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La Red de Cooperativas Sociales. Una construcción rizomática para incidir en políticas públicas

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Economía Solidaria
Economía Solidaria es un medio de prensa especializado en el sector cooperativo y mutual argentino que intenta reunir las noticias más relevantes del campo asociativo, en beneficio de su fortalecimiento, integración y visibilidad.

QUINTO CONGRESO DE ECONOMÍA POLÍTICA

Departamento de Economía Política del Centro Cultural de la Cooperación

Universidad Nacional de Quilmes

 

“CRISIS DEL MODELO NEOLIBERAL Y SUS ALTERNATIVAS”

 

La Red de Cooperativas Sociales.

Una construcción rizomática para incidir en políticas públicas.

 

Bejarano, Federico – La Huella / Hospital Borda

Burin, David – INCLUIR

Daga, Anna – UNQ

Pacheco, Mariana – FEDECABA / La Huella

Sosa, Gustavo – UNTREF / AABA

Heras, Ana Inés (CEDESI-UNSAM / CONICET / INCLUIR

Torres, Gabriela – CNCT

García, Elena – Una Movida Locos

Rus, Ingrid – Quenuir

González, Mónica – Orillando la vida / Hospital Bonaparte

Gastón Oneto, Maximiliano – Sembrando Sueños

Schmuk, María Soledad – Emilianas, Hospital Mira y López

Núñez, Jorge Pedro – CGCyM

Yujnovsky, Natalia – El entrevero

 

La Red de Cooperativas Sociales.

Una construcción rizomática para incidir en políticas públicas.

 

Bejarano, Federico[1]

Burin, David[2]

Daga, Anna[3]

Pacheco, Mariana[4]

Sosa, Gustavo[5]

Heras, Ana Inés[6]

Torres, Gabriela[7]

García, Elena[8]

Rus, Ingrid[9]

González, Mónica[10]

Gastón Oneto, Maximiliano[11]

Schmuk, María Soledad[12]

Núñez, Jorge Pedro[13]

Yujnovsky, Natalia[14]

 

Resumen

La ponencia define el concepto de cooperativa social, muestra la necesidad de integrar las experiencias existentes en la Argentina, sistematiza la experiencia de la Red de Cooperativas Sociales desde su creación en enero de 2017, presenta los objetivos de la Red y los dispositivos de funcionamiento, presenta de manera sintética algunos casos paradigmáticos de emprendimentos y cooperativas sociales que integran la Red, de distintos ámbitos geográficos (Ciudad de Buenos Aires, Villa La Angostura, Esquel, Santa Fe, La Plata y Paraná) de modo tal de hacer visible la existencia y desarrollo de experiencias de este tipo que se hallan dispersas a lo largo y ancho del país. En la sección final se sistematizan algunos puntos y obstáculos que tienen en común, y que permiten pensar en el diseño de políticas públicas para el desarrollo de las mismas, y algunos avances realizados en este sentido.

 

Palabras clave: Cooperativas sociales – Salud mental – Políticas públicas

 

  1. Contexto y antecedentes

La ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657 dio como plazo el año 2020 para lograr la sustitución de los dispositivos “hospitalocéntricos” en el tratamiento de las enfermedades mentales. Estos hospitales especializados o “monovalentes”, vulgarmente manicomios, fuertemente cuestionados en su capacidad de cura y rehabilitación de las personas padecientes de sufrimiento psíquico, producen graves daños si se enfoca la mirada desde la perspectiva de derechos. El nuevo paradigma define la necesidad de articular políticas intersectoriales entre las áreas de Salud Mental, Trabajo, Producción y Desarrollo Social, de modo de lograr una asistencia integral en la determinación y la forma de alojar este padecimiento.

En países que lograron avanzar en esta profunda transformación la atención no separa al sujeto de su comunidad. Dispositivos de internación, alojamiento y vivienda se complementan con dispositivos de integración sociolaboral. El trabajo es considerado un derecho. Las cooperativas sociales en Italia son un ejemplo de ello. Existen dos modalidades: las dedicadas al cuidado de personas y las cooperativas de integración sociolaboral. Las primeras son una respuesta a la externación de usuarios del sistema de salud mental con mayores dificultades de rehabilitación, y brindan servicios para facilitar su reinserción en contextos familiares. En Argentina se han desarrollado experiencias de este tipo en Mar del Plata, Santa Rosa, Resistencia y Formosa por citar a las más significativas, que incluyen entre 40 y 140 asociadxs.

En cuanto a las segundas, en estas últimas décadas se desarrolló en nuestro medio un fuerte impulso hacia dispositivos sociolaborales, denominados emprendimientos sociales, empresas de inclusión o cooperativas sociales. Estos tienen un componente fuerte de capacitación, restructuración del valor social de la persona e incremento de la autonomía. Contribuyen a la rehabilitación, aumentan la calidad de vida y hacen emerger las capacidades existentes. Re-construyen sentidos por fuera del modelo centrado en la enfermedad/cura. Estas instancias en muchas jurisdicciones se desarrollaron en el interior de los hospitales psiquiátricos, impulsados por técnicos… no así por políticas institucionales, que en diversos casos son indiferentes, dejan hacer, y en otros directamente ofrecen resistencias o los ven como una amenaza a lo instituido.

Las cooperativas sociales de este tipo son mencionadas por la Ley de Salud Mental en su artículo 11 y representan un pasaje desde dispositivos centrados en la asistencia hacia un reconocimiento del sujeto como trabajador con su carga de derechos y obligaciones restitutivas de ciudadanía. Este viraje en los enfoques sobre cómo pensar las políticas de salud mental se da en un contexto de cambio vertiginoso generado por la globalización, las innovaciones tecnológicas, y la incentivación del individualismo y el consumo, así como un marcado incremento en los niveles de desocupación, desigualdad y desequilibrio distributivo dando como resultado niveles de pobreza y exclusión alarmantes, pero también niveles de alienación que generan efectos endémicos en la salud mental de la población. El problema a atender es cada vez mayor.

El cooperativismo ha sido históricamente una respuesta social a las crisis. Ha sido prolífico en la creación de diversas alternativas basadas en la idea de comunidad, interés general y práctica colectiva. Los Estados no han dado aún respuestas satisfactorias a las problemáticas de las personas con derechos vulnerados. Por el contrario, sí lo hace la economía social y el cooperativismo, al generar inclusión e integración a través del encuentro, el acompañamiento y el desarrollo de un proyecto socio-productivo que contenga la diversidad y las capacidades propias de cada persona en pos del bien común.

En Argentina hace años que se han ido desarrollando y se sostienen una gran cantidad de experiencias de estas características, que se proponen lograr la inclusión social de esta población mediante el trabajo cooperativo. Sin embargo, una de las debilidades que han debido enfrentar es su dispersión, la que hace difícil poder trabajar los diversos desafíos que se presentan de manera conjunta. Al estar diseminadas en diferentes ámbitos y territorios, a menudo suelen encontrarse con obstáculos que dificultan enormemente su misión, como por ejemplo, la ausencia de un marco normativo apropiado que reconozca y regule su actividad como Cooperativas Sociales (en adelante CS), como se profundizará más adelante.

  1. Características de las cooperativas sociales

Con el fin de reflexionar sobre las características centrales de las CS, su definición, objeto, finalidad y alcance, sus actores y su sustentabilidad, se realizaron durante 2017 una serie de entrevistas a diversos referentes del sector cooperativo, académico, a usuarios, familiares e integrantes de las mismas cooperativas y a funcionarios públicos. La siguiente es una breve sistematización de las respuestas obtenidas.

2.1. Definición

Las CS se definen por tener “explícitamente una misión de interés general como su propósito primario, realizando la misma directamente a través de la producción de bienes y servicios de interés general”[15]. Podemos afirmar que toda cooperativa puede ser concebida naturalmente como una empresa social vinculada al interés general ya que, además de resolver necesidades básicas a menor costo o en regiones donde ninguna empresa invertiría al no ser actividades rentables, suelen sostener actividades orientadas a apoyar causas sociales o vuelcan parte de los excedentes a apoyar iniciativas generadas en la comunidad a la que pertenecen. Sin embargo, la particularidad de las CS reside en que el interés general es su propósito primario. En este caso no se trata de un aspecto secundario o instrumental o que depende de que los asociados a la cooperativa decidan en una Asamblea apoyar determinada iniciativa, sino que su verdadera razón de ser es precisamente el interés social: son organizaciones socioeconómicas asociativas y democráticas que producen bienes y brindan servicios, cuyo objetivo es que poblaciones vulneradas en sus derechos y habitualmente discriminadas socialmente puedan acceder a derechos mediante la integración socio-laboral y la eliminación de barreras sociales o que personas que tienen dificultades para auto valerse puedan acceder a servicios de cuidado.

Estas organizaciones dan respuesta a la necesidad de integración socio-laboral de personas con discapacidad psicosocial (salud mental) y de consumos problemáticos, de quienes se encuentran en situación de calle, tienen una discapacidad psicofísica, o son migrantes, de aquellas que están (o han estado) en contextos de encierro y de los diversos sectores de nuestra comunidad que son discriminados por razones de etnia o género, así como aquellas que atienden la agenda del cuidado de las personas (adultos mayores, niñas, niños y adolescentes, y personas con diversas problemáticas psico-físicas).

Las CS cumplen con una doble función: trabajar para conseguir una mejor calidad de vida tanto para el asociado como para el usuario del servicio y/o producto. Además, permiten aprovechar recursos sociales, económicos y culturales que el sector empresarial tradicional o el sector público no utiliza.

2.2. Elementos distintivos, alcance, características

Las CS hacen que la persona afectada por la exclusión sea sujeto directo de los objetivos del proyecto y se convierta en parte de la solución y no sólo represente un problema. Las CS son una respuesta a las necesidades emergentes que no pueden ser atendidas por la lógica del mercado lucrativo, ni por la lógica del estado corporativo. Y lo más importante es que incluyen y generan procesos de transformación social, institucional y subjetiva en clave de derechos.

En cuanto al alcance, al crear un nuevo espacio para alojar a personas cuya vida no encuentra otros modos de desarrollo, se invierte la ecuación: de población asistida a productores asociativos de bienes y servicios. Los usuarios y sus familias reconocen que las CS son de gran ayuda en varios aspectos: mejoran la salud, brindan trabajo e ingresos, dan contención emocional, facilitan la integración familiar, etc. En este sentido, las CS representan una solución integral a problemáticas diversas y no solamente representan un modo de inclusión laboral o de generación de ingresos.

Una característica de las cooperativas sociales que las hace particulares en relación a otras cooperativas de trabajo es la heterogeneidad de los integrantes. Las CS han desarrollado formas innovadoras de organización. Muchas de ellas están conformadas por los socios (en el caso de salud mental, por los usuarios de los servicios de salud), pero también integran otros actores: profesionales de apoyo (psicólogos, psicólogos sociales, terapistas ocupacionales, trabajadores sociales principalmente), familiares de los usuaios, voluntarios y otros actores sociales, entre ellos personas con capacidades para la gestión de emprendimientos, o con conocimientos específicos sobre el rubro en que trabaja la cooperativa, contadores, abogados, diseñadores y artistas.

Se pone una lógica organizativa que busca dar voz y grados de reconocimiento en la toma de decisiones a los diferentes actores involucrados. Estos actores tienen objetivos comunes, complementarios o compartidos pero al mismo tiempo diferentes lugares, perspectivas, inserciones laborales, trayectorias profesionales y/o intereses específicos.

  1. Origen, composición y funcionamiento de la Red de Cooperativas Sociales

La cooperativa de trabajo “La Huella” Ltda, es una de las primeras experiencias de cooperativa social de nuestro país. Como cooperativa se ha vinculado al sector del cooperativismo de trabajo y de las empresas recuperadas por sus trabajadores, asociándose a FEDECABA, la Federación de Cooperativas Autogestionadas de Buenos Aires, que agrupa a cerca de cincuenta cooperativas en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires y fue fundada en 2016. Dentro de FEDECABA impulsó la Secretaría de Cooperación Social y Salud Colectiva y se relacionó con la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT), proponiendo la inclusión de usuarios de salud mental en las cooperativas de trabajo existentes y el impulso de una Red de cooperativas sociales desde ambas entidades federativas. En enero de 2017, se comenzaron a realizar encuentros quincenales en la sede de la CNCT donde se fueron sumando las primeras organizaciones de la Red. En julio de ese año se realizó un primer Encuentro para hacer visible la existencia de la Red y de ese modo sumar organizaciones a la misma. A este proceso se sumaron las Universidades Nacionales de Tres de Febrero y de Quilmes. Posteriormente se organizó un Primer Encuentro Latinoamericano de Cooperación Social y Segundo Nacional de Empresas Sociales de Salud Mental en la Universidad Nacional de Quilmes los días 16, 17 y 18 de noviembre de 2017. Estas actividades fueron conectando experiencias de todo el país, algunas en localidades remotas o pequeñas, que hasta el momento se encontraban aisladas. Se sucedieron luego presentaciones en el X Encuentro de Investigadores Latinoamericanos en Cooperativismo “Las cooperativas como constructoras de inclusión”, en julio de 2018, realizado en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, en el 5to Congreso de Economía Política –al cual se presenta esta ponencia– y en la V Cumbre de Cooperativas de las Américas, además de diversas actividades de divulgación a través de las cuales se fueron sumando organización hasta alcanzar en octubre de 2018 cerca de 30 emprendimientos sociales.

Los emprendimientos tienen diversas formas jurídicas. Varias son cooperativas de trabajo o de provisión de servicios, otras son asociaciones civiles. Algunas están tramitando su personería y diferentes colectivos no han adoptado aún un formato jurídico específico. Pero también se fueron sumando Universidades a la UNTREF y la UNQ (UNLa, UNL, UPCH), organizaciones profesionales como la Asociación de Abogados de Buenos Aires o el Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo y organizaciones no gubernamentales técnicas como las Asociaciones Civiles Desoles e Incluir (el Instituto para la Inclusión Social y el Desarrollo Humano).

3.1. La red como dispositivo

La Red fue construyendo una serie de mecanismos de organización durante su primer año y medio de funcionamiento que permitieron su rápida consolidación. Una de las operaciones concurrentes con las que se pueden definir los proyectos autogestionados es precisamente la generación de dispositivos innovadores, instituyentes, que pueden ser modificados gracias a la reflexión deliberada sobre ellos. Enumeramos algunos de estos mecanismos:

  • Periodicidad de las reuniones. Hasta junio de 2018 las reuniones se realizaron quincenalmente con días fijos de reunión. Desde julio del mismo año las reuniones se espaciaron a una por mes.
  • Rotación de las sedes de reunión. Hasta abril de 2018 se utilizó como única sede la de la CNCT, pero se valoró la posibilidad de rotar la sede para conocer los espacios donde las distintas experiencias funcionaban y también para ir variando el esfuerzo de transportarse desde distintas localidades ya que las localizaciones dentro del ámbito del área metropolitana van desde La Plata, Quilmes, Caseros, Recoleta, Temperley, Morón, Barracas, Constitución, Colegiales, Pompeya, San Telmo, microcentro, entre otros sitios. Se realizaron así encuentros en La Huella, Orillando la vida, Incluir, UNTREF, FEDECABA, AABA, COOPERAR, UNQ. Se evaluó también importante este cambio de sede como un modo de rotar el rol de anfitrión y evitar que la red se identifique con una “institución madre” y para que los mismos usuarios de servicios de salud mental que participaban de las cooperativas pudieran estar presentes en las reuniones, como otra forma de establecer puentes entre la realidad manicomial y el afuera.
  • Uso del skype. Este permite ampliar la participación en las reuniones de las experiencias que se encuentran ubicadas en provincias diversas. En particular ha venido funcionando un nodo de la red en la Universidad del Litoral donde se reúnen las cooperativas y emprendimientos de Santa Fe y Paraná para participar todos juntos de la reunión vía skype. También han participado otros nodos por esa vía. Suelen darse comunicaciones a través del chat de skype paralelas a la reunión para aclarar cuestiones o hacer preguntas y no interrumpir el intercambio.
  • Registro de lo tratado. Un participante se encarga de realizar un registro detallado de los intercambios realizados en las reuniones. Esto permite a quienes no pueden asistir seguir el desarrollo de las discusiones y decisiones que se van tomando.
  • Canales de comunicación diversos. La red cuenta con un Facebook, un grupo de whatsapp y un google groups para envío de mails. Las relatorías de las reuniones se difunden por el grupo de mails y luego se dan intercambios por whatsapp sobre el contenido de las mismas. En algunos casos se han definido algunas decisiones en las reuniones que se incluyen en la minuta y se ponen a consideración de todos los participantes para que opinen luego por whatsapp. En particular la delegación de roles de coordinación de actividades específicas.
  • Modos de generar identidad. A partir de la necesidad de presentar la experiencia de la Red en el Primer Encuentro Latinoamericano de Cooperación Social, se comenzaron a redactar textos que permitiesen relatar qué se entendía por cooperativa social, qué objetivos se proponía la red, y cómo estaba conformada. Se elaboró un documento y un póster y se realizaron diversas presentaciones en Congresos, eventos y medios de comunicación. Todos estos elementos fueron generando un discurso común y permitieron hacer visible la red. Como ejemplo, en la presentación del póster en el Congreso de Investigadores en Cooperativismo realizado en la Facultad de Ciencias Económicas en agosto de 2018 participaron 12 integrantes de la Red.
  • Diversidad de formas de organización. El hecho de que en la red coexistan Universidades Nacionales y provinciales, asociaciones sin fines de lucro, cooperativas y asociaciones o colegios profesionales permite ampliar la cantidad de oportunidades para captar y direccionar recursos. Es posible así gestionar desde proyectos de investigación financiados por la Secretaría de Políticas Universitarias, desde las diversas Universidades que participan de la Red, hasta Incubadoras a través de las Asociaciones Civiles, fondos de la cooperación internacional o subsidios de programas destinados a cooperativas de trabajo. Esta diversidad se refleja también en las distintas capacidades que pueden ofrecer las diferentes organizaciones técnicas que participan: mientras algunas se especializan en el acompañamiento para la tramitación de las matrículas o en formación cooperativa, otras trabajan en temas de comercialización o en el aprendizaje de la autogestión y el análisis institucional, otras en el cálculo de costos y la gestión empresarial, en enfoques terapéuticos o el cuidado de personas.

Otras dos operaciones concurrentes que definen los dispositivos autogestionados son la paridad y la mutualidad entre sus integrantes. En este caso todas las instituciones que integran la red tienen un poder decisión par a todas las otras. Hasta el momento, en el primer año y medio de funcionamiento, las decisiones se han tomado por consenso. Es cierto que en las reuniones hay organizaciones que participan con mayor continuidad que otras, pero existe una base de absoluta confianza entre todas y todas acceden a las minutas pudiendo opinar en diferido. Al mismo tiempo, hay un sentido de mutualidad dentro de la red. Como ejemplos: una organización tiene capacidad para redactar proyectos y presentarlos pero convoca a otras para hacer presentaciones conjuntas; una organización consigue computadoras donadas por un Banco pero recibe más de las que necesita y ofrece esas computadoras al resto; una universidad solicita apoyo para una medida de protesta y todas las organizaciones avalan; una cooperativa es conminada a desalojar el espacio que ocupa en una institución psiquiátrica pública y varios medios de comunicación institucionales se hacen eco de la emergencia, al mismo tiempo que ofrecen gestionar espacios alternativos.

La cuarta operación concurrente consiste en la orientación hacia la justicia, la libertad y la igualdad como modos de pensar lo social-político, lo que con frecuencia interpela los instituidos de la sociedad, precisamente por reconocer y hacer efectiva la potencia instituyente alojada en estos colectivos. El análisis de aquellos aspectos del marco legal actual que obstaculizan el funcionamiento de este tipo de cooperativas ha sido uno de los ejes de trabajo de la Red, como se compartirá más adelante.

3.2. Objetivos de la Red

Durante 2017 se elaboó un Documento fundacional de la Red donde se explicitaron los siguientes objetivos a lograr:

  • Promover la conformación de CS y acompañar a las CS ya existentes.
  • Realizar un relevamiento y conformar una base estadística de las experiencias vigentes, detallando la población participante, las necesidades que pretende satisfacer, y su desarrollo como CS, las necesidades de equipamiento y capacitación y otros datos que puedan ser de interés.
  • Documentar, sistematizar y difundir prácticas y experiencias para que otros grupos puedan aprovechar el conocimiento que se va generando en los propios colectivos.
  • Promover la inclusión de personas vulneradas o desventajadas en las cooperativas de trabajo tradicionales.
  • Debatir sobre los aspectos jurídicos y legales vinculados a las CS así como sus problemáticas –tomando como referencia las experiencias y legislaciones de otros países, como Italia, Uruguay y Brasil– con el objetivo de avanzar hacia un marco normativo específico para las CS a nivel nacional.
  • Debatir sobre el vínculo de las CS con las cooperativas de trabajo, en particular, con el movimiento cooperativo, en general, con organismos no gubernamentales de la sociedad civil y con espacios sindicales y universitarios, entre otros.
  • Establecer vínculos con los distintos organismos del Estado que tienen incumbencia en el desarrollo de las CS para proponer, evaluar e impulsar políticas públicas que permitan ampliar y fortalecer estas experiencia.
  • Realizar charlas, visitas, organizar intercambios, enviar delegaciones a encuentros y congresos internacionales y otras actividades, para visibilizar los debates e intercambiar ideas acerca de las CS.

En el momento de escribir este artículo, se comienzan a delinear nuevas líneas de trabajo. Por una parte la posibilidad de instituir incubadoras para apoyar experiencias existentes y nuevas y, de forma complementaria, la organización de una oferta de servicios de asistencia técnica y capacitación en distintos aspectos de la gestión cooperativa, a partir de la participación en la Red de universidades, centros e institutos de investigación, colegios y asociaciones profesionales y técnicas.

  1. Algunas experiencias que integran la Red

Se presentan a continuación algunos casos de emprendimentos y cooperativas sociales de Argentina ubicadas en distintas localidades de la Argentina para mostrar como se reflejan las características descriptas en la práctica.

4.1. La Huella (CABA)

Es una empresa cuyo fin es integrar a personas con discapacidad psicosocial por medio de un trabajo con “sentido”. Posee una línea de producción de muebles diseñados para aprovechar maderas de pallets, una línea de muebles únicos personalizados y una línea de servicios en el rubro de carpintería, tapicería, ebanistería y recuperación de maderas. Luego de un período de varios años de formación, equipamiento y consolidación se tramitó la matrícula como cooperativa de trabajo (resolución INAES 3026) y hasta la actualidad funciona en el Hospital Municipal José T. Borda. En este punto se adecúa a la ley nacional de salud mental y a su aplicación en la Ciudad de Bs. As. Ha desarrollado un esquema de hibridación de recursos con participación intersectorial: universidades, voluntariado de diversa procedencia, Ministerios (de Trabajo, Ciencia y Tecnología y Desarrollo Social), además del propio Hospital Borda. Su especificidad es la ruptura con lógicas binarias porque es al mismo tiempo un dispositivo de cuidados y de salud, articulado además al sistema público de salud mental, que atiende los componentes sociales de la problemática del sufrimiento psíquico. En ese sentido posee cuádruple impacto: económico, en salud mental, en acceso a derechos y ambiental (porque recicla materiales). Es en sí un dispositivo de reconversión y sustitución del modelo centrado en el hospital y en la enfermedad, por un esquema de funcionamiento centrado en la comunidad, apoyado por recursos públicos y creador de lazos sociales que redefine la representación social sobre el padecimiento mental. Trabajan 8 cooperativistas usuarios del sistema de salud mental; además participan cuatro talleristas que cumplen un plan terapéutico y un coordinador, trabajador de salud mental del hospital. Los recursos faltantes se cubren con voluntarios, pasantes y residentes. La complejidad del dispositivo necesita contar con una variedad importante de conocimientos en distintas áreas (administrativa, comercial, productiva, comunicacional, tecnológica, además de la terapéutica) por lo cual participan además distintos profesionales. Juegan un papel clave las universidades por los aportes que han hecho para formalizar la cooperativa. A su vez estas han contado con la cooperativa como espacio de formación e investigación.

4.2. Orillando la Vida (CABA)

Es un espacio de trabajo que suma a las estrategias de abordaje interdisciplinario, trans-disciplinario e intersectorial, destinado a pacientes en proceso de externación y a otros ya externados que continúan su tratamiento en el Hospital Nacional en Red de Salud Mental y Adicciones “Lic. Laura Bonaparte”. Funcionó durante un par de años fuera del Hospital (actualmente se ha quitado el espacio físico, al terminarse el contrato de alquiler y no renovarse por parte del hospital y ha vuelto a instalarse dentro del mismo). Quienes participan elaboran productos artesanales de diferentes tipos y con distintas técnicas y materiales. Se orienta por la concepción del aprendizaje propuesta por Meirieu (1997) que sostiene que “un aprendizaje se efectúa cuando un individuo recoge información de su entorno en función de un proyecto personal. En esta interacción entre las informaciones y el proyecto, las primeras sólo se descubren por mediación del segundo, y el segundo sólo resulta posible mediante las primeras”. A través de la creación de sentido este espacio promueve un cambio en la posición subjetiva del usuario, estableciendo o restableciendo un vínculo con lo laboral que ha sido afectado por reiteradas internaciones o diferentes trayectorias de vida. En Orillando los participantes aprenden técnicas diversas (mosaiquismo, serigrafía, carpintería, cuero, encuadernación) y elaboran productos variados (espejos, aros, carteras, billeteras, agendas, etc.). Las compras de insumos se realizan de forma colectiva y las ventas se realizan principalmente en ferias. Algunos participantes no pueden atender varias horas un puesto, por lo cual se se acordó que algunos vendan los productos de otros y se queden con un porcentaje de esas ventas por atender los puestos. Cada producto se identifica con un participante, lo que hace sencilla la administración. Producir, ver sus realizaciones y generar ingresos los conecta con su potencialidad, con lo que saben hacer, con lo que quisieron hacer, con lo que puede generarse y desarrollarse desde lo grupal, en un espacio compartido que permite afianzar lazos de pertenencia. Fortalece el posicionamiento individual ante sí mismo y ante el entorno afectivo cercano, a la vez que deconstruye prejuicios y miradas estigmatizantes. Orillando es un lugar de acompañamiento activo ligado profundamente a la integración socio laboral, una alternativa organizacional de vida que vincula dimensiones laborales, económicas y humanas desde perspectivas que revitalizan valores de reciprocidad y solidaridad. La propuesta está orientada a la economía social y solidaria como forma de producción y comercialización, fomentando la asociación, la participación solidaria, la cooperación y la autogestión.

4.3. Empresa Social Emilianas (Ciudad de Santa Fe)

Se dedica a la producción y comercialización de alimentos y ofrece servicios de catering. También es un dispositivo de salud enmarcado en el programa “Sustitución de lógicas manicomiales” de la Dirección de Salud Mental de la Provincia de Santa Fe. La planta de producción funciona en el Hospital Mira y López y la Cooperadora del Hospital forma parte al aportar la figura jurídica. Hace 11 años que viene desarrollando estas actividades; fue creciendo muy despacio y recientemente se abrió otra unidad productiva: la cantina del CEMAFE (un nuevo Hospital). 16 personas conforman “Emilianas” acompañados de 5 coordinadores; se gestionan 4 unidades productivas: planta de producción, servicios de catering y 2 cantinas en hospitales diferentes. Las asambleas de trabajadores son el eje de la gestión. Se trabaja desde la lógica cooperativa. Se considera que la actividad productiva es generadora de lazos sociales, relaciones interpersonales, dignidad humana, autoestima, autonomía, indispensables para la producción de subjetividad, sociedad, cultura. Desde el inicio de su existencia “Emilianas” ha considerado que es imprescindible la articulación entre las distintas instancias de la política pública por lo que ha generado una trama con la UNL, y las áreas de Desarrollo Social, Trabajo y Cultura tanto a nivel municipal como provincial y nacional. La dimensión política de esta experiencia implica participar en la Red de cooperativas sociales ya que se considera fundamental la conformación de un sujeto que visibilice, ponga en agenda y bregue por una economía social, solidaria, justa, equitativa e inclusiva; saludable.

4.4. Cooperativa Sembrando Sueños (Santa Fe)

En el año 2011 se conformó un equipo de profesionales de trabajo social, psicología, terapia ocupacional y agronomía. La idea fue desarrollar un proyecto de capacitación en jardinería y forestación para personas con discapacidad y padecimientos subjetivos, con el horizonte en la inclusión laboral, el marco de la educación popular y la economía social. El 50% de los participantes son personas internadas en el Hospital Mira y López. Terminada la capacitación, los egresados intentaron insertarse laboralmente, pero los pocos viveros productores que existían en la zona realizaban contrataciones eventuales y en condiciones precarias. Se ofrece entonces una primera experiencia laboral: colaborar con los empleados del Centro Operativo Forestal (COF). Así, surge en 2012 el Emprendimiento Socio-Productivo “Sembrando Sueños” (producción y venta de plantines, fabricación y venta de macetas de fibrocemento, envasado y reventa de humus y servicios de mantenimiento de jardines). Comenzó con 17 egresados y decidió en asamblea apostar por el trabajo autogestivo y asociativo para lo cual se capacitaron en Economía Social para comprender el espacio que estaban construyendo. Se organizaron en tres áreas: Comercialización, Producción y Administración. Semanalmente una asamblea general decide las compras, organiza el trabajo y distribuye el dinero. La necesidad de contar con una figura jurídica propia para poder comercializar y facturar se complementa con el profundo deseo de quienes forman parte del proyecto de regularizar su situación de trabajadores/as y asumir esta identidad de asociados a la cooperativa de trabajo, por lo que se iniciaron los trámites para obtener la matrícula.

La experiencia surge en el marco de las políticas públicas inclusivas de la Subsecretaría de Inclusión para personas con discapacidad del Ministerio de Salud provincial. Se firma un convenio de colaboración con los ministerios provinciales de Desarrollo Social –que aporta becas– y de la Producción –que aporta el predio, partidas especiales para compra de insumos y paga al agrónomo responsable–. El Ministerio de Salud sostiene el costo de los fletes, las meriendas diarias, un puesto de venta y los salarios del equipo de apoyo (psicólogo, terapista ocupacional y viverista). Más adelante se suma la UNL, a través del Programa Amartya Sen de la Facultad de Ciencias Económicas. En 2017 se implementan dos proyectos de extensión y se incorpora la experiencia a actividades de docencia e investigación. Las cátedras aportaron herramientas de administración contable y colaboraron en la puesta en funcionamiento de un punto de comercialización. Se han realizado articulaciones con la Oficina de Empleo y el Área Economía Social de la Municipalidad de Recreo; los Programas de Capacitación para el trabajo y Redes del MTySS de Santa Fe, los Progamas Ingenia del Ministerio de Modernización del Estado, Promover la Igualdad de Oportunidades de Empleo y Acciones de Entrenamiento para el Trabajo del MTEySS nacional y con el INTA para participar en encuentros de productores agroecológicos. Sembrando Sueños participa en la Red de Viveros inclusivos a nivel provincial y local, en la Red de Dispositivos Sustitutivos locales impulsada por los trabajadores de las Direcciones de Salud Mental e Inclusión. Parte de la comercialización se realiza en el COF. Las comunas y municipios son los mayores clientes. También se participa en tres ferias regulares y algunas eventuales, se hace un recorrido de venta semanal por clientes (verdulerías, forrajerías, viveros, entre otros) y circuitos de venta ambulante en los tres ministerios vinculados. Este año se espera contar con un espacio de venta en el centro de la ciudad..

4.5. “Sal y Pimienta” (Villa La Angostura)

Surge como un propuesta de trabajo intersectorial que tiene como objetivo promover la creación de una empresa social y/o una asociación entre personas con problemática de salud mental o consumos problemáticos, a los fines de generar inclusión laboral mediante un fortalecimiento y acompañamiento inter-institucional. El emprendimiento produce y vende tartas saludables en forma semanal y realiza caterings para eventos. El rubro fue definido de forma participativa por los usuarios, que luego se capacitaron en buenas prácticas de manufactura y realizaron pruebas de diferentes recetas hasta conformar la oferta y distribuir los roles y tareas para la producción y comercialización. Se comenzó a funcionar en 2017, como producto de una Mesa Intersectorial integrada por el equipo del área de salud mental del Hospital Oscar Arraiz, y diversos organismos municipales (Economía Social, Desarrollo Social, Bromatología), el Programa Municipios y Comunidades sustentables y la Oficina de empleo local. En la actualidad se evalúan distintas formas jurídicas para poder formalizar el emprendimiento de modo tal de habilitar la posibilidad de facturar los servicios. No encontrar una forma jurídica que se adapte a la realidad de este tipo de emprendimientos es uno de los problemas principales a resolver. Por el momento se cuenta con el acompañamiento del ente regulador de cooperativas de la zona sur que, a través de un convenio, facturan por el momento en nombre del emprendimiento.

4.6. Emprendimiento Social Quenuir (Esquel)

Está alojado en el Servicio de Salud Mental del Hospital Zonal de Esquel. Nació en agosto del 2010 gracias al Programa Laboral Ocupacional de la Dirección de Salud Mental Comunitaria del Ministerio de Salud de Chubut, que estaba vigente en aquel momento. El emprendimiento se dedica a la elaboración y confección de productos de fieltro de lana merino, paños de alta calidad, accesorios personales, objetos para la decoración de interiores como almohadones o alfombras, regalos empresariales y pantuflas, lo que se logra por medio de la conquista de habilidades laborales, personales y sociales. Se impulsa siempre un estilo comunitario en cada producto. El grupo de productores está compuesto por 15 emprendedores; algunos participan de forma permanente y otros vivencian procesos de transición, acompañados por un equipo de cuatro operadoras y una coordinación. De este modo, se construye un gran espacio de respeto, compromiso y salud. Funciona como un dispositivo de capacitación e inclusión laboral, donde cada emprendedor se encuentra con lo que puede hacer y más aún. También algunos pueden optar por la Unidad Productiva que se forja junto a la Fundación Manos Patagónicas, y de este modo acceder a espacios laborales y productivos que se desarrollan fuera del hospital.

4.7. Asociación Civil: “Integración Comunitaria Por La Salud Mental Una Movida Locos” (La Plata)

Desde el año 2009 esta Asociación realiza un trabajo sin fines de lucro tendiente a la reinserción comunitaria de personas en situación de vulnerabilidad psicosocial, que incluye actividades de prevención, promoción de la salud mental comunitaria, apoyo y acompañamiento a equipos de trabajo en salud mental y gestión de emprendimientos productivos que permitan la inclusión laboral. Actualmente funcionan los siguientes empendimientos:

  • “El Ropero de Franco”, una feria americana que recibe donaciones de ropa, calzado y accesorios, los acondiciona para su venta e interviene la ropa con técnicas de serigrafía.
  • “Viverito”, produce cactus, crazas y suculentas, y almohadillas relajantes con semillas y aceites esenciales.
  • “Flor de Cucina”, un emprendimiento gastronómico que elabora empanadas, pizzas y pastelería y realiza caterings para eventos (cofee break, buffet frío).
  • “Gladiadores de la Sonrisa”, una productora radial
  • “A Todo Trapo”, emprendimiento textil que produce toallas, repasadores, cofias, manteles, delantales, banderines y fundas de almohadones.

El espíritu cooperativo hace que lo recaudado en cada espacio productivo se reparta entre sus integrantes, luego de invertir en los materiales necesarios para continuar con la tarea. La Asociación se mantiene gracias al aporte de socios que voluntariamente realizan una donación monetaria mensual. Con ese ingreso se paga el alquiler y los servicios de la casa donde funciona la sede de la Asociación. La inserción laboral de personas con padecimiento mental es una parte fundamental a la hora de pensar el sostenimiento en comunidad ya que sin trabajo no hay salud. EMPRESAM (Emprendedores en Salud Mental), busca favorecer el acceso al trabajo y la salud en tanto derechos que garantizan la inclusión social de las personas, más aún en aquellas que han atravesado largos tiempos de institucionalización, con los efectos aniquiladores que esto produce en la subjetividad e identidad de cada uno.

4.8. Buffet Cultural El Entrevero (Paraná)

Es un emprendimiento generado desde el Hospital de Día del Hospital Escuela de Salud Mental de Paraná, de modo intersectorial con el Centro de Estudiantes de dicha Facultad y la Secretaria de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social provincial. Funciona en la Facultad de Trabajo Social de la UNER. El proyecto surge en 2015, y se inaugura en junio de 2016. Desde sus inicios se ha procurado construir una organización democrática que permita la toma de decisiones colectiva y que tenga como referencia los principios de la Economía Social y Solidaria: priorizar los vínculos humanos y la cooperación sobre la competencia, distribuir los excedentes de forma cooperativa, articular con otros emprendedores de la economía social y establecer precios justos. La tarea cotidiana da lugar a la creatividad y al crecimiento de cada uno y del colectivo. Para sostenerla funciona un Equipo de Gestión formado por representantes de cada sector, y tres comisiones de trabajo: administrativo-contable, producción, y cultura y comunicación. Hoy trabajan en el Buffet 7 usuarios de salud mental. El grupo ya venía transitando experiencias de emprendimientos pero la mayoría de ellos no ha tenido acceso a un empleo formal. Esta se trata de su primera experiencia de trabajo. Se suman 3 estudiantes de la Facultad de Trabajo Social, becados por su necesidad de generar ingresos para permanecer en la universidad. El buffet es además un servicio a la comunidad educativa con productos gastronómicos y un espacio de encuentro e intercambio para propuestas culturales. Entre sus proveedores hay otros proyectos del Hospital (“Ponete la camiseta” y “Vital, arte en papel”) y emprendedores de la economía solidaria. El proceso de trabajo es acompañado por diversos actores, en su mayoría del campo de la salud. En estos dos años se generaron redes y articulaciones con la Oficina de Empleo Municipal, la Fundación Petropack, la Fundación Nuevo Banco de Entre Ríos (RSE) y la Facultad de Ciencias Económicas de la UNER. La Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental (RISAM) de la provincia realizó un aporte para la inversión inicial. Dos microcréditos del Ministerio de Desarrollo Social permitieron ampliar la oferta de productos y con un premio otorgado por la Fundación Nuevo Banco de Entre Ríos se compró el equipamiento. Cada uno de los trabajadores ha participado de un programa de entrenamiento laboral del Ministerio de Trabajo a través de la Oficina de Empleo Municipal, lo que les permitió garantizar un ingreso mensual. Al no renovarse estos programas, el proyecto se vio impactado de forma negativa. Salud y de Desarrollo Social de la Provincia se comprometieron a generar una política pública provincial que reemplace estos programas que aún no se ha concretado. Los usuarios de salud mental pasaron a ser registrados por el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia como monotributistas sociales (montributo social costo cero), por lo que ingresaron en el sistema de seguridad social. Actualmente también se ha interrumpido esta política, por lo que deberían abonar el monotributo para poder emitir facturas. El grupo de actores que actualmente llevan adelante el proyecto es muy variado: trabajadores, usuarios del Hospital Escuela, residentes de la RISAM, estudiantes de Trabajo Social, trabajadores del Ministerio de Desarrollo Social y estudiantes-practicantes y extensionistas de psicología, trabajo social, terapia ocupacional y ciencias económicas de tres universidades diferentes. Esto requiere de grandes esfuerzos de organización y coordinación. La experiencia viene produciendo muchos aprendizajes para todos los actores involucrados y ha logrado construir una RED de relaciones que sostiene y hace posible su permanencia. Por último, las diversas expresiones culturales que pasan por el buffet permiten construir nuevos horizontes de sentido respecto de la diferencia, y dan la posibilidad de vivir la experiencia de producir lugares donde quepamos todos.

Es posible ver imágenes de las experiencias que integran la Red en:

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  1. Aspectos comunes, problemáticas emergentes y propuestas de políticas públicas

Las experiencias presentadas promueven la desestigmatización en torno al padecimiento mental por lo que están orientadas de acuerdo a la Ley Nacional de Salud Mental N°26.657 y las convenciones basadas en la protección de los derechos humanos. Algunas personas nunca han transitado una experiencia laboral, otras han experimentado historias laborales truncas, trabajos tutelados o actividades sin apoyos pero siempre de manera informal, o a través de pasantías por tiempo determinado sin posibilidad de renovación. Los pocos que han pasado por un trabajo en relación de dependencia no han podido conservarlos por mucho tiempo; en algunos casos el clima laboral agravó su dolencia.

Así, la autogestión laboral es una vía estable para resolver la inclusión laboral de esta población y es además funcional a los objetivos terapéuticos ya que el dispositivo planteado desde una práctica participativa tiene su eje en la persona, en el sujeto social y la construcción de la participación. Da la palabra en la toma de decisiones, y entiende como plantea Freire que “nadie sabe todo, nadie ignora todo, por eso aprendemos siempre”. Discutir los contenidos de la capacitación y la organización del trabajo diario con el colectivo en las instancias de asambleas resulta una práctica enriquecedora y desde el poder que tienen todos los participantes. A partir de estos criterios generales, estos dispositivos funcionan como espacios promotores de derechos, productores de salud e inclusión. Los usuarios de salud mental emprendedores expresan que en estos espacios han encontrado un lugar diferente, disfrutan de ir a trabajar, se sienten mejor y tienen nuevas relaciones.

Otra característica que atraviesa la mayor parte de las experiencias es el espacio para la formación de recursos humanos (usuarios, pasantes, residentes, becarios, extensionistas, estudiantes) que aportan tanto como aprenden de estos dispositivos innovadores. La formación y producción de conocimiento es permanente para todos.

5.1. De la iniciativa personal de los profesionales a una política pública integrada

Todas las experiencias muestran la importancia de la articulación intersectorial: se han generado distintos mecanismos de articulación entre hospitales monovalentes o áreas de Salud Mental de hospitales polivalentes con áreas de Desarrollo Social, Economía Social, Bromatología, Cultura, Trabajo, Producción, Cooperativismo, Entes Reguladores eléctricos, Fundaciones, Federaciones cooperativas y Universidades para lograr la sustentabilidad de los emprenidimientos y cooperativas. En este sentido, es fundamental que esta articulación intersectorial no sólo se genere desde las experiencias de base y locales, por la iniciativa de algunos profesionales, sino también desde los responsables del estado nacional y provincial para generar políticas públicas de modo orgánico, continuo y estructural. De otro modo, la continuidad de las experiencias depende de la voluntad de los funcionarios a cargo que van cambiando en el tiempo. Dentro de los distintos aspctos que deberían abarcar estas políticas, hay dos ejes que han emergido como principales focos de atención de la Red en este último año: uno es el del marco jurídico y otro es el de la necesidad de espacios físicos consolidados donde puedan desarrollarse las experiencias con continuidad.

5.2. Las limitaciones que plantea el Marco Jurídico

Un tema que atraviesa a todas las experiencias es la dificultad a la hora de la formalización: no hay una figura jurídica que se adapte plenamente. En algunos casos se recurre para poder facturar a acuerdos con las cooperadoras de los hospitales o entes reguladores; en otros se elige la forma de Asociación Civil. Sin embargo estas modalidades complican la distribución de los excedentes entre los usuarios de los servicios de salud mental. La figura de la cooperativa de trabajo pareciera traer otros inconvenientes[16]: plazos de entre 8 meses y hasta dos o tres años para la obtención de la matricula e imposibilidad de reconcerle derechos políticos a los profesionales y voluntarios que no participan de la distribución de excedentes generados por la cooperativa. Se identificaron también incompatibilidades que presenta la obligatoriedad de inscribirse como monotributista o efector social por parte de los asociados a cooperativas, ya que inhibe la posibilidad de recibir una pensión y subsidios por discapacidad (según los distintos regímenes nacional y provinciales). También se han identificado objeciones al tramitar las matrículas en el INAES si se necesita la inclusión de diversos rubros en el objeto social, algo que resulta bastante habitual cuando se trata de desarrollar emprendimientos simultáneos en instituciones que atienden usuarios de salud mental o personas en situación de calle. Otros problemas son la complejidad administrativa, la carga burocrática y el exceso de libros rubricados al que están obligadas las cooperativas, que para las de estas características resultan excesivas: por su composición social, suelen tener una productividad menor a la habitual y un giro económico acotado. Ésta parece ser una asignatura pendiente para fortalecer estas unidades productivas de nuevo tipo.

Resulta necesario una normativa específica, como lo fue en su momento una de las legislaciones de mayor impacto mundial sobre este tema: la ley de cooperativas sociales italianas de 1991. Este marco jurídico que la Red propone construir debe sustentarse en los avances en materia de derechos que la sociedad ha ido conquistando desde la recuperación de la Democracia, sustentado en la Constitución Nacional y en los diversos tratados internacionales que Argentina ha ido incorporando a su derecho interno (muchos de ellos con rango constitucional) así como legislaciones de avanzada como la Ley Nacional de Salud Mental, reconociendo el trabajo, el cuidado, la salud, la inserción social, económica, cultural y educativa y la defensa del ambiente como pilares básicos de ese marco jurídico.

En este sentido, la Red ha mantenido reuniones con la Dirección Nacional de Salud Mental, el INAES y el Ministerio de Desarrollo Social planteando varios de estos inconvenientes en busca de impulsar la creación de una nueva figura jurídica o de generar excepciones y adecuar la normativa vigente a través de Resoluciones específicas que resuelvan este tipo de inconvenientes, así como de impulsar políticas públicas de apoyo y promoción a estas formas asociativas orientadas a resolver una problemática sanitaria. En parte como resultado de estas gestiones se ha logrado la aprobación de dos Resoluciones recientes: una es la Resolución 2004, que habilita “para cooperativas de trabajo de inclusión social promovidas en su constitución por la Secretaria de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social” la obtención de la matrícula en menor tiempo que el trámite normal[17]. La otra es la Resolución 2003, que autoriza a las cooperativas de trabajo, agropecuarias o de provisión, inscriptas en el Registro Nacional de Efectores mientras tengan vigentes su inscripción, a presentar estados contables simplificados y reducir a la mitad los libros rubricados. Esto posibilita ahorrar dinero en trámites, y simplificar un poco la burocracia, resolviendo algunos de los obstáculos mencionados, pero sin modificar la mayor parte de ellos y dependiendo de la voluntad del funcionario de turno si se accede o no al trámite rápido. La Red ha generado un documento donde se enumeran los problemas que presenta la legislación actual y propone cambios a realizar, que fue entregado a la DNSM para su análisis.

5.3. El desafío de lograr la sustentabilidad, las tensiones por los espacios y el rol del Estado

Para lograr sus objetivos y ser sustentables, las cooperativas sociales establecen relaciones en su territorio cercano, donde comprometen a un amplio conjunto de actores interesados del sector público y privado, además de vincularse con otras experiencias y organismos, en su región y a nivel global: el movimiento cooperativo, las universidades, asociaciones civiles, mutuales, organizaciones vecinales, organizaciones de microcrédito, comercializadoras solidarias, ferias de productores, entre otros, permite articular plataformas y redes de apoyo y formación que potencien a las organizaciones y a sus miembros.

Pero más allá de las vinculaciones que se puedan realizar con estos actores, hay una clara necesidad de que el Estado asuma el rol que le corresponde: debe brindar formas jurídicas más simples y adaptadas a la realidad de este tipo de cooperativas, que se puedan formalizar en un plazo breve, ofrecer líneas de financiamiento, regular excepciones impositivas y establecer mecanismos preferenciales en licitaciones y obra pública, todo ello bajo mecanismos que no descuiden y contengan la particularidad en el caso de personas con sufrimiento mental.

La Red ve con preocupación la tendencia marcada a recortar el gasto social, que incide directamente en la vida de los emprendimientos que la integran, como se ha podido ver en la descripción de los casos. Los cierres de Programas y la restricción, achicamiento o  desalojos de los espacios que ocupaban no son hechos aislados, sino que han afectado a varios de estos emprendimientos. Estas problemáticas multiplican la importancia de la Red como aglutinador de un actor social que se organiza  para lograr su reconocimiento, hacer visibles dichas situaciones y lograr su resolución.

La Red invita a sumarse a todas aquellas experiencias cooperativas y asociativas y otras a fortalecer este actor social en construcción, para que pueda representar a tantas entidades invisibilizadas en busca de nuestra identidad social, política y jurídica. Para eso se pueden utilizar los siguientes medios de contacto:

FB: Red Cooperativas Sociales / redcooperativasociales@gmail.com

 

BIBLIOGRAFIA

Bejarano, F. et al. (2017) Documento Red de Cooperativas Sociales. Buenos Aires, Argentina

Burin, D. et al. (2018) Documento: Conclusiones del proyecto “Achicando la brecha. Problemas y soluciones para facilitar la formalización y puesta al día de Cooperativas de Trabajo en Rosario”. UNR. Cátedra de Práctica Profesional de Aplicación en Entidades de Economía Solidaria. Rosario.

CICOPA (2004) Informe Estándares mundiales de las cooperativas sociales. Disponible en: http://www.cicopa.coop/cicopa_old/IMG/pdf/world_standards_of_social_cooperatives_es-3.pdf

Coraggio, J. L. (2011) Economía Social y Solidaria. El trabajo antes que el capital. FLACSO Ecuador, Universidad Politécnica Salesiana.

Feser, Eleonora y Sosa, Gustavo (2012) Revisión del marco normativo para la simplificación de la carga administrativa en Cooperativas. Propuestas para la autoridad de aplicación. COOPERAR, Buenos Aires.

Heras Al et al. (2017) Aprendizaje de la autogestión y en la autogestión. La autonomía como proyecto humano. Ponencia presentada al VI Encuentro Internacional “La Economía de los Trabajadores”, 2017 Ago 30; Pigüe, Argentina.

Meirieu, P. (1997) Ediciones Octaedro. Pag.59. Barcelona, España.

Pastore, R. (2006) Diversidad de trayectorias, aproximación conceptual y pluralidad de proyectos de la Economía Social. Publicación del Centro de Estudios de Sociología del Trabajo. Facultad de Ciencias Económicas. UBA. Editor responsable: Mirta Vuotto. Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Rotelli, F. (1998) Empresas Sociales en Italia: Balances y Perspectivas. Foro Intermunicipal Buenos Aires Sin Fronteras. Organizado por la Secretaría de Promoción Social. 27-29 de abril de 1998.

[1] Cooperativa de Trabajo La Huella Ltda. / Hospital Municipal José T. Borda — ecronauta@gmail.com

[2] Instituto para la Inclusión Social y el Desarrollo Humano – Incluir Asociación Civil — burindavid@gmail.com

[3] Universidad Nacional de Quilmes — annadaga1@yahoo.com.ar

[4] Federación de Cooperativas Autogestionadas de Buenos Aires, Cooperativa La Huella Ltda. — marian.pache@gmail.com

[5] UNTREF / Asociación de Abogados de Buenos Aires – Comisión de Derecho Cooperativo, Mutual y de la Economía Social y Solidaria) — gsosa@untref.edu.ar

[6] CEDESI-UNSAM / CONICET / Instituto para la Inclusión Social y el Desarrollo Humano – Incluir Asociación Civil — herasmonnersans2@gmail.com

[7] Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo — gabrielatorres1968@gmail.com

[8] Asociación Civil – Integración Comunitaria por la Salud Mental Una Movida Locos — elugar_05@hotmail.com

[9] Quenuir / Hospital de Esquel — ingridrus@hotmail.com

[10] Orillando la vida / Hospital Nacional en Red de Salud Mental y Adicciones “Lic. Laura Bonaparte” — monica.gonzalez2012@gmail.com

[11] Vivero Sembrando Sueños — gastononetto@hotmail.com

[12] Emilianas, Hospital Emilio Mira y López — emprendimientoemilianas@gmail.com

[13] Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo — jonu@hotmail.com.ar

[14] Buffet cooperativo El entrevero — nataliayuj@gmail.com

[15] CICOPA (2004).

[16] Se tomaron como antecedentes dos estudios, uno anterior, y otro en elaboración al desarrollarse este proceso, a los que se sumaron análisis específicos para este tipo de cooprativas. Ver Feser y Sosa (

[17] En la práctica, la Resolución toma como base la 3026.

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