Si bien es importante lograr una mayor visibilidad del sector, lo que se ha constituido en un tema que se menciona reiteradamente, es de fundamental importancia trabajar sobre el fortalecimiento conceptual de la previsión, ya que es la columna vertebral del sistema, por tratarse de la acción de disponer lo conveniente en el presente, para atender futuras contingencias o necesidades que pueden ser previsibles.

Entendemos que el efecto de la instantaneidad logrado a través del avance acelerado en los últimos tiempos de la tecnología, en gran parte de los aspectos que hacen a la vida moderna en sociedad, ha debilitado sensiblemente el concepto de y la práctica de la previsión, habida cuenta de que al poder realizarse una enorme cantidad de acciones en forma inmediata, se ha perdido el hábito de tener que esperar durante un tiempo para obtener los resultados deseados.

De ninguna manera esto significa estar en contra de la evolución tecnológica, sino que de algún modo, explica una de las razones por las que se ha perdido el sentido de la previsibilidad.

Citamos solamente muy pocos y cotidianos ejemplos como son los casos de todo lo que se realiza en el acto a través de la informática; de Internet; de la fotografía; de las comunicaciones, etc., y la enorme cantidad de información con acceso ilimitado en forma instantánea, que se han puesto a disposición de la población en general nada más que en los últimos 30 años.

A todo eso debemos agregar el gran aumento de la población que tiene acceso a los bienes que posibilitan utilizar las nuevas tecnologías, que está aumentado por las prácticas promotoras del consumo y por esa costumbre que está tan arraigada en nuestro país de que nada perdura y muchos proyectos de toda índole quedan sin terminar, por lo que se entiende que los esfuerzos que se hagan no valdrán la pena. A lo que debemos agregar el más negativo de los factores: el debilitamiento de la cultura del esfuerzo.

Y creemos que no está demás considerar que lamentablemente se ha perdido por otras causas, el hábito del ahorro, ya que fue eliminado por la inflación que durante tantos años padece nuestro país. Y el ahorro es un claro exponente de lo que significa la previsión.

Ante la inquietud de muchos dirigentes acerca de que es muy difícil lograr que se acerquen los jóvenes a las mutuales, precisamente y entre otros aspectos, por la visión de la vida que tiene una persona joven que además se formó sin practicar el ahorro, entre otros tantos conceptos que tienen vinculación con la esencia y naturaleza del mutualismo.

Debemos considerar como casi imposible que un joven, por ejemplo, piense que en el futuro puede afectarlo una enfermedad, y por ello, le es conveniente estar asociado a una mutual para cuando necesite atención médica; o que habiéndose casi perdido el hábito de casarse, pensar en recibir un subsidio por ese concepto.

No hay duda de que el tema que nos ocupa no se agota en lo señalado, ya que existen otros factores en nuestro pasado inmediato que han dejado huellas en nuestro comportamiento ciudadano.

Consideramos que también el cambio de mentalidad con respecto a la previsión se debe, a la inestabilidad de las normas, como fue la ruptura del contrato entre los depositantes y los bancos, al quedar los ahorros indisponibles para sus titulares a través del llamado “corralito”; también a que algunas de las más altas autoridades elegidas y no elegidas por el pueblo, hayan  modificado con total falta de ética el destino de los dineros públicos; o que se licuen livianamente las reservas del Banco Central, con el consiguiente deterioro que se provoca al valor de nuestra moneda; y también puede haber debilitado la cultura del esfuerzo, el dar dinero a sectores vulnerables sin la correspondiente y digna contrapartida del trabajo.

Cualquier joven puede tener en su familia a algún jubilado al que el Estado no le paga lo que le corresponde, y este es un claro ejemplo que también destruye la previsión. Todo lo cual son demasiados aspectos que van en detrimento de la confiabilidad sobre hacer algo en la actualidad, para obtener un resultado en el futuro.

Seguramente todo esto también contribuye a destruir las prácticas del buen ciudadano de cumplir con las obligaciones de la seguridad social e impositivas, aunque en la idiosincrasia argentina nunca estuvo totalmente instalado ese concepto, y por los ejemplos que vemos a diario, se ha erradicado todo intento de hacer el esfuerzo de formar una reserva para atender cualquier contingencia, o lograr que la ciudadanía responsable de hacerlo, en general, cumpla con sus obligaciones con el fisco y con la sociedad que tanto necesita de su aporte.

No cabe duda de que con el cuadro de situación que tenemos, habrá que hacer intensos esfuerzos, durante mucho tiempo para revertir esta realidad. No obstante, teniendo como objetivo fundamental el mejoramiento de las condiciones de vida de toda la población, comenzando por las pequeñas comunidades, y conociendo a nuestras entidades y a una gran cantidad de miembros que las conducen, que han demostrado tener la capacidad suficiente y la voluntad de trabajo necesarias para emprender y/o continuar con las obras iniciadas con ese propósito, tenemos la convicción de que será posible lograr que nuestra sociedad se reencause por el camino del trabajo; de la producción y  del cumplimiento de las obligaciones ciudadanas, pero esto solamente puede ocurrir si se trabaja intensamente para lograrlo.

El país necesita hoy más que nunca el enorme aporte de la Mutualidad para restaurar el principio de la Previsión, no solamente porque es la columna vertebral que sostiene este noble sistema, sino también porque esta organizada, porque está imbuida de una  vocación de obra y servicio y porque cuenta con una enorme reserva moral.