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Argentina: el desarrollo será territorial o no será

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Tomás Loewy
Tomás Loewyhttp://www.proyectodepais.com.ar
Ingeniero Agrónomo (M. Sc.), graduado en la Universidad Nacional del Sur. Ex técnico de INTA Bordenave y actual investigador en Desarrollo rural y Sostenibilidad. tomasdarre@gmail.com

No pedimos un conductor que nos lleve a ninguna parte, necesitamos una idea colectiva que nos transporte a una plataforma de esperanza proactiva

Introducción

El desarrollo territorial (DT) se diferencia del crecimiento clásico, que oscila entre la economía y el electoralismo, en que implica un cambio cultural que adiciona una visión espaciotemporal y sistémica a lo coyuntural; ingresa en el protagonismo local y horizontal, desde abajo hacia arriba, sin descartar la subsidiariedad; y en que empodera a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) y las convierte en pivote central de los cambios estructurales. El pensamiento global —asimismo— precede a la acción local, cualquiera sea el tema del cual se trate.

El desarrollo territorial implica el protagonismo local y horizontal, desde abajo hacia arriba

La épica de esta transición política requiere de la sostenibilidad sistémica como condición necesaria (Loewy, 2021a). Este paradigma nos remite directamente a actuar sobre las MiPymes, consideradas como unidades (sistemas) de promoción y/o transformación. Existen evidencias consistentes, por otra parte, de que la escala de producción disciplina en alto grado el perfil del DT. En efecto, los impactos se aprecian en factores tan sensibles como lo social, ambiental, alimentario, energético, económico y geodemográfico (Loewy, inédito).

las micro, pequeñas y medianas empresas son el pivote central de los cambios

De lo global a lo local y viceversa

La crisis secular de la Argentina nos coloca frente a una encrucijada con características propias de una gran bifurcación (Laszlo, 1990). Pero no nos equivoquemos, la mayor impronta siempre es global. La pandemia COVID nos mostró una radiografía transversal y planetaria, más allá de las apariencias y los relatos. Ella nos convoca a reconocer, sin tapujos, la interdependencia de todas las regiones y países para acceder a un cosmopolitismo operativo (Beck, 1999).

El desarrollo territorial sólo es posible con democracia y ciudadanía crecientes

Volviendo a nuestro terruño, el resultado de aquella bifurcación aparece naturalmente incierto. Sin embargo, el futuro —previa recuperación de esta noción esencial— debe quedar librado a algo más que una mera posibilidad. En este punto se despliega la metodología del DT, siempre con coherencia multiescalar. La acción humana, con sus más y sus menos, nos ha llevado hasta aquí y por lo tanto conserva la potestad de revertir lo necesario: con democracia y ciudadanía crecientes, todo es posible.

El metabolismo social y el clima

Nuestra relación actual sociedad-naturaleza, o metabolismo social, implica una huella ecológica (directa e indirecta) que está consumiendo —en promedio— un 50 % más de la biocapacidad total disponible. El cambio climático, en ese sentido, es el síntoma más dramático que aborda la humanidad[1].

Greta Thunberg, 16 años, símbolo ecologista mundial

Para enfrentar este reto común, el «Foro Económico Mundial» y la consultora McKinsey abogan por lo que denominan las soluciones climáticas naturales (SCN): las que definen como «acciones de conservación, restauración y gestión de la tierra que aumentan el almacenamiento de carbono y evitan las emisiones de gases de efecto invernadero». Proponen enfatizar la cooperación a nivel internacional y estimular, en ámbitos empresarios, corporativos y cooperativos[1], el balance neto de carbono cero, como meta de mediano plazo (McKinsey Sustainability, 2021).

para lograrlo hay que abandonar las falsas dicotomías de izquierda-derecha o de estado-mercado

Esta inversión en la naturaleza combina la recuperación plena de los servicios ecosistémicos con la resiliencia frente al clima. Parece claro que para lograrlo hay que abandonar falsas dicotomías, como Izquierda-Derecha o Estado-Mercado, entre otras medidas.

Qué hacer en Argentina

La Argentina padece una decadencia crónica y creciente, desde hace muchas décadas, centrada en análisis económicos como causas determinantes. Proliferan economistas todo el tiempo, y casi no se habla de otra cosa. Sin despreciar la importancia de esta materia, aquí nos permitimos sugerir que buena parte de estas variables obedecen a causas estructurales. Es decir, emergen como síntomas de graves asimetrías —del país— inmersas en un negacionismo persistente: hiper concentración y polarización urbana, económica, política y cultural, entre otras.

En Argentina los problemas son hiperconcentración urbana y los sesgos electoralistas e ideológicos del sistema político

Los debates y las gestiones, a su vez, se alinean en temas y sectores, ignorando los enfoques sistémicos y de complejidad inherentes a los desafíos actuales. Para completar el cuadro, la política suele nutrirse de electoralismo y prejuicios ideológicos (ya obsoletos), a la deriva de los vaivenes nacionales y mundiales.

Avizorando que ya nada será igual, en postpandemia, mencionaremos algunas cuestiones orgánicas prioritarias que debemos enfrentar creativamente. Al hacerlo estamos pensando en políticas de Estado, que en definitiva deben obedecer a un determinado proyecto de país (Loewy, 2020).

De políticas y ecuaciones

Desde un enfoque territorial y planetario, pensamos en tres componentes esenciales, con pretensiones de generar demandas de identidad y visiones de futuro. En primer lugar, ubicamos a la educación como herramienta básica y universal, pero no exenta de determinados contenidos. Un punto de presencia insoslayable es la educación ambiental, que consignamos como la primera política de Estado[2].

En segundo término, visualizamos la sostenibilidad agrícola[3] como requisito fundacional y multifuncional. Propiciamos sistemas agrosociales, agroecológicos u orgánicos, con algunas premisas de escala, buenas prácticas, tenencia y residencia (Loewy 2021 b). Esto no excluye a la agroindustria; pero, con ciertos recaudos, la ubica en su justo término de necesidades.

Estas dos temáticas nos generan el contexto y los insumos para emprender un ordenamiento territorial, como la consigna más transformadora y estructurante. Como todo tiene que ver con todo, para avanzar en este camino de rehabilitación-país, también deberíamos respetar —como mínimo— tres ecuaciones de sentido común. Ellas son: a.- acompañar lo urgente con lo importante; b.- desambiguar los síntomas de las causas y c.- no escatimar soluciones a los diagnósticos.

Los tres pilares del progreso son la educación ambiental, la sostenibilidad agrícola y el ordenamiento territorial

Estas tres políticas y ecuaciones no son excluyentes y quedan sujetas al debate público. Podrían configurar un principio de identidad y que, no obstante, disparen nuestras inmensas potencialidades, en coherencia con una sociedad-mundo.

Referencias bibliográficas

Beck, U. (1999). ¿Qué es la globalización? Falacias del globalismo, respuestas a la globalización. Editorial Paidos. Recuperado de: https://ocw.uca.es/pluginfile.php/1496/mod_resource/content/1/beckulrichqueeslaglobalizacion.pdf

Laszlo, E. (1990). La gran bifurcación. Crisis y oportunidad: anticipación del nuevo paradigma que está tomando forma (pp. 172). Ed. Gedisa.

Loewy, T. (30 de noviembre de 2020). Convocatoria para fijar visiones de futuro.En Proyecto de país. Recuperado de: http://www.proyectodepais.com.ar/2020/11/30/convocatoria-para-forjar-visiones-de-futuro-en-argentina-diciembre-2020/

Loewy, T. (2021a). La sostenibilidad será sistémica o no será. En Proyecto de país. Recuperado de: http://www.proyectodepais.com.ar/2021/05/14/la-sostenibilidad-sera-sistemica-o-no-sera/

Loewy, T. (2021b). El enfoque sistémico, como criterio operativo y geográfico: la sostenibilidad agrícola. En Revista Estudios Económicos (UNS), 38(77), pp. 83-98.  https://revistas.uns.edu.ar/ee/article/view/2300/1515

Loewy, T. (inédito). El enfoque sistémico, como criterio operativo y geográfico. Parte II. El ordenamiento territorial.

McKinsey Sustainability. (25 de enero de 2021). Why investing in nature is key to climate mitigation. Report January 25. Recuperado de: https://www.mckinsey.com/business-functions/sustainability/our-insights/why-investing-in-nature-is-key-to-climate-mitigation


[1] Este último término pertenece a una licencia propia.

[2] Este mandato interpela nuestra “conciencia de especie” y el valor de la biodiversidad.

[3] Agrícola, como expresión genérica de toda la producción de alimentos.

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