Opinión

La difícil y delicada situación que vivimos los argentinos.

A nadie escapa, porque ningún habitante de nuestro país está exento de padecerla, que estamos afrontando una situación económica y social por demás difícil y delicada en la Argentina.
Ni los ciudadanos comunes -como suelen denominarnos los que supongo que se creen ciudadanos especiales- ni las más encumbradas personalidades políticas, económicas y sociales, ni quienes representan a los sectores que están enfrentados, ponen de manifiesto lo que debiera ser una férrea voluntad de resolver pacíficamente los problemas, y es así que cada día que transcurre estamos más expuestos a que ocurra el desenlace menos deseado: un enfrentamiento entre hermanos con la máxima violencia.
Como vulgarmente se dice, en la Argentina “estamos jugando con fuego”, sin medir las tremendas consecuencias que ello nos puede deparar.
Parece que quienes debieran resolver los problemas, porque han asumido la representación de los sectores en pugna, no aciertan a mantener un diálogo que construya de manera armónica y pacífica la conciliación de los intereses enfrentados que están juego.
En muchos casos se evidencia que las demandas que a primera vista se muestran justas, y que nadie puede discutir que en la mayoría de los casos lo son, ocultan intereses subalternos sustentados por aspiraciones que nada tienen que ver con los reclamos.
Los argentinos necesitamos transitar el camino del desarrollo económico y social, para que la sociedad en su conjunto, pueda alcanzar un nivel de vida digno.
Por nuestros abundantes recursos naturales es ostensible la gran falta de explotación de tanta riqueza que posee nuestro territorio, desde las llanuras hasta las aguas circundantes, resulta muy difícil admitir el alto porcentaje de pobres de nuestra población y la enorme cantidad de conflictos que se ponen en evidencia diariamente.
Seguramente debiéramos realizar una profunda autocrítica acerca de nuestra forma de encarar los problemas, para que de ese modo, podamos dilucidar cuáles son las causas de tantos males que afrontamos y cuáles son las soluciones más adecuadas para superarlos, ya que tenemos el enorme privilegio de disponer de potencialidades reales al alcance de la mano.
Muchas personas reconocidas públicamente como autorizadas en cada una de sus especialidades, adjudican los problemas a una mala comunicación por parte de las autoridades, o al nivel de la educación que se imparte en las escuelas.
Pensamos que la falta de comunicación no es el problema, porque se trata de un medio, y que se trata de lo más importante es lo que se comunica o no.
En cuanto a la educación, es de público conocimiento que es el sector que expone públicamente el mayor de los conflictos sociales, lo que no anula que atraviesa una de las mayores de las crisis.
Desde otra perspectiva, entendemos que a los que habitualmente denominamos “educación”, sería preferible llamarla “capacitación”, porque los alumnos no van a la escuela a aprender buenos modales, eso debe impartirse en el hogar, los docentes están para capacitar a los alumnos, desde que enseñarles a leer y a escribir, hasta que adquieran los conocimientos para desempeñarse en un trabajo, un oficio o una profesión, que les permita ganarse el sustento.
Claro, que si nos quedamos solamente con las creencias de que somos muy especiales, buenos y hasta los mejores del mundo, porque tenemos el río más ancho, la avenida más ancha y la avenida más larga, a lo que en los últimos tiempos hemos agregado que también tenemos a varios de los mejores jugadores de fútbol del mundo, que varios de nuestros compatriotas se destacan hasta en el ámbito católico con la designación de un argentino como la máxima autoridad de esa religión: el Papa Francisco, todo lo que generalmente es siempre en forma individual, como los casos de diferentes deportes y alguna que otra disciplina, lo único que podemos aspirar es a ser los más engreídos y arrogantes del mundo, pero no nada más que eso.
No es casual que en muchos países en los que somos algo conocidos, la gente nos identifica por nuestra vanidad, obviamente generalizando y sin hacer excepciones, porque eso es lo que sobresale de nuestra personalidad cuando salimos de nuestro país.
Está muy claro que resulta sumamente difícil que una persona, “un salvador”, pueda resolver los problemas que nos aquejan, porque se trata de buscar soluciones y coincidencias en forma conjunta entre los principales actores de nuestra sociedad, pero claro, muy probablemente es en este aspecto donde radica nuestra principal debilidad: el individualismo.
Hasta las más antiguas civilizaciones se han destacado por llevar a cabo el tratamiento en conjunto de los problemas sociales que afectaron a comunidades enteras, ya sea a través de los Consejos de Ancianos, hasta en las modernas democracias a través del tratamiento en el Poder Legislativo o en los Consejos de Ministros, etc., en los que actúan todos los miembros, aún con diferentes ideologías políticas partidarias, pero con la convicción y respeto por la función para la que fueron designados, de tratar los temas que tienen efectos sobre la sociedad, con el objetivo de beneficiar a la población, porque para eso han sido elegidos y sin olvidar que deben cumplir con el deber ciudadano de honrar sus cargos respetando la voluntad de quienes los eligieron.
La sociedad argentina en la actualidad está muy convulsionada y eso entraña un serio peligro, por lo que se hace imprescindible hacer un fuerte llamado a la reflexión, a la cordura y al patriotismo que debe ejercer todo ciudadano que se precie de ser un buen argentino.

Las actuales relaciones intergeneracionales.

Los cambios producidos en nuestra sociedad vinculados con el trato entre la generación de adultos mayores y los jóvenes, han sido muy profundos.

En pocos años se ha pasado de tener un profundo respeto, acatamiento y subordinación a los pensamientos y conceptos de la generación anterior, sin discutir su razonabilidad, ni ponerlos en duda, ni siquiera cuestionarlos, a que en general, los más jóvenes descalifiquen a las personas mayores solamente por creer que lo que piensan y dicen son cosas del pasado que no tienen vigencia en la actualidad.

Los avances de la tecnología, especialmente en la electrónica, han tenido…

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Un país excepcional con recursos desaprovechados.

Es difícil comprender que nos vaya tan mal económica y socialmente, con injustas e inexplicables desigualdades sociales, y que una gran parte de la población sufra un estado de pobreza y hasta de indigencia que no se compadece con las posibilidades potenciales que están disponibles en nuestro país.

La situación que actualmente vivimos en la Argentina, debiera avergonzar a todos los gobernantes que hemos tenido, y hacer reflexionar a los nuevos, sean del signo político que sean, por no haber aprovechado los privilegiados recursos que nos da la naturaleza y para trabajar como estadistas más que como simples políticos.

Entendemos…

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En el 2017 trabajemos para hacer visibles a las cooperativas.

A juzgar por la reiterada mención, la falta de visibilidad del sector se ha constituido en un tema de gran preocupación de la dirigencia del sector y que debe atenderse, dándole el carácter prioritario que realmente tiene y elaborando las estrategias necesarias para todos los niveles de la actividad, ya sean cooperativas de base, organizaciones de segundo grado o de tercer grado.

Una cuestión de importancia que debe estar en la agenda de actividades de todo dirigente cooperativista.

Es tan importante ocuparse de visibilizar a las entidades de nuestra Economía Solidaria, que puede considerarse que de esta acción depende la…

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Educación nacional: de duelo

Las recientes informaciones dadas a conocer respecto del estado de la educación en la Argentina comparada con la de otros países, debe llamarnos la atención muy seriamente, y especialmente a los funcionarios públicos que tienen la posibilidad y han asumido la responsabilidad de regir la actividad de nuestros educadores y el destino de nuestros educandos.

Pero además, esto debe preocupar a los padres que tienen hijos en edad escolar, porque es evidente que está en juego nada menos que el futuro de los niños y adolescentes.

El declinante nivel de la educación formal en la Argentina durante los últimos años…

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