferencia Europea Permanente de Cooperativas, Mutualidades, Asociaciones y Fundaciones.

En segundo lugar: posicionar institucionalmente a la Economía Social y asumir decididamente su representación.

Sobre este particular, ha expresado con acierto el experto español mencionado: “Otra cuestión que hace más débil la promoción de la Economía Social es su endémica invisibilidad social. Por mucho que sus logros puedan ser espectaculares, su contribución al desarrollo y la cohesión social sea incontestable, su presencia en la sociedad, en los medios de comunicación, en los foros de debate, en las mesas de dialogo social o en los trabajos de elaboración de las políticas públicas, es casi nulo. Hay un gran desconocimiento de su realidad y de su identidad, cuando no un deliberado interés en favorecer su exclusión”.

Y ello es necesario porque la Economía Social resulta apropiada por la “solvencia de una experiencia contrastada”, según palabras del mismo Pérez de Uralde, para asegurar, entre otros, los siguientes requerimientos del desarrollo:

  • Preocuparse por la comunidad.
  • Generar la cultura de la democracia <política, social y económica>.
  • Promover el bienestar social.
  • Fomentar la educación.
  • Suplir al Estado ausente en la prestación de servicios esenciales.
  • Reivindicar el trabajo formal.

En síntesis, coincidiendo con Pérez de Uralde otra vez, podemos concluir lo que le espera a la Economía Social, máxime los tiempos que seguro vendrán, la oportunidad de ocupar un rol preponderante como herramienta de superación social, no obstante lo cual, para que ello sea posible, deberá tanto comprometerse al protagonismo como establecer programas de influencia social y política.

(1) Jurista español y experto en economía social. Director-coordinador del Observatorio Vasco de la Economía Social, miembro del Instituto de derecho cooperativo y economía social de la Universidad del País Vasco y profesor del Máster oficial sobre Economía Social y Solidaria de esa universidad. Es autor de publicaciones especializadas en derecho de la Economía Social y sobre Economía Social y Solidaria en Iberoamérica.

*El autor es Licenciado en cooperativismo por la Universidad del Museo Social Argentino; Profesor en ciencias sociales por el Instituto Superior del Profesorado “San Agustín” y postgrado en Gestión de las instituciones educativas por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales <FLACSO> – Sede Académica de Argentina. Ex funcionario del INAC y dos veces presidente del CGCyM.

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