I

En nuestra edición de enero 2020 de Mundo Mutual brindamos la información sobre el evento Conversatorio sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que el CGCyM organizó conjuntamente con la Campaña por un Curriculum Global de la Economía Social Solidaria, en la sede de la Mutual AMEPORT. Y destacamos que en esa oportunidad se aprobó, por aclamación, la creación del Observatorio de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Unas cincuenta y tres organizaciones expresaron su interés en la iniciativa, originada en la percepción de que es necesario pasar de la declamación a la acción. Sobre la base de la Declaración Conjunta que confederaciones cooperativas y mutuales firmaron con el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social y el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, se organizó esta reunión que para nosotros tuvo una connotación asamblearia, porque se brindó la posibilidad para que muchos de los presentes expresaran sus ideas. Estas, principalmente, fueron exposiciones sobre el quehacer de sus organizaciones, con la clara intención de realizar un aporte desde la perspectiva individual, pero imbricándola en el contexto general. Se vio en el transcurso de la jornada muchos intercambios, y no dudamos que estas situaciones se reproducirán a partir de las vinculaciones que se gesten a través del correo electrónico que hemos puesto a disposición de esta red: ods@cgcym.org.ar

Es un primer paso para que comiencen a presentarse las experiencias que varias de estas organizaciones ya están practicando en relación con los diecisiete ODS (cuyo cuadro se publica en esta edición), porque la Economía Social y Solidaria (ESS) hace ya mucho tiempo que practica algunos de estos objetivos: las cooperativas de recuperadores urbanos, las cooperativas de provisión de servicios, las organizaciones de la comunidad, las mutuales, las asociaciones civiles.

Se trata, entonces, de que las organizaciones -como así también los organismos públicos con afinidad en la temática- den testimonio de sus acciones y aporten sus propuestas para cumplir, en primer lugar y entre todas, el objetivo 17: “Alianzas para lograr los objetivos”.

II

Se publicó en el Boletín Oficial del 17 de febrero de 2020 el traspaso del INAES a la órbita del Ministerio de Desarrollo Social, al nuevo Ministerio de Desarrollo Productivo, a cargo de Matías Kulfas. Es una decisión que a priori tiene, en lo simbólico, una gran repercusión, y mucho impacto en el plano de lo real.

Daniel Arroyo es un ministro que tiene ideas claras y un colosal trabajo por delante, porque de su cartera dependen millones de argentinos que tienen necesidades acuciantes. Uno de sus proyectos es el del proyecto de ley de creación del Plan Estratégico de Microcrédito Social para el Trabajo y la Producción, para el que se asignarían $ 12.500.000.000, y que tendrían como destinatarios a unos 500.000 emprendedores, a razón de, en promedio $ 50.000 por préstamo. Como se ve, mucho trabajo por delante.

Distinta son las necesidades y la situación actual de cooperativas y mutuales, aún con distintos matices, que tienen que ser consideradas como lo que son realmente: empresas pyme (con excepción, lógicamente, de las que por su nivel de facturación superan esta condición, y son grandes empresas).

La concepción neoliberal tolera a las empresas de la ESS en tanto no se convierten en competidoras de las empresas de capital, y su evolución no es bien considerada, porque el hecho de que tengan elevados excedentes configuraría, desde su perspectiva, una competencia desleal, al estar exentas del pago de impuesto a las ganancias. Lo acontecido en el Congreso Nacional en 2017-2018 no fue casual, hubo un intento muy bien resistido por las confederaciones mutuales y cooperativas, pero al margen de los pormenores de esas jornadas, se evitó la institucionalización del impuesto a las ganancias a cooperativas y mutuales de crédito.

Este traspaso de jurisdicción favorecerá, fundamentalmente, a las cooperativas de trabajo, particularmente las de empresas recuperadas, que requieren una atención diferenciada, tanto en lo productivo como en las condiciones de los asociados, que deben recibir un tratamiento especial en lo que a régimen previsional y asistencia de salud se refiere.

La ESS merece ocupar el espacio que le corresponde en la economía: la de todos, ricos y pobres; no ser definida como la “economía de los pobres”, sino como una expresión solidaria que privilegia su relación con la comunidad a la que pertenece.

Y también será beneficio para todas las mutuales y cooperativas, cuya contribución periódica podría canalizarse más y mejor, en la recreación de miles de puestos de trabajo perdidos.